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El Inta advirtió sobre la necesidad de cultivos de cobertura tras el maní

El arrancado y la cosecha de este cultivo generan una alta remoción del suelo, lo que aumenta el riesgo de erosión eólica, en particular en el sur provincial, donde la frecuencia e intensidad del viento son altas

La localización en el centro-sur de la provincia de Córdoba de casi el 90% de la producción de maní nacional, combinado con las características de un suelo frágil y una frecuencia e intensidad del viento altas hacen que las recomendaciones sobre el manejo de lotes destinados a ese cultivo se vuelvan constantes por parte de organismos vinculados a la agricultura con el objetivo de evitar la erosión y el deterioro del principal recurso: el suelo.

Por eso, desde el Inta llevaron adelante un trabajo sobre la región en el que insistieron en la necesidad de avanzar rápidamente con cultivos de cobertura para enfrentar los meses de mayores riesgos de pérdida de suelo, que coinciden con el invierno y comienzo de primavera, cuando los vientos se intensifican y marcan el tramo final de un largo período de escasez de lluvias. Además, por estas semanas se transita la recta final de la campaña de maní 2020/21, que implica el arrancado y posterior cosecha.

Esa remoción del suelo y la exposición a la erosión eólica es lo que se intenta evitar con cultivos de servicios.

“El 88% de la producción primaria e industrial de maní se concentra actualmente en el centro-sur de Córdoba, generando un alto impacto económico y social. Para lograr la sustentabilidad de la cadena manisera, se necesita concientizar en estrategias de manejo a fin de disminuir el impacto ambiental sobre el recurso suelo”, destaca el trabajo realizado por Juan Cruz Colazo, Marcelo Toledo, y Alejandra Canale, del Inta Río Cuarto; Mariela Monetti, de Cabrera; y Marcela Género, de Huinca.

“Este cultivo tiene una importante participación en la rotación de los sistemas agrícolas del Departamento Río Cuarto, abarcando en esta última campaña una superficie mayor a 89.000 hectáreas”, destacaron y agregaron: “Esta zona tiene condiciones climáticas y edáficas que naturalmente se predisponen a la erosión eólica, debido a poseer suelos arenosos, escasas lluvias en los meses de invierno y principio de primavera, que justo coinciden con la época de fuertes y frecuentes vientos”.

Por eso recomendaron que para la zona de Río Cuarto, “en caso de tomar la decisión de realizar cultivo de cobertura posterior a la cosecha de maní, es recomendable incorporarlo y no volearlo para asegurar humedad en la implantación”. En tanto que para Cabrera, Huinca y Villa Mercedes, que fueron las otras zonas incorporadas al estudio, “la siembra al voleo del cultivo de cobertura se puede realizar en fechas tempranas de abril a principios de mayo, teniendo en cuenta la probabilidad de precipitaciones posteriores, coincidiendo con el momento previo o inmediatamente posterior al arrancado del maní”, explicaron.