La historia del yankee que dejó EE.UU. y hoy triunfa con sus sándwiches
Detrás de Goody's Córdoba no está una franquicia internacional ni una gran cadena gastronómica. Está Todd, un estadounidense que dejó atrás una carrera como artista y muralista para comenzar de nuevo en Argentina. Entre recetas heredadas, recuerdos familiares y sabores que cruzaron miles de kilómetros, encontró en la ciudad un nuevo hogar y en los sándwiches una forma de mantener viva la cultura con la que creció
Entre los edificios de Nueva Córdoba, el tránsito constante de estudiantes y las mesas ocupadas a la hora del almuerzo, hay un pequeño rincón donde Nueva York aparece de maneras inesperadas. No hay taxis amarillos ni estaciones de subte. Tampoco hay rascacielos. Pero sí recetas familiares, historias de inmigrantes y sándwiches inspirados en sabores que forman parte de la identidad gastronómica neoyorquina.
Detrás de Goody's Córdoba, ubicado en Poeta Lugones 422, está Todd, un estadounidense que llegó al país en septiembre de 2024 junto a su familia y que encontró en la gastronomía una forma de traer consigo parte de su historia personal. Antes de abrir el local había tenido varias vidas profesionales: fue artista, pintor, muralista y profesor de inglés como segunda lengua en Santa Mónica, California. Sin embargo, una serie de decisiones familiares terminaron llevándolo hacia un camino completamente distinto.
"Llevamos juntos 26 años este año, casados desde hace 20, y después de tener a nuestra hija en Santa Mónica decidimos que el costo de vida era extremadamente alto y que toda mi familia estaba radicada principalmente en la costa este de Estados Unidos, que queda muy, muy, muy lejos. Pensamos que era mejor intentar una nueva vida en Argentina, en Córdoba, donde mi esposa tiene una familia muy grande y cariñosa, y personalmente sentí que aquí había muchas más oportunidades para construir una vida sostenible y feliz para mi hija", relata.
La mudanza no incluyó un plan gastronómico desde el principio. Durante sus primeros meses en Argentina intentó conseguir trabajo remoto para empresas estadounidenses. Buscó oportunidades por internet y esperaba seguir vinculado laboralmente con su país. Pero los resultados nunca llegaron.
Mientras tanto, comenzó a compartir charlas con amigos vinculados al mundo gastronómico cordobés. Las conversaciones giraban alrededor de la comida, de las recetas familiares y de esos sabores que había extrañado durante años.
"Al haber crecido en Nueva York, los delis judíos e italianos fueron un alimento fundamental en mi dieta. Siempre me ha encantado hacer sándwiches. Y siempre existió como un pequeño sueño en el fondo de mi cabeza: que si todo lo demás fallaba, tal vez podría intentar eso como un próximo proyecto de pasión. Así que, de alguna manera, pasé de ser un artista, un pintor, a ser un artista de los sándwiches. Y es algo que me apasiona tanto como hacer arte: preparar un sándwich hermoso y perfecto", cuenta.
La propuesta de Goody's nació precisamente de esa mezcla entre tradición familiar y adaptación local. Todd asegura que no importa ingredientes ni productos desde Estados Unidos. Todo lo que utiliza proviene de proveedores argentinos y cordobeses.
"No existe competencia para lo que hago. No existe. Las recetas no están aquí y los sabores tampoco. Y creo que son increíbles. Entonces pensé: ¿por qué no intentarlo y ver si podemos entrar en la cultura gastronómica de Córdoba y quizás cambiar un poco las cosas, ofreciendo nuevas formas de pensar la comida aquí? Todo utilizando productos argentinos y cordobeses. Todo lo que compro es local. No importo nada. Lo único que importo son mis ideas", afirma.
La propuesta gastronómica de Goody's se aleja bastante de la idea tradicional que muchos tienen sobre la comida estadounidense. No hay hamburguesas gigantes ni combinaciones cargadas de cheddar y panceta. La carta recupera preparaciones tradicionales muy populares en el noreste de Estados Unidos y poco frecuentes en Córdoba.
Al abrir el menú aparecen nombres como Nathan, Alfie, Adeline, Shirley, Laila o Jimmy. Detrás de cada uno hay sándwiches abundantes construidos alrededor de la carne vacuna y recetas que viajaron miles de kilómetros hasta Córdoba.
Las preparaciones se sirven en pan brioche o baguette de masa madre. Hay roast beef cortado en finas láminas, brisket braseado durante horas, carne desmenuzada cocinada lentamente, quesos, coleslaw, cebollas caramelizadas y distintas salsas caseras. Algunos incluso llegan acompañados por caldo de carne concentrado para mojar el pan antes de cada bocado, una costumbre habitual en determinados restaurantes estadounidenses pero prácticamente desconocida para gran parte del público local.
