El licenciado en Administración de Empresas, Claudio Zuchovicki, se presentará al mediodía en la carpa del Municipio Origen Río Cuarto, junto al economista jefe de Fundación Fada para hacer foco en la economía y los sectores productivos.
Antes, dialogó con Tranquera Abierta sobre los temas más urgentes para el campo y la agroindustria: dólar soja, reglas de juego cambiantes y el rol del sector en el escenario que viene.
“Creo que tenemos un potencial enorme y hay una oportunidad importante en todo sentido. Y me parece que ninguno de nosotros puede modificar el pasado, pero debemos adaptarnos a las nuevas reglas globales y locales. Creo que vamos a tener que acostumbrarnos a convivir con un contexto de mucha distorsión de precios. Hoy la Argentina está generando oportunidades para unos y crisis para otros por esa misma distorsión. Y ahí jugará mucho el componente personal de cada uno entendiendo cómo se posiciona, entendiendo que no habrá reglas generales para todos ni reglas generales en el tiempo. Para un productor supongo que más importante que si la regla es buena o mala, es que sea estable en el tiempo porque se puede adaptar a las cosas, pero no al cambio constante. Porque si uno trabaja en la industria financiera es más fácil porque puede comprar y vender. En la economía real las decisiones son a largo plazo y cuando las condiciones cambian permanentemente es muy complejo”, advirtió sobre el contexto actual del campo y la agroindustria.
Bueno, si hubo una constante en los últimos años fueron los cambios permanentes...
Sí, pero ahora aumenta la velocidad. Todo el tiempo se comienza con algo nuevo. Soy bastante optimista en que esto termina en algo nuevo, posiblemente en 2023. Creo que gran parte de la crisis forma parte de los precios porque no sólo es lo que cobra el productor, sino lo que vale el campo acá y en otro país, el salario, y nuestras cosas en general. Pero ante cualquier reactivación positiva, la apuesta argentina creo que vale la pena.
¿Crees que se viene un borrón y cuenta nueva el año que viene?
Lo que creo es que no se puede trabajar tanto tiempo con tantas distorsiones. Y parche tras parche, tras parche. Eso lo que termina provocando es una implosión. Al final son tantas las reglas que nadie sabe si las cumple o si nadie las cumple. Por eso creo que va a terminar con un programa económico nuevo. Y la clave es generar credibilidad de la política en la ejecución de un plan. Porque el problema es que se pueden anunciar cosas muy interesantes, pero si no hay credibilidad en que se puedan ejecutar no sirve. Por eso el escenario político debe ir en esa agenda. Y no perdamos de vista que el mundo ya no evalúa crecimiento sino calidad de la recesión, porque en el fondo están ajustando actividad económica para frenar la inflación global. Y en parte lo están logrando porque las materias primas están bastante más bajas que hace unos meses.
Hablamos del cambio de 2023, ¿hasta entonces vamos a estar en turbulencia constante?
Eso va a ser interesante conversarlo con la audiencia que sabe más de economía que yo porque arriesgan la suya todos los días. Y la pregunta que les hago es si Argentina ya chocó o le falta chocar. Y cuando uno mira la micro se observa que funciona mucho mejor que la macro. Las distorsiones están en la macro. Y además, a 100 kilómetros de la Capital Federal hay una economía que funciona en este escenario. Por eso pienso que posiblemente no tengamos que atravesar un largo período de recesión, porque hay una economía que funciona y que puede llegar a reaccionar rápido; porque a la micro le va mucho mejor que a la macro. En este sentido la que está fundida es la Argentina, el Banco Central, pero no necesariamente las empresas que consiguen créditos mucho más baratos que el país.
Por lo que decís ves al sector productivo del agro como un motor central para la salida...
Sí, es la manera más fácil y rápida. Después estaría bueno ver cómo potenciar y agregar valor, todo lo que ya hace muy bien. Porque además tengamos en cuenta la reinversión en tecnología que hizo el sector, porque no tenía alternativas dónde destinar sus recursos; y eso hace que nuestra capacidad productiva sea mucho mejor todavía. Insisto, hubo mucha reinversión silenciosa, no por un gesto de confianza sino porque no sabían qué hacer con los pesos. Por eso creo que es el sector más dinámico para salir rápido. Después naturalmente hay otros que vienen más de abajo. Pero pensemos desde la política; hoy hay sectores más amplios del oficialismo militando las bondades del campo cuando eso un tiempo atrás era una rareza. Hay muchos en el oficialismo que ya dicen “sin estos no podemos”.
¿Efecto Massa?
Sí, sí. Además, se está haciendo un ajuste. Puede no alcanzar, ser parcial, llegar tarde como pienso que se está haciendo, pero uno ve que comienzan a transitar un camino más correcto. En el medio, con distorsiones importantes porque unos reciben un dólar a 200 y otros a 140, pero sobre un camino y un diagnóstico más correcto que el que había antes.
¿El dólar soja puede controlar al dólar blue?
Primero creo que hay un tema temporal porque el que vende tiene una demora en cobrar y después en ver qué hace con esos pesos. No cantaría victoria ahora. El segundo punto es que genera muchas distorsiones y desnuda el costo que se debe pagar. En ese punto pensemos que se logra por ejemplo refinanciar la deuda en pesos pero a un costo del 90% anual; se logra ampliar las reservas pero con distorsiones muy grandes y hay que ver qué pasa con otros cereales mientras tanto, donde puede haber riesgo inflacionario, porque a la soja la exportamos. O en la próxima campaña no pensará más de uno si producir algo que le pagan $200 en vez de algo que le paguen $140. No sabemos si va a pasar, pero la expectativa puede estar y los precios se marcan por la expectativa. Por último, se generan baches fiscales importantes al pagar $200 mientras dejás importar a $140. Entonces, la intención es buena porque el dólar vale más de $140 y lo están reconociendo, pero hay que ver los costos. Y reaccionar tarde no evita las consecuencias que hay que pagar.

