Este noche a las 21hs. en el Teatro Municipal la cantautora uruguaya Ana Prada presenta el espectáculo Otra pecadora sola. Organiza: Mesa de la Diversidad Sexual y el Centro Cultural Ckatacuna con la participación de artistas locales. Entradas: $400-300-250.
Ana Prada es uno de los nombres fuertes del universo de intérpretes y compositores uruguayos actuales.
En el show, la fresca y amable cantante, recorre los tres discos de su carrera solista ("Soy sola", "Soy pecadora" y "Soy otra"), iniciada a mediados del 2000 y luego de haber pasado por el cuarteto La Otra.
En diálogo con la agencia Télam, recorre su carrera.
-En todas sus canciones hay una presencia muy fuerte de la canción popular de la región aunque pasada también por otros tamices.
-Soy del interior del Uruguay (nació en Paysandú) , en mi matriz sonora hay mucho de ese lugar y mucho también del folclore latinoamericano; mis abuelos eran maestros rurales de la Unesco y vivieron en Ecuador, Colombia, Salvador, Cuba, México, Honduras; desde ahí nos mandaban casetes, donde al principio nos hablaban, a maneras de cartas sonoras, y luego nos grababan las cosas que pasaban en la radio, fuimos armando una especie de repertorio muy popular con las cosas que ellos nos mandaban y las cantábamos.
“Una vez -cuenta Prada-, estaba en Colombia y empecé a cantar una de esas canciones de la infancia de los casetes de los abuelos, canciones de las que ni siquiera sé de qué autores son y sucedió que todo el público la cantó conmigo, luego consulté con un colega en el lugar y resultó que era una canción muy muy popular de allí, pero yo no tenía idea”.
-¿Y otras cosas?
-En casa de mis padres teníamos la suerte de tener tocadiscos, y ellos escuchaban mucha música popular brasileña, folclore argentino, después en la adolescencia vinieron Los Beatles y todo el pop, creo que a la hora de componer todo ese mundo sonoro fue apareciendo, nunca se trata de ritmos puros sino que salen de la coctelera sonora que tengo en la cabeza.
-Y todo eso aparece...
-Sí, claro, aunque no de forma premeditada, no es que lo pienso de antemano sino que simplemente sucede, hay una estructura premeditada pero después son muy intuitiva.
-¿Estás preparando algún material nuevo?
-Todavía no concreté un nuevo disco (“Soy otra”, 2013, es el último), estoy armando un ramillete de canciones ya sea para subir a través de las plataformas o para armar un disco. Lo estoy pensando acá en casa, maqueteando todo y después me juntaré con Matías Chela para armar con él la producción.
-¿Siempre trabajás con productor en el estudio?
-Siempre trabajé la idea conceptual de la canción, me la imagino cómo suena, me la imagino hasta de colores, se trata de trabajar varios planos sensoriales para explorar un sonido, algo dificilísimo de expresar con palabras, y ahí entra el productor artístico, al que dejo trabajar con muchísima libertad, no soy para nada obsesiva sino que me gusta más pensar en lo macro, además no sé manejar los programas de computación, aunque cuando pienso en una canción la pienso en forma completa y sé para dónde tiene que ir.
En el show, la fresca y amable cantante, recorre los tres discos de su carrera solista ("Soy sola", "Soy pecadora" y "Soy otra"), iniciada a mediados del 2000 y luego de haber pasado por el cuarteto La Otra.
En diálogo con la agencia Télam, recorre su carrera.
-En todas sus canciones hay una presencia muy fuerte de la canción popular de la región aunque pasada también por otros tamices.
-Soy del interior del Uruguay (nació en Paysandú) , en mi matriz sonora hay mucho de ese lugar y mucho también del folclore latinoamericano; mis abuelos eran maestros rurales de la Unesco y vivieron en Ecuador, Colombia, Salvador, Cuba, México, Honduras; desde ahí nos mandaban casetes, donde al principio nos hablaban, a maneras de cartas sonoras, y luego nos grababan las cosas que pasaban en la radio, fuimos armando una especie de repertorio muy popular con las cosas que ellos nos mandaban y las cantábamos.
“Una vez -cuenta Prada-, estaba en Colombia y empecé a cantar una de esas canciones de la infancia de los casetes de los abuelos, canciones de las que ni siquiera sé de qué autores son y sucedió que todo el público la cantó conmigo, luego consulté con un colega en el lugar y resultó que era una canción muy muy popular de allí, pero yo no tenía idea”.
-En casa de mis padres teníamos la suerte de tener tocadiscos, y ellos escuchaban mucha música popular brasileña, folclore argentino, después en la adolescencia vinieron Los Beatles y todo el pop, creo que a la hora de componer todo ese mundo sonoro fue apareciendo, nunca se trata de ritmos puros sino que salen de la coctelera sonora que tengo en la cabeza.
-Y todo eso aparece...
-Sí, claro, aunque no de forma premeditada, no es que lo pienso de antemano sino que simplemente sucede, hay una estructura premeditada pero después son muy intuitiva.
-¿Estás preparando algún material nuevo?
-Todavía no concreté un nuevo disco (“Soy otra”, 2013, es el último), estoy armando un ramillete de canciones ya sea para subir a través de las plataformas o para armar un disco. Lo estoy pensando acá en casa, maqueteando todo y después me juntaré con Matías Chela para armar con él la producción.
-¿Siempre trabajás con productor en el estudio?
-Siempre trabajé la idea conceptual de la canción, me la imagino cómo suena, me la imagino hasta de colores, se trata de trabajar varios planos sensoriales para explorar un sonido, algo dificilísimo de expresar con palabras, y ahí entra el productor artístico, al que dejo trabajar con muchísima libertad, no soy para nada obsesiva sino que me gusta más pensar en lo macro, además no sé manejar los programas de computación, aunque cuando pienso en una canción la pienso en forma completa y sé para dónde tiene que ir.

