En ocasiones, las tareas del jardín son un cable a tierra que nos ayudan a desconectarnos de la rutina laboral que nada tiene que ver con el contacto con la naturaleza. Esta actividad no debe ser subestimada, debido a que supone la exposición al sol, la manipulación de herramientas y equipamiento (algunos de conexión eléctrica) y hasta tareas en altura, si es que nos aventuramos a recolectar frutos de alguna planta o a emprolijar alguna enredadera.
Todo tiene sus riesgos, y poder prevenir posibles accidentes presupone tomar una serie de medidas que contribuyan a reducir al máximo los niveles de peligrosidad.
Consultado por Puntal ADC, el licenciado en Higiene y Seguridad en el Trabajo (M. CIEC Nº 7.015), Guillermo Viale, enumeró una serie de premisas a tener en cuenta al momento de poner manos a la obra en las tareas domésticas de jardinería. A continuación, te dejamos algunos tips a tener en cuenta para mitigar los riesgos que la tarea implica.
Vestimenta: dentro de lo que se conoce como elementos de protección individual, se encuentra la indumentaria de trabajo, que si bien debe ser cómoda para garantizar confort al momento de realizar una tarea también debe reunir algunos requisitos para otros cuidados. En la labor al aire libre se recomienda vestir prendas largas y de color claro, para reducir la absorción del calor.
“Un jean o un pantalón de grafa, bien cómodos, y el torso superior con mangas largas y cuello alto, contribuyen a mitigar la agresividad los rayos ultravioletas que por estos meses son nocivos”, explica Viale. Además, la ropa larga cumple con la doble función de servir de protección primaria, ya que puede amortiguar cualquier tipo de fragmento que pueda ser despedido durante alguna tarea con maquinaria, por ejemplo, en el uso de una bordeadora.
Si bien es difícil que en todos los hogares se disponga de un calzado de seguridad, óptimos para trabajos profesionales, en la labor doméstica se sugiere al menos contar con calzado cerrado como las zapatillas o zapatos, no así de alpargatas u ojotas en donde el grado de vulnerabilidad ante un incidente puede ser mayor.
Protección primaria: una vez vestidos con la ropa correspondiente se asumirán otras medidas en función de la tarea a desempeñar. Si tenemos pensado manipular herramientas de mano, es aconsejable implementar guantes para la seguridad personal. “Para la protección de manos, lo ideal es utilizar guantes de algodón tipo moteados, o bien, los más ergonómicos, que son los que tienen palma de goma y se ajustan a la mano, lo que garantiza un buen agarre”, sugiere Viale. Otro elemento que refuerza la seguridad personal son los antejos, que pueden ser transparentes de plástico u oscuros, de forma tal que impida que alguna partícula llegue a los ojos y a la vez disminuya el accionar directo de los rayos del sol.
Verificar el estado de las herramientas: al momento de trabajar con herramientas de mano es importante revisar que los cabos no estén flojos y que las herramientas de corte estén bien afiladas. “El hecho que estén desafiladas nos obligará a hacer más fuerza y, por ende, corremos más riesgo de que la manipulación sea más difícil de controlar. Una herramienta bien afilada nos garantiza un corte seguro”, considera Viale.
Si vamos a cortar el césped con una máquina tradicional, es importante controlar el estado de la misma y verificar que ninguna de las partes rotatorias de corte se encuentre expuesta y pueda significar una amenaza para el operario.
Las bolsas recolectoras de césped sirven para evitar que salgan despedidos los objetos y puedan alcanzar las piernas de quien lleva adelante el corte.
En materia de seguridad eléctrica, es importante contar con protección diferencial (salvavidas) y, en caso de tener que utilizar prolongadores, se sugiere que sea de un solo tramo y no alargues interconectados. Otro consejo expresado por el licenciado en Higiene y Seguridad en el Trabajo es que el color del cable contraste con el verde del césped. “La mayoría de los prolongadores son negros y una forma casera de poder hacerlos más visibles es colocar una vuelta de cinta aisladora blanca o de color contrastante cada un metro de cable, de forma de poder advertir su presencia y evitar que lo pasemos por arriba”, señala Viale.
De utilizar una bordeadora, la vestimenta es primordial para evitar el impacto indeseado de objetos durante el corte como así también los anteojos de seguridad.
En cambio, se considera que la motoguadaña es un poco más segura que la bordeadora por considerar que el brazo de transmisión aleja el espacio de corte del operario. No obstante, aquí también se destaca la implementación de calzado de seguridad, protección de manos (guantes ergonómicos), protección facial (máscara) y auriculares insonoros (no para escuchar música) o tapones de siliconas descartables endourales.
Trabajos en altura: podar un árbol, recolectar frutos o emprolijar una enrededaera puede demandar que tengamos que armar una escalera para el trabajo en altura y, con ello, se incrementan los riesgos.
La elección de la escalera correcta y un uso apropiado de la misma nos ayudará a prevenir posibles caídas. “En física, al equilibrio lo logramos con tres puntos pero hoy por hoy lo más normal es usar una escalera de dos hojas, que tiene cuatro puntos de apoyo. La desventaja de ello es que a la hora de recolectar frutos no nos permite ingresar dentro de la copa de una planta y nos obliga a salir del centro de gravedad de nuestro cuerpo haciendo que perdamos estabilidad y podamos caernos”, comenta Viale. Y añade: “En este aspecto, la escalera de tres patas es muy buena porque nos permite ingresar dentro del follaje. Si bien es más inestable que la de cuatro puntos de apoyo, el hecho de encontrarnos dentro de la copa nos facilitará la posibilidad de sostenernos de las mismas ramas en momentos en que podamos tener alguna desestabilización”.
Además, dijo que de tratarse de escaleras de madera es bueno que no se las pinte de colores plenos, ya que dificultaría la posibilidad de advertir alguna incipiente grieta. En tanto, si se sugiere mantenerla protegida con barniz para garantizar la protección del material.
Respecto de las de aluminio, sugiere aquellas rígidas que cuentan con antideslizantes en sus bases, aunque no las considera ideal al momento de tener que apoyarla en una planta por la inestabilidad que adquieren con una sola hoja de apoyo.
“A partir de los dos metros ya se considera trabajo en altura y tomar los recaudos correspondientes puede contribuir a evitar posibles accidentes”, concluye Viale.

