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La planificación ambiental evita los privilegios

La distribución de los recursos ambientales debe hacerse con consenso y democracia, plantea el Consejo Económico y Social, en uno de sus trabajos, a los fines de sumar un aporte más a la sociedad riocuartense.

La cuestión de la pandemia y de las múltiples cuarentenas a nivel global es, sin duda, un tema que debe ser considerado y abordado desde la mayor diversidad de ángulos posibles.

Y, en el marco de los conversatorios planteados por las instituciones del Consejo Económico y Social, una de las dimensiones resultó crucial para el análisis holístico de la realidad: el ambiente.

Cuando hablamos de ambiente hacemos referencia a más que los recursos naturales. Hablamos de instituciones, sociedad, de la dinámica de los Estados, de economía y hasta del lenguaje, por lo que resulta ineludible la necesidad de pensarlo como un todo.

No parece inocente hablar de pandemia mundial mientras atravesamos otros tipos de crisis en todos, o casi todos, los rincones de nuestro planeta.

Porque en síntesis hablamos de la salud. La salud de la humanidad, de las especies y del planeta mismo se vuelve el eje de nuestro análisis cuando queremos imaginar y diseñar un futuro con desarrollo sostenible.

El contexto que atravesamos ofrece una excelente oportunidad para revisar nuestros hábitos, conductas de consumo y modelos productivos, pensando políticas de Estado que aborden de manera multidimensional el tan ansiado desarrollo.

Por lo que necesitamos encontrar el punto de integración entre la humanidad, las otras especies y los recursos (ya sean materiales, naturales, intelectuales, espirituales, etc.).

Debemos crear un ambiente socialmente sostenible y una sociedad ambientalmente consciente: con diversidad de voces, aportando a la construcción de consensos y al desarrollo en comunidad donde no prime la lógica de mercado.

En nuestra ciudad, cuando hablamos de ambiente observamos un amplio avance de servicios públicos, con un 80% de los vecinos disfrutando de su barrio y un 81% de vecinos dispuestos a separar residuos en origen (datos CEyS).

Sin embargo, un 33% dice tener un basural a menos de 4 cuadras de distancia y un 10% aún le realiza algún tratamiento al agua para beber.

Por lo que vemos prioritario realizar un diagnóstico profundo de la realidad, observando sus problemáticas de integración ambiental y social, la tensión entre el entorno de “agro ciudad”, la existencia de “islotes urbanos” (barrios privados pegados a barrios más carenciados), desarrollo de obras públicas sin contemplación integral del entorno y una ampliación desmedida del ejido urbano sin planificación.

Ello atendiendo los “principios de desarrollo sustentable” que establecen: el respeto por los ritmos naturales (recursos renovables o no), la solidaridad entre generaciones y/o sectores sociales y geográficos y la articulación entre economía, sociedad y ambiente.

Para ello no basta con soluciones tecnológicas si no hay una mirada económica y, sobre todo, social, pero siempre con planificación estratégica ya que la ausencia de planificación facilita los privilegios por sobre los consensos y la democracia.

* Presidenta del Consejo Económico y Social, junto con el resto de sus integrantes.