"Yo crecí amando este tipo de comida. Los delis y restaurantes judíos e italianos son una parte fundamental de la gastronomía neoyorquina y de la identidad culinaria del estado. Y para mí se trataba de eso. Era la manera de traer conmigo mi cultura, mi familia y mis amigos a Argentina, para tenerlos presentes aquí, aunque no físicamente", explica.
La explicación de los nombres aparece cuando Todd habla de las personas que marcaron su vida. La carta funciona como una especie de álbum familiar donde cada preparación es también un homenaje. "Todos los sándwiches llevan el nombre de familiares o amigos cuyas recetas heredé de sus familias. Y es una forma de homenajearlos y de tenerlos conmigo. Entonces, cuando la gente pide un sándwich, está mencionando a mis abuelos, mis abuelas, mi tío, mi hija o mis amigos. Y cada vez que escucho sus nombres, me saca una sonrisa porque por un instante me lleva de vuelta a casa"
La recepción del público cordobés también se convirtió en una sorpresa. Según cuenta, la mayoría de quienes ingresan al local nunca había probado este tipo de preparaciones.
"Me encantan las preguntas de los clientes. Me atrevería a decir que entre el 95% y el 99% de mis clientes nunca habían probado este tipo de comida. Así que hay muchas preguntas. Muy buenas preguntas. Y también preguntas muy divertidas. Algunas personas entran esperando que vendan hamburguesas o cheeseburgers con panceta. Porque aparentemente mucha gente en Córdoba piensa que si servís comida estadounidense o 'comida yanqui', entonces tiene que llevar cheddar y panceta. Pero esa idea es bastante absurda. Y es una muestra de desconocimiento, no en un sentido negativo, sino en el sentido literal de no conocer una cultura"
Y agrega: "Como muchos de mis sándwiches son calientes, jugosos y se sirven con jugos para mojarlos, hay todo un proceso educativo".
Después de casi dos años en Argentina, Todd asegura que las diferencias culturales entre Córdoba y Nueva York son enormes. Las ciudades, la gastronomía y hasta la forma de vivir son distintas. Sin embargo, encontró algo que inmediatamente le resultó familiar.
"Lo que iba a decir es que la similitud entre la gente de Argentina y Córdoba y los neoyorquinos es el sentido del humor. La forma de ver la vida, de no tomársela demasiado en serio y de poder hacer muchos chistes. La gente aquí tiene un sentido del humor realmente extraordinario. Se ríen mucho y se cargan entre ellos constantemente. Y no lo hacen con mala intención ni para herir los sentimientos de los demás. Lo hacen de una manera que te mantiene humilde"
Según explica, esa forma de relacionarse le recordó rápidamente a la cultura con la que creció. "Los neoyorquinos tienen un sentido del humor muy parecido: son sarcásticos, tienen humor negro y usan un lenguaje que puede sonar duro para mucha gente. Pero cuando perteneces a esa cultura entendés que ese lenguaje viene desde el cariño"
A esa similitud se le suma otra que considera todavía más importante: la familia. "También creo que existe un fuerte sentido de los valores familiares. Pasar tiempo de calidad con la familia y los amigos cercanos, celebrar a la familia y a los amigos y ayudarse mutuamente. Eso definitivamente forma parte de la cultura de Nueva York y también es algo muy presente aquí en Argentina. Y esa es una de las razones por las que me encantó mudarme aquí: abrazar esa cultura familiar y ser parte de ella"
Por eso, cuando se le pregunta si puede imaginar a Córdoba como su hogar definitivo, la respuesta llega sin titubeos. "Absolutamente, ya es mi hogar. Hice mi hogar aquí. Traje a mi familia aquí. Mi hija va a la escuela aquí. Ella solo habla español y no tengo intención de irme por bastante tiempo. Córdoba y Argentina siempre serán mi hogar. Espero convertirme en ciudadano. Incluso si en algún momento vuelvo a Estados Unidos, Córdoba y Argentina tienen un lugar permanente en mi corazón y en mi alma"
Hoy, desde una sandwichería ubicada en el corazón de Nueva Córdoba, Todd sigue construyendo esa nueva vida. Una historia que comenzó entre los delis del estado de Nueva York, pasó por los murales de California y encontró un nuevo capítulo en Córdoba, rodeado de clientes que descubren sabores desconocidos, recetas familiares que cruzaron continentes y una comunidad que, según asegura, lo recibió con los brazos abiertos.
Y concluye con una definición que resume el recorrido que lo llevó desde los murales de California hasta una sandwichería en Nueva Córdoba: "Yo me mudé aquí no para ser un estadounidense viviendo en Argentina, sino para convertirme en argentino"