“Los talleres son atípicos dentro de las artes visuales y la fotografía porque apelan a la fotografía estenopeica, un sistema de captura de imágenes a través de un pequeño orificio, su nombre viene del estenopo (del griego “orificio pequeño”)”, sostuvo Sosa en la presentación del encuentro que desde las 18 se realizará en barrio Alberdi.
El artista comentó sobre este espacio de taller itinerante que llevan a toda Argentina y a otros países: “Contamos con un nivel inicial, en el que se hacen cámaras con latas recicladas de la basura, y otro avanzado, en el que se construyen para películas de 35 milímetros, es decir, los tachitos de tradicionales”, destacó.
- ¿Cuánto aporta al surgimiento de nuevos aficionados a la fotografía la alta disponibilidad de cámaras, por ejemplo, con los celulares?
- En el mundo de la imagen está al alcance de todos capturar una imagen. Directamente un celular puede tener esa función, por lo que se ha vuelto muy dinámica con la tecnología. En tanto, hay una necesidad intrínseca del ser humano de manifestarse desde lo no verbal.
La fotografía estenopeica se realiza con una caja en la que se estanca la luz, con un pequeño orificio para dejarla pasar, y material fotosensible para el registro. Para producir una imagen nítida es necesario que esta apertura sea muy pequeña, del orden de 0,5 mm, y debido al tamaño de ésta el tiempo de exposición normalmente es mucho mayor al necesario con cámaras convencionales.
El fotógrafo precisó que en talleres como los que desarrollan se despierta en las personas la curiosidad de “cómo se genera una imagen fotográfica en una lata, con la posibilidad de capturarla”. Explicó que utilizan un film con emulsión sensible “para luego relevar la imagen con una serie de químicos, proceso que se hace dentro del mismo taller”, resaltó.
- Son acciones que, por los elementos que se utilizan y el modo en el que se desarrollan, se pueden reproducir en sectores de barrios periféricos, por ejemplo.
- A este tipo de talleres los hemos realizado en sectores de mucha vulnerabilidad, incluso lo hemos hecho en Río Cuarto. Siempre con muy buena respuesta de la gente, genera mucha inquietud, porque está instalado en el sistema de vida que llevamos que una cámara de fotos puede ser sólo adquirida en un comercio, fabricada en una industria. Lo que hacemos es bajar el conocimiento a este plano, donde el concepto de poder capturar una imagen es muy antiguo, es algo que ya planteaba Aristóteles en el siglo V antes de Cristo con la cámara oscura.
Sosa detalló que realiza desde hace más de una década estos talleres por todo el territorio argentino, con un sistema que considera “austero”.
- ¿Cuánto interés genera en los participantes de estos encuentros romper con la idea de la imagen digital?
- Está la idea del conocimiento vedado, por eso es que la gente está ávida de saber qué pasa en el otro lado, cómo surge una imagen. Y, del mismo modo, pensar en cómo en una caja o una lata se puede originar.
Luis Schlossberg. Redacción Puntal