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Comienzo de año con mucha pirotecnia política

El presidente Fernández no tuvo la foto con todos los gobernadores pero en cambio logró que le mandaran delegados a la reunión por el FMI. Con la mira en el 2023, Schiaretti no fue pero envió un emisario. Llamosas le pone freno a la oposición.

Alberto Fernández dijo que no se irá de vacaciones. “El Presidente no se tomará vacaciones durante el verano, sino que continuará con sus actividades en la Casa de Gobierno”, informaron oficialmente desde la Rosada. Y así fue. Para él, la semana arrancó con una intensa agenda y un tema crucial para la Argentina: la marcha de las negociaciones con el FMI por el tema de la deuda. Pero Fernández no pudo lograr la foto que quería: a la reunión convocada en Balcarce 50 sólo fueron los gobernadores oficialistas, dado que los opositores pegaron el faltazo. El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, comunicó que no iba a concurrir porque la reunión “es mucho más política que en serio”. Sin embargo, el radical Gerardo Morales se diferenció de Larreta: habló con el primer mandatario y acordó enviar a los vicegobernadores o ministros de Hacienda de Juntos por el Cambio a la exposición del titular del Ministerio de Economía, Martín Guzmán, y posteriormente concurrir a un futuro encuentro con el ministro.

Fernández no pudo lograr la foto que quería: a la reunión convocada en Balcarce 50 sólo fueron los gobernadores oficialistas. Fernández no pudo lograr la foto que quería: a la reunión convocada en Balcarce 50 sólo fueron los gobernadores oficialistas.

“Esta deuda la contrajimos nosotros y lo menos que tenemos que hacer es ir”, justificó. Su decisión le trajo una catarata de críticas por parte de los halcones de la ex Cambiemos. De esta situación particular se desprenden dos lecturas políticas. Por un lado, el comienzo de la carrera presidencial de cara al 2023 en Juntos por el Cambio que tiene, entre otros postulantes, a Rodríguez Larreta y al mismo Morales, quienes ya comenzaron a desandar sus propias estrategias, con improntas totalmente opuestas. Esto es: el porteño con un estilo más confrontativo y el jujeño con una posición más dialoguista. Y, por el otro, la profundización de la grieta por parte del ala más dura de la oposición, que a decir verdad no constituye un comportamiento ejemplar para una sociedad que espera de su clase dirigente que esté a la altura de las circunstancias en tópicos clave para el país, como lo es en este caso la deuda con el Fondo.

Juan Schiaretti tampoco fue a la cumbre de gobernadores pero, a diferencia del jefe de gobierno porteño, mandó un delegado para que participe. En efecto, el mandatario cordobés envió a la reunión al presidente provisorio de la Legislatura Unicameral, Oscar Félix González, quien confirmó su presencia el miércoles pasado en el Museo del Bicentenario de Casa de Gobierno. En los días previos se especuló con que Schiaretti iba a concurrir pero después se informó, desde El Panal, que no iba a estar presente por cuestiones de agenda. Es la segunda vez que el gobernador cordobés no asiste a una convocatoria del Presidente. La primera fue cuando se llamó a los mandatarios provinciales a firmar el Consenso Fiscal 2022. Schiaretti decidió firmarlo pero mandó, en su lugar, al vicegobernador Manuel Calvo. En la ocasión, prometió no aumentar los impuestos. La jugada del titular del Ejecutivo provincial es una continuidad de la estrategia electoral adoptada en las últimas elecciones legislativas: despegarse de todo lo que huela a kirchnerismo. Es que el ojo de Schiaretti no sólo está puesto en la coyuntura actual sino también en el 2023 cuando se ponga en juego nuevamente la gobernación. Y Córdoba es un distrito electoral antikirchnerista, en el que cualquier acercamiento con el gobierno nacional puede tirar por la borda las chances de retener el poder en la provincia. Las luces de alarma en el Centro Cívico de Córdoba se encendieron con el contundente triunfo de Juntos por el Cambio en las elecciones legislativas del año pasado. Si bien en cada comicio la gente vota de manera diferente, el mandatario provincial busca tomar los recaudos del caso para no verse sorprendido cuando los cordobeses vayan a elegir gobernador posiblemente en mayo del año próximo.

Juan Manuel Llamosas inició el 2022 mostrando las obras que su gestión hizo pese a la pandemia del coronavirus. Pero inmediatamente tuvo que dar un golpe de timón y hacer foco en la tercera ola. Es que la convocatoria a los mayores de 60 años a recibir la tercera dosis sin turno, dispuesta a nivel provincial, no funcionó en el Polideportivo Municipal 2, porque generó aglomeraciones en la puerta del vacunatorio local, lo cual va en contra de las recomendaciones para evitar contagios de Covid-19, en plena era de la variante Ómicron.

La oposición pidió que se convoque a extraordinaria para que Ferrario dé explicaciones sobre las largas colas. Pero el oficialismo lo descartó. La oposición pidió que se convoque a extraordinaria para que Ferrario dé explicaciones sobre las largas colas. Pero el oficialismo lo descartó.

De ahí que el intendente dispuso seguir con los turnos inclusive para la nueva medida sanitaria que comenzará a regir a partir de mañana: la aplicación de dosis de refuerzo para mayores de 18 años que ya hayan cumplido los 4 meses tras la inoculación de la segunda dosis. Las largas colas en el Polideportivo y en los centros de testeos fueron aprovechadas por la oposición para pedir formalmente que se convoque a una sesión extraordinaria para que el secretario de Salud, Marcelo Ferrario, dé explicaciones. Rápido de reflejos, el oficialismo le salió a contestar. “Lo que tiene que hacer la oposición es ponerse a disposición del secretario de Salud”, afirmó el jefe del bloque de Hacemos por Córdoba, Guillermo Natali, al replicar la solicitud de la bancada que preside Gonzalo Parodi. Por lo que se puede apreciar, será un verano caliente no sólo en lo climatológico sino también en lo político.