California se vio sacudida este jueves por un sismo de magnitud 6,4, el más poderoso que afecta a este estado de la costa oeste de Estados Unidos desde 1999, que no dejó víctimas aunque sí algunos daños, según los primeros balances.
Sentido en una vasta área, el temblor hizo resurgir el fantasma de "El Grande" (The Big One), un mega-sismo potencialmente devastador que se teme golpee en algún momento el oeste estadounidense.
El epicentro se ubicó a 10,7 km de profundidad cerca de Searles Valley, una zona relativamente poco urbanizada 240 km al noreste de Los Ángeles, según datos actualizados del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Los bomberos del condado de Kern indicaron en Twitter que participaban en unas 20 intervenciones, que iban desde "asistencia médica a incendios en la ciudad de Ridgecrest", sin reportar víctimas.
Sus colegas del vecino condado de San Bernardino informaron de daños en algunas carreteras y edificios agrietados, "tuberías de agua rotas, cables eléctricos dañados, caídas de rocas en algunas carreteras", pero "ningún herido".
El presidente Donald Trump dijo en Twitter que había sido informado en detalle del sismo y que "todo parece estar bajo control".
El epicentro se ubicó a 10,7 km de profundidad cerca de Searles Valley, una zona relativamente poco urbanizada 240 km al noreste de Los Ángeles, según datos actualizados del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Los bomberos del condado de Kern indicaron en Twitter que participaban en unas 20 intervenciones, que iban desde "asistencia médica a incendios en la ciudad de Ridgecrest", sin reportar víctimas.
Sus colegas del vecino condado de San Bernardino informaron de daños en algunas carreteras y edificios agrietados, "tuberías de agua rotas, cables eléctricos dañados, caídas de rocas en algunas carreteras", pero "ningún herido".
El presidente Donald Trump dijo en Twitter que había sido informado en detalle del sismo y que "todo parece estar bajo control".

