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El "payabombero" huinquense que contiene a los más chicos en medio de los siniestros

Mariano Alesso es integrante del cuerpo de voluntarios de la ciudad, quien en medio de situaciones difíciles se coloca su nariz colorada y ayuda a los niños a superar momentos traumáticos

Una nariz de payaso, una sonrisa para compartir y la responsabilidad por contener a las víctimas son los recursos que un bombero de Huinca Renancó carga en su mochila cada vez que sale ante el llamado de la sirena.

Es Mariano Alesso quien echa mano a toda su creatividad y empatía para que en situaciones trágicas y de siniestros, los más pequeños no sufran el impacto.

Así y junto a sus compañeros del cuerpo activo se reparten la tarea. Y es Mariano quien se convierte en “payabombero”. Al igual que los reconocidos “payamédicos” que recorren hospitales arrancando sonrisas a pequeños internados, él lo hace arriba de la autobomba o vehículo de auxilio. Y hasta presta su casco para alegría de los chicos.

Según relata Alesso a Puntal, hechos y circunstancias personales que le tocó vivir lo sensibilizaron, pero moldearon en él un espíritu positivo y alegre para contener a aquellos que atraviesan malos momentos.

“Me hizo un click de tantas cosas malas que me estaban pasando. Entonces pensé por qué no sacar algo bueno y darle una alegría a la gente que vamos a asistir y que muchas veces la pasa tan mal, y sobre todo los niños. Así nació esto”, resume.

“Yo siempre admiré a los payasos y de un cumpleaños de 15 al que nos invitaron me traje dos narices de payaso con la idea de usarlas algún día en una salida”, comenzó relatando.

La primera vez

Y la primera vez que "Payabombero" salió a escena fue este año, en un principio de incendio de un auto en ruta 26, en el que viajaba una menor de edad. “Ahí me puse la nariz de payaso por primera vez con una nena y es como que al verme así, se tranquilizó", cuenta Mariano, al tiempo que agregó: “Por ahí no le dimos mucha difusión a esto, porque era como muy nuestro, de hacerlo arriba del camión y en casos especiales”. Pero una foto que se viralizó en las últimas horas hizo que la historia de este bombero y de todo el cuartel de Huinca, integrado por 35 voluntarios, se conociera esta historia.

“Yo tenía miedo de mostrar esto, porque por ahí pensé que iba a caer mal y anoche (miércoles) fue la primera foto que se publicó. No dejaba que me sacaran. La idea es hacerlo desde la humildad y nada más. Entonces hablé con Jefatura y me dijeron que no había problema de publicar”, mencionó.

Mariano Alesso señala que en medio de siniestros y tragedias lo que se trata es de asistir a las víctimas. Y en particular a los niños, la presencia del “payabombero” tranquiliza y arranca una sonrisa.

Lo cierto es que en cada hecho donde entre las familias afectadas había menores de edad, la contención de niños fue haciéndose casi un hábito. Y los resultados eran satisfactorios, sacar del contexto de preocupación a los niños conmovidos por los entornos en los cuales se veían inmersos.

Los héroes de los pequeños

El último caso fue en la noche del miércoles, en ocasión de un principio de incendio ocurrido en una vivienda del barrio Norte.

Hasta allí llegaron los voluntarios huinquenses, entre ellos Mariano, quien al observar la presencia de niños, echó mano a la nariz de payaso y no dudó en hacer subir a los niños al camión de Bomberos para ponerles el casco que usan habitualmente.

“Las narices que tengo tienen luz, tengo una verde y una roja. Y anoche lo veo al nene que sale solo de la casa y andaba con un dibujo, y me dice que estaba asustado y que su mamá estaba llorando. Me acordé de las narices, lo primero que pensé. Y en ese momento me dice el nene que quería ser bombero cuando sea grande, después salió el hermano más chiquito, y lo primero que hicimos fue ponerles el casco y subirlos al camión", dice Mariano, conteniendo las lágrimas.

Aclaró este voluntario que no es intención reírse ante una situación dramática, sino tratar de llevar la calma y contener a los chicos.

En esta doble tarea de voluntario y payaso, Mariano también lleva entre sus pertenencias algunos juguetes.

“Es un poco de terapia más que otra cosa. Se trata de eso, de que la familia que pasa un momento feo se olvide aunque sea un ratito", subraya.

La grandiosa tarea se destaca en este cuerpo de bomberos de Huinca que sigue sumando capacitación para afrontar escenarios de emergencia, pero a todo esto le agrega una gran dosis de amor al prójimo.

Ignacio Castro. Redacción Puntal