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Cáritas pide más articulación con el Municipio para enfrentar la pobreza

El vicepresidente de la entidad, Jorge Luis Basso, dijo que hay diálogo pero que no están pudiendo desarrollar políticas de mediano y largo plazo. "La coyuntura nos corre y parece que siempre llegamos tarde", remarcó

El padre Jorge Luis Basso cuenta que cada mañana en las parroquias las primeras que llegan a golpear la puerta son personas que necesitan algún tipo de ayuda. Mayormente alimentos, vestimenta o remedios. Necesidades básicas que quedaron lejos del alcance de muchas familias que engrosan el porcentaje de pobreza en Río Cuarto y que, según el Indec, alcanzó el 39% a fines de 2020.

Y para enfrentar esa demanda en expansión, que se profundizó fuerte desde la llegada de la pandemia, Basso, que es vicepresidente de Cáritas diocesana, reclama mayor articulación entre los distintos actores que trabajan a diario con la problemática, para ser más eficiente la ayuda. Concretamente pidió ayer avanzar con el Municipio en acciones de mediano y largo plazo.

“Vamos conversando pero no logramos todavía articular cosas que sean eficientes. Sí conversamos con gente de la Municipalidad pero no estamos todavía pudiendo lograr una articulación más importante, de largo plazo. Y ahí me parece que todos, el Estado, la Iglesia, las instituciones, los gremios, las empresas, tenemos que sentarnos a discutir políticas de mediano y largo plazo porque la coyuntura nos corre y siempre llegamos tarde. Generar trabajo genuino es responsabilidad de la misma sociedad y es donde todos tenemos que estar alineados. El Estado debe acompañar para que sea posible hacerlo”, remarcó Basso en declaraciones al programa radial Buen Día Río Cuarto, que se emite por la Digital 91.9.

En términos generales, el sacerdote aseguró: “No noto una reacción política a la altura de los tiempos. Argentina necesita repensar algunas cosas y hay que hacerlo pronto para que los chicos puedan comenzar a vivir un país un poco distinto, mejor. Suelo decir en la parroquia que el mundo hoy necesita de un gran psiquiátrico o necesita de Dios. Yo prefiero pedirle a Dios que nos ayude y podamos volver a él para que renazca la solidaridad que vence la indiferencia. Porque eso nos va haciendo cada vez más individualista, despreocupado del otro. Como si el otro fuera responsabilidad de una iglesia o de algún organismo. En realidad los pobres muestran la debilidad de la sociedad”, remarcó.

Frente a las cifras de pobreza dada a conocer por el Indec, Basso indicó que “no es sólo un problema de comida, sino de salud, educación y seguridad también, que las sufren los que menos posibilidades tienen. Es una agenda que hay que volver a trabajar con seriedad desde todos los puntos de vista y todos los actores de la sociedad. Si no, pareciera que sólo surge el tema cuando publica los datos el Indec o el Observatorio de la Deuda Social de la UCA. Y en realidad los pobres están todos los días alrededor nuestro. En la parroquia muchos días las primeras personas que tocan la puerta son aquellas que necesitan algo. Y dolorosamente no podemos responder a todas sus necesidades”, alertó.

Y siguió: “Las parroquias no recibimos sueldos del Estado para afrontar las ayudas alimentarias o del tipo que sea. Algunas parroquias reciben algo de la Municipalidad, otras tienen otro tipo de subsidios por los comedores. Pero en general lo hacemos desde la colaboración que les pedimos a los fieles y con eso tratamos de responder de la mejor manera posible. Lo que pasa es que hay situaciones en algunos lugares de la ciudad en donde no hay dinero que alcance para poder afrontar el tema de la alimentación en primer lugar, de la vestimenta o los remedios. Sumemos la situación educativa en un año de fuerte virtualidad en la que muchos chicos quedaron muy lejos de poder acceder. Y todo esto, en definitiva, va agrandando la brecha”, explicó.