Río Cuarto
Son madre e hijo, lideran las voces de la Catedral y comparten tareas sociales
Viviana y Matías Parsi cantan juntos y le dan un toque diferente a la misa de los domingos. Debido al éxito, grabarán un CD con canciones de la Iglesia. Además del canto, desarrollan actividades en los barrios San José de Calasanz y Cola de Pato.
Viviana y Matías Parsi son madre e hijo. Su historia es bastante particular, ya que desde hace más de una década lideran el ministerio de música de la Catedral de Río Cuarto. Con un estilo diferente, le ponen ritmo y alegría a la misa de la familia que se celebra cada domingo a las 20 horas. Sin embargo, la tarea de ellos va mucho más allá. Además del amor por el canto, se caracterizan por su tarea social en los barrios, donde forman parte del apoyo escolar en la capilla de San José de Calasanz y de las misiones a Cola de Pato. En diálogo con Puntal, dieron detalles de las acciones que están desarrollando y anticiparon que están trabajando para grabar un CD.
-¿Siempre estuvieron relacionados con la Iglesia?
Viviana: Desde que era chica mi mamá me inculcó el amor por la Virgen, porque decía que ella es la que nos lleva a Jesús. Cuando salía del colegio pasaba por la iglesia a rezarle a la Virgen antes de regresar a mi casa. Crecí con eso. Como docente (es maestra de primaria) siempre les inculqué a mis alumnos el amor por las cosas de Dios. Una vez que me casé hice lo propio con mis tres hijos y ahora lo hago con mis nietos. Mi marido (Jorge Parsi) participa de Cáritas, por ejemplo. Todos estamos a full.
-¿Y con Matías, el más chico de sus hijos, comparte momentos especiales?
Viviana: Sí, con él estamos juntos en esto desde que él era muy chico. Él empezó con la música cuando tenía 8 años. En ese momento me dijo: “Si me comprás una guitarra voy a cantar todas las canciones de la Iglesia” y así ocurrió. Como coordino la catequesis de la Catedral, él hizo sus sacramentos allí. Desde siempre fuimos a misa todos los domingos.
-¿Cuánto hace que cantan en la misa central de la Catedral?
Viviana: Desde que él tenía 8 años. Matías tiene ahora 21, por lo que hace unos 13 años aproximadamente.
Matías: Con mi mamá tenemos una relación de amigos. Compartimos las mismas cosas. Ella canta y yo también. Tenemos los mismos gustos, nos reímos mucho y nos escuchamos. Tenemos una relación muy linda.
-En tu caso, además de cantar también tocás la guitarra…
Matías: Sí, también toco la guitarra.
-Más allá de cantar en la misa, también lo hacen en los distintos eventos religiosos de la iglesia. Hace unas semanas dieron un show frente a la Catedral en el que se concentró mucha gente (también se representó el Pesebre), ¿qué sienten cuando llega el momento de cantar?
Viviana: Matías es el que dirige todo. Cuando estamos con todo el grupo siento un gran gozo. Es un placer cantar junto a mi hijo. Él le pone un color festivo y un ritmo diferente que a la gente le gusta. Las personas que van a la misa la viven de una manera diferente, como una fiesta. Vemos que los padres y los abuelos que acompañan a los niños de la misa lo hacen muy contentos. De hecho, ha crecido muchísimo la cantidad de personas que van a la misa de las 20 horas.
Matías: Es común que en la iglesia se cante de una manera dura o con miedo al qué dirán. Por eso, nosotros tratamos de llevar todo a un lado más festivo.
-Es una misa que reúne a personas de distintas generaciones…
Matías: Sí, nosotros tratamos de compartir y de hacer sentir el amor de Dios hacia la gente.
-Aunque hay canciones que son clásicas dentro de la Iglesia, ustedes han podido darle una impronta propia…
Viviana: Así es, tal cual. A todo le buscamos una vuelta y se lo planteamos al padre José Luis Benfatto (párroco de la Catedral), quien también nos hace pedidos. Hacemos un lindo equipo. Cada vez que cantamos, Matías le pone muchas ganas para que todos vivan la fe como la sentimos nosotros. La pasamos bárbaro. Estamos felices con lo que hacemos. Se dejan las luces encendidas y las puertas abiertas para que la gente que pasa escuche la música y se motive a entrar a la iglesia a agradecer o pedir.
-¿Cómo es la devolución de la gente?
Viviana: Las personas se nos acercan para felicitarlo a él. Llama mucho la atención la euforia que Matías tiene al tocar y cantar. Le sale de adentro.
Matías: Las personas te dicen cosas lindas y eso marca que uno está haciendo las cosas bien.
