La tranquilidad entre Patricia Bullrich y Victoria Villarruel duró el tiempo que se tomó juramento a 23 de los 24 nuevos senadores.
Con la sesión a punto de finalizar, tuvieron su primer desacuerdo por un reclamo de la legisladora.
La jura de los 23 nuevos senadores llegaba a su fin, Bullrich pidió la palabra y dejó a todos estupefactos. Los presidentes de los bloques habían acordado que no iban a realizar discursos políticos, por lo que llamó la atención la actitud de la legisladora libertaria.
Se acomodó el micrófono, tocó la pantalla pensando que eso le habilitaba el audio, frente a la mirada de una Villarruel que le explicaba que no iba a habilitarla y que por eso no le abría el micrófono. Bullrich no se amilanó y decidió hablar con el micrófono cerrado, pero al ver que no se la escuchaba, pidió que se lo tomen por escrito.
Una vez terminada la sesión, Bullrich se acercó a la presidencia y le reclamó a una Villarruel que, por los gestos, le explicaba que no podía hacer mucho. Pero el reclamo siguió unos minutos más.

