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El Comité de Bioética plantea abordar la pandemia desde la solidaridad

El órgano consultivo del Hospital emitió un documento en el que fija las bases respecto a cómo debería tratarse el problema generado por el coronavirus. Sostuvo que la salud es social y que su gestión es un asunto colectivo.

Los miembros del Comité de Bioética del Nuevo Hospital San Antonio de Padua emitieron un documento para tratar el tema de la pandemia por coronavirus. En ese marco, aseguraron que el problema se tiene que abordar integralmente y que en todas las etapas debe prevalecer la solidaridad. Paralelamente, consideraron que, pese a los avances científicos, seguimos siendo seres vulnerables, y que la salud es social y su gestión es un asunto colectivo.

“El enfoque del problema debe ser integral y abarcar las aristas sanitarias, sociales, económicas, políticas, jurídicas, laborales, y algunas otras tal vez, que esta crisis pone de manifiesto, y que las soluciones, también integrales, deben estar razonablemente justificadas en valores, principios y derechos. En este sentido, entendemos que se debe procurar armonizar el interés particular y la autonomía personal con el bien común y el bienestar general, buscando el máximo de beneficios posibles con los mínimos perjuicios para los individuos afectados y para la comunidad en su conjunto”, afirmaron.

“La amenaza invisible y generalizada del virus nos ha enfrentado con nuestra fragilidad; ha puesto en evidencia que, pese a los avances científicos y técnicos, seguimos siendo seres vulnerables. La conciencia ineludible de nuestra vulnerabilidad ha generado reacciones diferentes, en muchos casos, opuestas: en algunas personas ha prevalecido el egoísmo, abroquelándose en sus supuestas fortalezas o ventajas para superar el peligro; en otras se manifestó el amor por el prójimo, la solidaridad y la conciencia de que todos y todas formamos parte de la humanidad amenazada; muchas y muchos navegan entre uno y otro extremo”, remarcaron.

Conciencia

“La pandemia nos ha hecho tomar conciencia de que todos dependemos de todos: todos podemos contagiar y cualquiera nos puede contagiar. Esto nos lleva a considerar la interdependencia característica de la naturaleza social del hombre. En la etapa de prevención, la solidaridad ha sido el único antídoto eficaz: el aislamiento físico, cumplido solidariamente (para no contagiarnos y no contagiar) ha sido la forma de evitar la propagación exponencial del virus, con su carga de enfermedad y muertes. A partir de la concepción de que la solidaridad funciona como una red, como un todo articulado, entendemos que el desarrollo de las potencialidades de cada uno de los componentes de la red la fortalece, en tanto y en cuanto lo individual no sea un obstáculo para que los demás desarrollen su propio potencial. De esta manera lo particular redunda en un beneficio que, lejos de perjudicar, coopera con su entorno”, explicaron.

Y acotaron: “Desde este punto de vista, lo privado también adquiere un sentido público entendido como servicio comunitario. En la etapa de planificación y organización de la respuesta sanitaria, debe también prevalecer la solidaridad: el Estado, en todos sus niveles (nacional, provincial y municipal), y la sociedad en su conjunto debemos proporcionar al sector sanitario los recursos necesarios para garantizar a toda la población su derecho a la salud. En las extraordinarias circunstancias generadas por el Covid-19, en un contexto de escasez, es necesaria la solidaridad de todos los sectores para maximizar el bien común. En este aspecto entendemos que los esfuerzos ineludibles del Subsistema de Salud Público deben ser acompañados por el Subsistema de Salud Privado, posibilitando las transferencias y derivaciones entre centros de la ciudad, la región y la provincia (tras lo cual, obviamente, será necesario efectuar las correspondientes compensaciones entre los subsistemas, en base a criterios de justicia distributiva y respeto del derecho de propiedad, pero sin que el tratamiento de este tema pueda constituirse en obstáculo actual para garantizar el derecho a la salud de toda la población)”.

Respuestas

Más adelante, señalaron que “las respuestas sanitarias deben complementarse con medidas económicas, sociales y de protección amplia de derechos, especialmente dirigidas a quienes más lo necesitan y son más vulnerables, por encontrarse en situaciones de desigualdad y aun de violencia estructural, como las ancianas y los ancianos, las mujeres, las niñas, niños y adolescentes, las víctimas de violencia doméstica, los sectores poblacionales que sobreviven bajo la línea de pobreza y aun de indigencia, entre otros”.

“Los niveles desarrollados en este análisis confluyen, por diferentes vías, a la recuperación de la solidaridad como valor supremo y principal estrategia para posicionarnos ante esta crisis. Sostenemos que la salud no es algo que se pueda gestionar y producir de modo totalmente individual. La salud está definida como uno de los bienes comunes y esenciales (junto con la educación, la seguridad y la justicia). Que tenga esta categoría la aparta, automáticamente, del lugar de la propiedad privada y de las lógicas capitalistas de producción, resultados y beneficios. La salud es social y su gestión es un asunto colectivo”, subrayaron.

“Esperamos contribuir a la deconstrucción de ese proceso histórico que ligó el concepto de solidaridad a la caridad, la beneficencia y el acto piadoso, principios que, en cambio, rigen una idea de solidaridad que no es precisamente la que la sociedad y el mundo necesitan. De ahora en adelante, se necesita que la solidaridad promueva el empoderamiento social sobre las decisiones y acciones que preservan la salud de todos y todas. La solidaridad como principio social articula con la salud como derecho humano; ninguno de los derechos humanos se preserva y se garantiza individualmente y en soledad. La pandemia que afecta a la humanidad ha puesto en evidencia la igualdad de condiciones de vulnerabilidad que todos tenemos ante el virus. Necesitamos, como sociedad, instaurar una actitud empática y respetuosa”, manifestaron.

Teoría del derrame

Asimismo, afirmaron que “la teoría del derrame, esgrimida respecto de la economía, es ampliamente conocida y no porque se hayan demostrado sus beneficios sino justamente, por lo contrario: nunca lo que sobra ha sido ni será derramado al punto de asegurar que la carencia del otro desaparezca; a lo sumo compensará en parte alguna necesidad y dará tranquilidad de conciencia, no mucho más”.

Y concluyeron: “La solidaridad que derrama aquello que a alguien le sobra hacia alguien que lo necesita ha demostrado ser insuficiente a la hora de afrontar la situación sanitaria y social que hoy nos toca vivir; en esta ocasión a todos nos falta lo mismo: inmunidad ante el virus. La dramática situación que enfrenta todo el planeta exige una respuesta —que debe ser individual, colectiva y global—, tenemos que comenzar a dejar a un costado aquellas categorías que elegimos para definirnos como humanos y que creemos que nos dan exclusividad y normalidad: ya no somos sólo blancos, ni heterosexuales, ni ricos, ni alfabetizados. En esta trama somos todos, o nadie estará seguro”.

Sobre el Comité

El Comité de Bioética es una de las alternativas que el Estado provincial pone a disposición de los ciudadanos ante situaciones en las que entran en conflicto valores e intereses respecto a problemas sociales o clínicos. En Río Cuarto, el órgano consultivo está integrado por Jorge Berlaffa, Cecilia Taravella, Rita Gil y Rolando Guadagna.

El documento que emite ante una determinada circunstancia no tiene carácter vinculante, pero consiste en una recomendación absolutamente fundamentada por especialistas en bioética.