-¿Los martes tienen una actividad especial?
Viviana: Sí, los martes nos reunimos con un grupo de oración en la Catedral. Es un momento muy lindo. Empezamos a las 20.30 y terminamos a las 24 horas. Rezamos el Rosario, hacemos la imposición al Santísimo y la gente lleva sus intenciones. Ahí también cantamos. Hay personas que nos han pedido que grabemos un CD con lo que cantamos.
-¿Lo van a grabar?
Matías: Sí, ya empezamos a grabar. Tenemos un estudio en casa y estamos trabajando en eso.
Viviana: Matías le ha puesto música a una antigua oración a la Inmaculada Concepción. Le puso un color diferente y la canta muy bien. A la gente le ha gustado.
-También han hecho una versión cantada del Padrenuestro que se canta durante la misa…
Viviana: Sí, le pusimos música. Es algo nuevo, lo implementamos hace un tiempito. Creemos que la gente reflexiona y lo siente más cuando lo canta. Se dice que cantar es orar dos veces.
-Que hayan podido innovar en oraciones tan tradicionales e importantes habla de una flexibilización de parte de la Iglesia…
Viviana: Se ha hecho pensando en los niños y en las familias. Si bien la Iglesia tiene una estructura que respetar, se pueden aportar cosas diferentes para atraer, especialmente, a las nuevas generaciones.
Matías: Nuestro objetivo es una Iglesia de puertas abiertas. Una Iglesia para todos, a la que vayan personas de cualquier edad y estrato social. Buscamos que cuando la gente salga de la misa se vaya contenta por haber participado. La gente ve que soy joven y, como tal, pienso que sería lindo que más jóvenes se sumaran. Hay muchos que participan, pero podrían ser más. Sería bueno que sepan que la religión no es como mucha gente la pinta, es decir, como algo para la gente grande. Hay muchas cosas para los jóvenes.
En los barrios
A todo esto, Viviana Parsi comentó que una de las tareas más importantes que desarrollan tiene que ver con el barrio San José de Calasanz, en la zona del Nuevo Hospital. Allí, diariamente asisten a unos 110 niños que acuden al apoyo escolar.
“La tarea en San José de Calasanz es la niña mimada del grupo. Allí hay una capilla y tenemos un apoyo escolar al que asisten 110 niños, de lunes a viernes. Cuando nació Matías, junto con mi marido estábamos misionando en Cola de Pato y nos encontramos con un chiquito que nos contó que no iba más a la escuela porque su maestra le había dicho que iba a repetir por su bajo rendimiento. Cuando lo escuchamos se nos encendió la lamparita y se nos ocurrió empezar con el apoyo para acompañar a los chicos para que vayan logrando mejores aprendizajes y para que no estén en la calle. El año que pasó nos sorprendió la cantidad de chicos que se acercaron. Además del apoyo, les damos la leche y también se les entrega, una vez al mes, bolsones de Cáritas con alimentos y ropa. El padre José Luis se preocupa para que a ningún niño le falte nada”, detalló Viviana.
“Yo voy todos los días, menos los martes. Matías, que está estudiando Abogacía, también va una vez por semana. Contamos con el apoyo del obispo Adolfo Uriona. Hemos incorporado un gabinete psicopedagógico porque vemos que los chicos atraviesan diferentes problemáticas. En tanto, este año tenemos la idea de inaugurar una sala de computación para dar talleres de informática. Hay un grupo de voluntarios muy grande que hacen posible todo lo que hacemos”, agregó.
-¿La gente colabora con ustedes?
Viviana: Sí, la gente es súper generosa. El apoyo escolar se mantiene con la ayuda de los distintos grupos que hay en la iglesia y con las ofrendas de la gente. No recibimos ninguna ayuda estatal ni de ningún otro ente.
-También están en Cola de Pato (costa suroeste del río)…
Viviana: Sí, en agosto comenzamos con el grupo misionero, al que le pusimos Caminantes de María, y salimos a caminar por las calles de Cola de Pato. Hacemos todo tipo de actividades. También entregamos bolsones y nos juntamos con la gente a rezar. Nos reciben muy bien cada vez que los visitamos.
Finalmente, Viviana Parsi dijo que desea una Iglesia en salida, que vaya al encuentro del hermano y que no se quede únicamente en los templos.
Mientras tanto, Matías invitó a la comunidad a que se acerque a la Catedral y a los grupos de trabajo que se han formado para sumar su granito de arena.
“Cuando nos morimos no nos llevamos nada. Ni la plata que generemos ni los títulos ni los logros personales. Lo único que nos podemos llevar es el amor de Dios y del prójimo. Tenemos que movernos por amor”, acotó Matías.
