Carlos Caligaris, expolicía y guardia de seguridad barrial, fue detenido como principal sospechoso del asesinato de Mateo Ochoa, un joven de 15 años, en Córdoba. Este crimen reabre la herida de un pasado sombrío, ya que Caligaris había sido absuelto en 1996 por el brutal cuádruple asesinato de su propia familia