Río Cuarto |

Sigue creciendo el número de diáconos: en la Diócesis ya hay casi una veintena

Este viernes se consagrarán tres hombres casados, luego de varios años de formación. Asumirán tareas importantes dentro de la estructura de la Iglesia. La ceremonia será encabezada por el obispo en la Catedral

Sin prisa, pero sin pausa, el número de diáconos permanente sigue creciendo en la Iglesia católica. Se trata de hombres casados, que, tras varios años de formación, asumen responsabilidades dentro de la estructura religiosa y están habilitados para, por ejemplo, celebrar misas y bautismos, pese a no ser sacerdotes. En la Diócesis de Río Cuarto ya son casi 20 las personas que han elegido este camino.

En ese marco, este viernes 25 se dará una nueva ordenación, con la presencia del obispo Adolfo Uriona. Ricardo Jesús Pierángeli, Daniel Héctor Giménez y Roberto Rubén Ariel Isgro serán los protagonistas, en una celebración que tendrá lugar en la iglesia Catedral desde las 19.30 horas.

El padre Carlos Forcato, uno de los formadores, dijo a Puntal que “el ministerio del diaconado existe desde el mismo comienzo de la Iglesia” y señaló que, “en la Biblia, en Hechos de los Apóstoles, se relata la elección de los primeros siete diáconos”.

“Este servicio fue redescubierto por la Iglesia a mediados del siglo XX y el Concilio Vaticano II se hizo eco de eso, lo revalorizó y lo relanzó. El llamado de Jesucristo a sus discípulos para que sean servidores es permanente. En nuestra Diócesis tenemos la gracia de contar con la Escuela de Diáconos Permanentes ´San Esteban´ y esto facilita que los que sientan la vocación puedan formarse, lo que da como resultado el incremento en el número de diáconos.

-¿Cuántos diáconos de este tipo hay en la Diócesis de Río Cuarto?

-Hoy en la Diócesis Villa de la Concepción del Río Cuarto tenemos 19 diáconos permanentes, de los cuales tres, por razones de edad y salud, no están en ejercicio. Además, tenemos un diácono transitorio que se está formando en el Seminario para presbítero. Desde lo que es el ejercicio y las atribuciones, no hay diferencias entre los diáconos transitorios y permanentes. La distinción está más en el estado de vida de unos y otros. Los diáconos permanentes pueden ser casados. Los tres hombres que van a ser ordenados diáconos este viernes tienen esposa e hijos. Además, diariamente se desempeñan en sus profesiones y trabajos.

-¿Cuánto lleva el proceso de formación?

-La Escuela “San Esteban” tiene un plan de formación que consta de tres etapas: Introductorio 1 año, Inicial 3 años y la etapa Pastoral 2 años más. Pero la formación es personalizada y se busca que el alumno crezca y madure en cuatro dimensiones: intelectual, humana, espiritual y pastoral. Además, en esta personalización se consideran las situaciones de vida y familiares de los candidatos. Por eso la duración total del ciclo formativo varía de un diácono a otro. Asimismo, luego de la ordenación, se continúa con la formación permanente.

-¿Cuáles son las atribuciones de los diáconos?

-Los diáconos pueden celebrar bautismos y matrimonios, presidir las exequias, ayudar en el servicio al altar, celebrar la Palabra y organizar la caridad eclesial.

Significado

Los tres hombres que se transformarán en diáconos permanentes se refirieron al significado de asumir dicho compromiso.

-Daniel Giménez: “Significa responder a la vocación recibida de Dios, que primero me llamó a fundar una familia con mi esposa Adriana y nos regaló cuatro hijos, dos mujeres y dos varones. Sobre este sacramento del matrimonio se engarza, por así decirlo, el sacramento del orden sagrado, que implica ampliar la mirada de amor más allá de la propia familia y amigos para ayudar y servir a todo su pueblo fiel, en especial a los más necesitados”.

-Ariel Isgró: “Algo muy lindo, muy bonito, este compromiso de servir adquiere un estilo de vida que unido al matrimonio permite ayudar y ser instrumento de Dios para el bien de su pueblo”.

-Ricardo Pierangeli: “Significa asumir el compromiso desde el llamado a servir a los demás dentro de mis posibilidades. En mi trabajo del Hospital como enfermero, viendo el rostro sufriente de mi Señor en cada enfermo, también desde el dispensario, presentándose en cada familia pobre de las periferias, y en la misión de mi Parroquia, en donde mi fe aumenta a medida que voy recorriendo el camino que me muestra el Señor”.