Dónde encontrarlos
Aunque durante lo que queda de enero estarán de vacaciones, Viviana y Matías cantan en la misa de los domingos a las 20 horas en la Catedral.
No obstante, los interesados pueden seguir todas sus publicaciones y presentaciones a través de las redes sociales: Inmaculada Concepción 20 (en Facebook e Instagram) y Catedral Río Cuarto (en Facebook e Instragram).
Nicolás Cheetham. Redacción Puntal
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Viviana: Desde que era chica mi mamá me inculcó el amor por la Virgen, porque decía que ella es la que nos lleva a Jesús. Cuando salía del colegio pasaba por la iglesia a rezarle a la Virgen antes de regresar a mi casa. Crecí con eso. Como docente (es maestra de primaria) siempre les inculqué a mis alumnos el amor por las cosas de Dios. Una vez que me casé hice lo propio con mis tres hijos y ahora lo hago con mis nietos. Mi marido (Jorge Parsi) participa de Cáritas, por ejemplo. Todos estamos a full.
-¿Y con Matías, el más chico de sus hijos, comparte momentos especiales?
Viviana: Sí, con él estamos juntos en esto desde que él era muy chico. Él empezó con la música cuando tenía 8 años. En ese momento me dijo: “Si me comprás una guitarra voy a cantar todas las canciones de la Iglesia” y así ocurrió. Como coordino la catequesis de la Catedral, él hizo sus sacramentos allí. Desde siempre fuimos a misa todos los domingos.
-¿Cuánto hace que cantan en la misa central de la Catedral?
Viviana: Desde que él tenía 8 años. Matías tiene ahora 21, por lo que hace unos 13 años aproximadamente.
Matías: Con mi mamá tenemos una relación de amigos. Compartimos las mismas cosas. Ella canta y yo también. Tenemos los mismos gustos, nos reímos mucho y nos escuchamos. Tenemos una relación muy linda.
-En tu caso, además de cantar también tocás la guitarra…
Matías: Sí, también toco la guitarra.
-Más allá de cantar en la misa, también lo hacen en los distintos eventos religiosos de la iglesia. Hace unas semanas dieron un show frente a la Catedral en el que se concentró mucha gente (también se representó el Pesebre), ¿qué sienten cuando llega el momento de cantar?
Viviana: Matías es el que dirige todo. Cuando estamos con todo el grupo siento un gran gozo. Es un placer cantar junto a mi hijo. Él le pone un color festivo y un ritmo diferente que a la gente le gusta. Las personas que van a la misa la viven de una manera diferente, como una fiesta. Vemos que los padres y los abuelos que acompañan a los niños de la misa lo hacen muy contentos. De hecho, ha crecido muchísimo la cantidad de personas que van a la misa de las 20 horas.
Matías: Es común que en la iglesia se cante de una manera dura o con miedo al qué dirán. Por eso, nosotros tratamos de llevar todo a un lado más festivo.
-Es una misa que reúne a personas de distintas generaciones…
Matías: Sí, nosotros tratamos de compartir y de hacer sentir el amor de Dios hacia la gente.
-Aunque hay canciones que son clásicas dentro de la Iglesia, ustedes han podido darle una impronta propia…
Viviana: Así es, tal cual. A todo le buscamos una vuelta y se lo planteamos al padre José Luis Benfatto (párroco de la Catedral), quien también nos hace pedidos. Hacemos un lindo equipo. Cada vez que cantamos, Matías le pone muchas ganas para que todos vivan la fe como la sentimos nosotros. La pasamos bárbaro. Estamos felices con lo que hacemos. Se dejan las luces encendidas y las puertas abiertas para que la gente que pasa escuche la música y se motive a entrar a la iglesia a agradecer o pedir.
-¿Cómo es la devolución de la gente?
Viviana: Las personas se nos acercan para felicitarlo a él. Llama mucho la atención la euforia que Matías tiene al tocar y cantar. Le sale de adentro.
Matías: Las personas te dicen cosas lindas y eso marca que uno está haciendo las cosas bien.
-¿Los martes tienen una actividad especial?
Viviana: Sí, los martes nos reunimos con un grupo de oración en la Catedral. Es un momento muy lindo. Empezamos a las 20.30 y terminamos a las 24 horas. Rezamos el Rosario, hacemos la imposición al Santísimo y la gente lleva sus intenciones. Ahí también cantamos. Hay personas que nos han pedido que grabemos un CD con lo que cantamos.
-¿Lo van a grabar?
Matías: Sí, ya empezamos a grabar. Tenemos un estudio en casa y estamos trabajando en eso.
