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La importancia de los primeros mil días de vida

Para el sano desarrollo es tan importante la leche como el estímulo amoroso, repetido y frecuente

“Desde la concepción, los primeros mil días de vida son fundamentales para el desarrollo del cerebro humano. Por ejemplo, durante el primer año se desarrolla el 80 por ciento del mismo. Por eso, el embarazo y los primeros dos años de vida del bebé son fundamentales para favorecer el desarrollo temprano y evitar daños permanentes en la vida futura de esa persona”, explica Sol Scheurer. 

“La desnutrición es un problema complejo. En un hogar en donde hay un niño desnutrido, no es que solamente no hay leche o comida. En ese hogar hay que hacer un abordaje integral de la problemática social que da origen a la extrema pobreza. Y esto se hace desde multiples áreas”, completa Beto Roccia.

El equipo profesional de Fundación Dignamente Nutrir la Infancia está formado por una médica pediatra, una médica de embarazadas, una nutricionista, estimuladoras tempranas, fonoaudiólogas, trabajadoras sociales y comunicadores sociales. A su vez, el centro cuenta con áreas de talleres de capacitación laboral y de educación para la salud destinados a las mamás. 

Respecto de la modalidad de trabajo, Sol y Beto explican que las trabajadoras sociales hacen un relevamiento permanente de las familias de modo que, si se detecta a una mamá embarazada, la misma ingresa a programa y es acompañada durante todo el proceso del embarazo, nacimiento del bebé y sus primeros cinco años de vida. En otros casos, el ingreso a programa se da cuando se detecta a un niño con índice de desnutrición. 

“Una vez que el niño y su mamá están inscriptos en programa de seguimiento, concurren una vez por semana al centro de atención. Durante esa jornada, los niños permanecen en el jardín maternal, donde se trabaja en estimulación temprana”, explica Sol. 

Y añade: “Mientras tanto, la mamá participa en talleres de educación para la salud y de arte y oficios. El objetivo de estos espacios es empoderar a la mamá, dotarla de todas las herramientas necesarias para que sea ella la principal agente de salud y educación del niño”. 

Paralelamente, los profesionales de la salud van llamando a las mamás con sus niños para los diversos controles. Pasan por las áreas de pediatría, de nutrición, estimulación, fonoaudiología y de trabajo social. 

“El mismo trabajo que se realiza en el centro de Quimilí es repetido en el centro de Weisburd, a donde los profesionales concurren dos veces por semana para atender a los niños y familias del sector”, remarcan.

“El trabajo que se hace es totalmente interdisciplinario. Los profesionales trabajan coordinadamente y mediante reuniones se van decidiendo los pasos a seguir con cada niño, porque cada caso es un mundo”, remarcan Sol y Beto.

“Lo que tenemos que garantizar es que durante esos primeros mil días de vida, el niño reciba dos cosas importantísimas: por un lado, el 50 por ciento, leche. Y el otro 50 por ciento, tan importante como el primero: amor y afecto”, concluyen.