“Mi matrícula de abogado tiene 55 años y 8 meses de antigüedad. Ese es el tiempo que llevo ejerciendo la profesión. En todos estos años hay muchas cosas que han cambiado, pero hay otras que no. La administración de justicia es uno de los sectores de la sociedad más lento a la hora de aplicar cambios, por lo que las reformas se dan a una velocidad inferior con respecto a lo que sucede en otros sectores. Puedo mostrar un expediente de cuando me recibí y uno de ahora y lo único que ha cambiado es que antes escribíamos a máquina y ahora se usa la computadora. Por lo general, siempre se va detrás de los cambios”, comentó De Rivas, quien también es padre de abogados.
-¿Siempre ejerció en Río Cuarto?
De Rivas: Sí, siempre en Río Cuarto. He pasado por la administración pública (fue concejal en 1983 por el peronismo), pero nunca dejé mi profesión, que es lo me gusta. Estudié en la Universidad Nacional de Córdoba y, mayoritariamente, he hecho derecho general, salvo algunas excepciones en las que hice derecho penal. En el último tiempo me he dedicado al asesoramiento de municipios.
-Y usted, ¿cómo arrancó?
Bonino (quien también es hijo de abogado): Yo me matriculé en 2017. Estoy cumpliendo 2 años como matriculado, aunque me recibí en la Universidad Nacional de Córdoba en 2016. He transitado tanto el tramo de estudiante como la corta carrera profesional que tengo al lado de “Cacho”. Hemos sido muy afines en la carrera. Después de cada examen y de cada final, al primero que tenía que llamar era a él, quien no solamente controlaba, sino que también me daba su asesoramiento. “Cacho” siempre se interesó por los cambios que yo iba estudiando. Él nunca se quedó atrás en nada.
-¿En qué rama del derecho se desempeña?
Bonino: Actualmente me desempeño en el derecho del trabajo.
-Más allá de ustedes dos, hay otra parte importante de la familia que se dedica a la abogacía…
Bonino: Sí, tanto mi padre como mi abuelo paterno (quien falleció hace 4 años) son abogados. Mis tíos también son abogados.
De Rivas: Yo no vengo de familia de abogados como Federico, pero sí mi descendencia está muy vinculada a la profesión. Tengo hijos abogados, nietos abogados, yerno abogado y nuera abogada.
-¿Qué implica que tantos integrantes sean abogados?
De Rivas: Lo vivimos como algo natural. Además, hay otros miembros que se dedican a otras disciplinas.
-¿Han trabajado juntos en algún caso?
De Rivas: A Federico le dije que el día que él se recibiera yo me iba a jubilar. Primero lo pensé por el cambio del Código Civil (que entró en vigencia en 2015). En ese entonces, Federico me insistió para que siga. Ahí fue cuando le dije que iba a seguir hasta que él se recibiera. Después que se recibió, dije que iba a dejar cuando tuviéramos la primera audiencia juntos. Una vez que se cumplió ese momento, cambié de nuevo de idea y seguí adelante.
-Me imagino que es una cuestión que disfrutan...
De Rivas: El día que deje de disfrutar me tengo que ir.
-¿Suelen discutir en el seno familiar por temas vinculados a la profesión o no se abordan este tipo de cuestiones en las charlas?
Bonino: Sí, tratamos temas vinculados a la profesión. En charlas de asados discutimos sobre algunas causas. Mi padre y mi tío Guillermo (De Rivas) también se desempeñan en la Universidad, por lo que también hemos discutido en mis épocas de estudiante. Más allá de eso, nunca llegamos a tener asperezas ni mucho menos.
De Rivas: Son discusiones enriquecedoras.
-¿Cómo ven el futuro de la profesión?
Bonino: Yo siempre digo que soy un privilegiado por haber estado rodeado de abogados. Si bien la profesión no es algo que me inculcaron de chico, es importante contar con la experiencia de ellos. Mi posición como abogado recién recibido es muy ventajosa con respecto a otros colegas que no cuentan con la situación con la que cuento yo. En cuanto a la profesión, más allá del aspecto ortodoxo que tiene la justicia, estamos atravesando cambios que pasan por la implementación de los expedientes electrónicos, las presentaciones digitales y el abandono del papel como soporte de los expedientes judiciales. Dichos cambios no son solamente una innovación aggiornada a los tiempos actuales, también representan una oportunidad para los abogados jóvenes que nos criamos en la era digital, al poder aplicar nuestro conocimiento y servirles a otros profesionales que no están acostumbrados a estas prácticas.
De Rivas: Una de las cuestiones importantes en los últimos tiempos es que hay una tendencia a utilizar en los escritos y sentencias un lenguaje que pueda ser entendido por el común de la gente.
Nicolás Cheetham
Redacción Puntal