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Los desafíos políticos que depara el 2022

El 2021 fue un año de mucha mediocridad en la dirigencia política, que no estuvo a la altura de las circunstancias. A las metas de combatir la inflación, la inseguridad y el desempleo, se les suma la de levantar la vara, para salir del cambalache argentino.

Se fue el 2021, un año complejo y difícil no sólo para la Argentina sino también para todo el mundo. Cuando todo parecía que la pandemia de coronavirus había llegado a su fin irrumpió en Sudáfrica la variante Ómicron haciendo estragos por todas las latitudes del planeta. ¿Por qué en Sudáfrica se preguntará usted? Porque en ese país del continente africano es muy bajo el nivel de vacunación. Exactamente lo mismo que pasó en la India: allí nació la Delta porque también hay pocos vacunados. De ahí la importancia de la vacunación, máxime si tenemos las dos dosis y ni qué decir si ya nos llegaron a inocular la dosis de refuerzo. Según los especialistas en la materia, la vacuna no hará que no nos contagiemos, pero sí evitará que la pasemos mal si nos llegan a internar y también nos librará de la muerte, situación límite de la que fuimos testigos durante la primera y segunda ola. En Europa, la cantidad de casos que se difunden por día son alarmantes y rompen récords. Allí hay mucha población antivacuna. Aunque, hay que decirlo, son menos las hospitalizaciones.

De la mano de la Ómicron, la Argentina ya ingresó a la tercera ola. Recientemente la titular del Ministerio de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, anunció la reducción del período de aislamiento para cada caso en particular, tras una reunión del Consejo Federal de Salud (Cofesa), tal como lo hizo la provincia de Córdoba. En general, será de 5 días para los vacunados que sean contacto estrecho y asintomáticos. “Se busca evitar los aislamientos masivos por el impacto económico”, manifestó Vizzotti. Y agregó: “Sabíamos que iban a aumentar los casos y que podía aparecer una nueva variante. La Ómicron tiene transmisibilidad más alta pero letalidad menor y eso hace que no tengamos una traducción del aumento de casos en las internaciones y la mortalidad”. También señaló: “Las vacunas están salvando vidas, están mostrando el rol que tienen, independientemente de que tengamos un número importante de casos”. Precisamente, ahí se halla uno de los grandes desafíos que tiene enfrente el presidente Alberto Fernández de cara al 2022:surfear esta nueva ola evitando el impacto sanitario que hubo la vez anterior, con más testeos y más vacunación, para así retrasar lo máximo posible la circulación de la nueva variante, como pasó anteriormente con la Delta. Apenas inició su gobierno, el primer mandatario nacional se topó con el virus mundial que trastocó sus planes y proyectos políticos. En ese momento, cuando el debate mundial pasaba por el dilema de salud o economía, Fernández optó por priorizar lo sanitario, lo que derivó lógicamente en una caída del aparato productivo argentino. Hoy por hoy se ha iniciado la etapa de la reconstrucción de la economía del país, con las dificultades propias de las variables que inciden en la actual coyuntura argentina, como la inflación, el alza del dólar, el desempleo y la falta de divisas, entre otras. En la actualidad, la salud y la economía van de la mano entre los desafíos que el Presidente tiene por delante, para recuperar la imagen de un gobierno que se vino cayendo como un castillo de naipes por errores propios y desaciertos en determinadas políticas públicas.

La negociación con el FMI es otro de los puntos clave para sacar al país adelante. Justamente para el 5 de enero Fernández convocó a una reunión a los gobernadores para que escuchen del propio ministro de Economía, Martín Guzmán, cómo marchan las conversaciones en torno de ese tema. ¿Participará el gobernador Juan Schiaretti? Córdoba ha firmado el Consenso Fiscal para el 2022 pero ha aclarado que no aumentará impuestos. A esa convocatoria Schiaretti no fue pero sí envió a su vicegobernador, Manuel Calvo. En El Panal sostienen que la asistencia a la cumbre de gobernadores de enero está bajo el análisis del mandatario provincial. El de la deuda no es un tema menor frente a la probabilidad de que se caiga en default. A Schiaretti le preocupa la actual situación económica del país. Y por supuesto también la política. El cordobés es el principal impulsor de un armado federal en el Congreso de la Nación, una estrategia que apunta a dos frentes: por un lado, ser alternativa de poder al kirchnerismo y al macrismo a nivel nacional y, por el otro, contener el frente interno que ya comenzó la carrera por la sucesión con una serie de anotados: Martín Llaryora, Manuel Calvo, Sergio Busso y Juan Manuel Llamosas. Precisamente el intendente riocuartense aprovechó el fin de año para enumerar todas las obras y proyectos que puso en marcha. “No hay posibilidad de proyección si no tenemos una gran gestión”, declaró días pasados Llamosas. Y se lo recordó recientemente el diputado nacional Carlos Gutiérrez, hombre de confianza de Schiaretti.

El 2021 ha sido un año de mucha mediocridad y de no estar a la altura de las circunstancias. La letra del tango Cambalache sigue hoy más vigente que nunca. Por eso, el gran desafío de la clase política para el 2022 es levantar la vara para que no dé lo mismo “el que labura, noche y día como un buey, que el que vive de las minas, que el que roba, que el que cura o está fuera de la ley”.