Viviana: Matías le ha puesto música a una antigua oración a la Inmaculada Concepción. Le puso un color diferente y la canta muy bien. A la gente le ha gustado.
-También han hecho una versión cantada del Padrenuestro que se canta durante la misa…
Viviana: Sí, le pusimos música. Es algo nuevo, lo implementamos hace un tiempito. Creemos que la gente reflexiona y lo siente más cuando lo canta. Se dice que cantar es orar dos veces.
-Que hayan podido innovar en oraciones tan tradicionales e importantes habla de una flexibilización de parte de la Iglesia…
Viviana: Se ha hecho pensando en los niños y en las familias. Si bien la Iglesia tiene una estructura que respetar, se pueden aportar cosas diferentes para atraer, especialmente, a las nuevas generaciones.
Matías: Nuestro objetivo es una Iglesia de puertas abiertas. Una Iglesia para todos, a la que vayan personas de cualquier edad y estrato social. Buscamos que cuando la gente salga de la misa se vaya contenta por haber participado. La gente ve que soy joven y, como tal, pienso que sería lindo que más jóvenes se sumaran. Hay muchos que participan, pero podrían ser más. Sería bueno que sepan que la religión no es como mucha gente la pinta, es decir, como algo para la gente grande. Hay muchas cosas para los jóvenes.
En los barrios
A todo esto, Viviana Parsi comentó que una de las tareas más importantes que desarrollan tiene que ver con el barrio San José de Calasanz, en la zona del Nuevo Hospital. Allí, diariamente asisten a unos 110 niños que acuden al apoyo escolar.
“La tarea en San José de Calasanz es la niña mimada del grupo. Allí hay una capilla y tenemos un apoyo escolar al que asisten 110 niños, de lunes a viernes. Cuando nació Matías, junto con mi marido estábamos misionando en Cola de Pato y nos encontramos con un chiquito que nos contó que no iba más a la escuela porque su maestra le había dicho que iba a repetir por su bajo rendimiento. Cuando lo escuchamos se nos encendió la lamparita y se nos ocurrió empezar con el apoyo para acompañar a los chicos para que vayan logrando mejores aprendizajes y para que no estén en la calle. El año que pasó nos sorprendió la cantidad de chicos que se acercaron. Además del apoyo, les damos la leche y también se les entrega, una vez al mes, bolsones de Cáritas con alimentos y ropa. El padre José Luis se preocupa para que a ningún niño le falte nada”, detalló Viviana.
“Yo voy todos los días, menos los martes. Matías, que está estudiando Abogacía, también va una vez por semana. Contamos con el apoyo del obispo Adolfo Uriona. Hemos incorporado un gabinete psicopedagógico porque vemos que los chicos atraviesan diferentes problemáticas. En tanto, este año tenemos la idea de inaugurar una sala de computación para dar talleres de informática. Hay un grupo de voluntarios muy grande que hacen posible todo lo que hacemos”, agregó.
-¿La gente colabora con ustedes?
Viviana: Sí, la gente es súper generosa. El apoyo escolar se mantiene con la ayuda de los distintos grupos que hay en la iglesia y con las ofrendas de la gente. No recibimos ninguna ayuda estatal ni de ningún otro ente.
-También están en Cola de Pato (costa suroeste del río)…
Viviana: Sí, en agosto comenzamos con el grupo misionero, al que le pusimos Caminantes de María, y salimos a caminar por las calles de Cola de Pato. Hacemos todo tipo de actividades. También entregamos bolsones y nos juntamos con la gente a rezar. Nos reciben muy bien cada vez que los visitamos.
Finalmente, Viviana Parsi dijo que desea una Iglesia en salida, que vaya al encuentro del hermano y que no se quede únicamente en los templos.
Mientras tanto, Matías invitó a la comunidad a que se acerque a la Catedral y a los grupos de trabajo que se han formado para sumar su granito de arena.
“Cuando nos morimos no nos llevamos nada. Ni la plata que generemos ni los títulos ni los logros personales. Lo único que nos podemos llevar es el amor de Dios y del prójimo. Tenemos que movernos por amor”, acotó Matías.
Dónde encontrarlos
Aunque durante lo que queda de enero estarán de vacaciones, Viviana y Matías cantan en la misa de los domingos a las 20 horas en la Catedral.
No obstante, los interesados pueden seguir todas sus publicaciones y presentaciones a través de las redes sociales: Inmaculada Concepción 20 (en Facebook e Instagram) y Catedral Río Cuarto (en Facebook e Instragram).
Nicolás Cheetham. Redacción Puntal
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