El Gobierno recortó un 27 por ciento los subsidios económicos destinados a los servicios públicos como el transporte y la energía en el primer bimestre, al profundizar su estrategia de reducción del gasto público.

Así lo señaló ayer la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (Asap) en un informe en el que analizó el comportamiento de ejecución presupuestaria durante los dos primeros meses del año.

Las transferencias de carácter económico para el financiamiento de gastos corrientes y de capital de empresas públicas, fondos fiduciarios y el sector privado sumaron 14.900 millones de pesos en el primer bimestre de 2018, registrando una retracción del 23% anual.

Ese recorte le significó al Estado un ahorro de unos 4.500 millones de pesos que serán compensados por los usuarios y consumidores a través del pago de tarifas y precios más elevados (por encima de la inflación general) que un año atrás.

En 2017 esas transferencias habían registrado una baja del 24 por ciento anual.

A su vez, las transferencias de carácter corriente (subsidios), que constituyen la porción dominante (unos 12.300 millones de pesos), mostraron una baja aún mayor, del 27% anual, en línea con el comportamiento observado en 2017, dijo Asap.