Salud | terapia intensiva | Covid | Gabriel Abrile

"Cuando me fui a internar pensé: 'pueda ser que vuelva'"

El médico terapista Gabriel Abrile cuenta cómo es trabajar en cuidados intensivos. De un lado y del otro, le tocó transitar Covid positivo durante 20 días. Conocedor de lo que le pasaban, buscaba cómo acomodarse para poder respirar

A punto de cumplir 30 años como médico terapista (en febrero de 1993, con 23 años, ya era médico y en junio comenzó a realizar su proceso de formación en el Hospital San Roque de Córdoba), Gabriel Abrile (MP 22278 – ME 8235) es Jefe de Terapia Intensiva en el Hospital San Antonio de Padua y en Instituto Médico Río Cuarto, donde comparte el servicio con Emilio Rodríguez. En diálogo con Salud & Ciencia, el Dr. Abrile dice que siempre necesita acción, y con esas palabras explica por qué eligió esta especialidad. “A mí me gusta la adrenalina, me cuesta sentarme en un consultorio, siempre necesito acción, cuando estudiaba yo pensaba en dos cosas, o hacía cirugía cardiovascular o terapia intensiva y me decidí por esta, una especialidad que siempre me gustó, me gusta y me sigue apasionando”, cuenta desde el comienzo de la charla.

Recuerda que antes de terminar la residencia se fue a Francia a formarse con grandes maestros que lo marcaron en su carrera, volvió a los pocos meses tras el fallecimiento de su padre. Sin embargo, Francia lo vuelve a recibir hasta el año 1998. Asegura que siempre supo que su viaje era por un tiempo, solo para capacitarse y que quería volver a Río Cuarto. “Me quería volver, tengo mucho sentido de pertenencia con Río Cuarto. En 2004 volví por seis meses a Francia también por cuestiones de aprendizaje, desde entonces siempre estuve en terapia intensiva”.

Cuando decís que te gusta la acción, pienso en tu vínculo con el deporte

-Yo estoy en Urú Curé desde los 6 años, siempre practique el deporte, cuando estaba estudiando, también desde Francia estuve vinculado al rugby. Ese es también un poco el motivo para volver a Río Cuarto, volver a mi club, con mi familia y mis amigos.

-Estuve en el club hasta que Urú Curé sale campeón, además con mi hijo también jugando ahí y es hasta ese momento que fui médico del club.

¿De qué otra manera descomprimís la rutina de la terapia intensiva?

-Trato de escaparme a las sierras, a Alpa Corral, estar un poco en contacto con la naturaleza, hago deportes, hago boxeo como actividad física, no para subirme al ring, trato de buscar actividades que me descarguen del día a día y me saquen la mochila del laburo.

¿Cómo es la terapia intensiva?

-Genera gran incertidumbre tanto para el paciente como para su familia, uno tiene que tratar de ser empático con la situación y comprender lo que significa. Lo viví durante el Covid, la empatía ayuda mucho a calmar esa incertidumbre que genera la terapia intensiva. Pero, como profesional, es algo que no me pesa, la pandemia que fue muy duro para muchos médicos terapistas, yo lo pude transcurrir, me gusta. Es complejo, es una especialidad que requiere de muchas horas, tanto en la formación como después al ejercer, te lleva mucho tiempo e implica dejar cosas de lado.

¿Cuánto influye el equipo que tenés al lado?

-En la terapia intensiva eso es clave, es una cadena de supervivencia donde cada eslabón de la cadena tiene que estar unido: jefe, coordinador, médico de guardia, enfermero, kinesiólogos, personal de limpieza, administración, todos.

¿Ves profesionales que desisten de esta especialidad?

-Sí. Llega un momento en que tus intereses personales a veces quedan de lado, no hay horarios, ni cumpleaños, ni navidades. Pero yo lo sigo viviendo con la misma pasión que hace 30 años, tengo un poder de resiliencia que me lo hace transcurrir de otra manera.

¿Qué pensaste cuando tuviste tu propio test de Covid positivo?

-Sabía que tenía un lugar de riesgo. Fue realizando la acción de pronar un paciente, se lo da vuelta para que tenga mejor respiración, era un paciente grande, estábamos con dos enfermeras tratando de hacer eso, se desconecta el respirador y eso genera un flujo de presión de aire con Covid, que por más que tenía toda la seguridad y los elementos de protección, pensé; ‘me voy a agarrar Covid’. Tuve ese accidente. A los tres días empecé con síntomas, los primeros dos días pensaba en no contagiar a nadie. Fueron días con muchísimo dolor, me dolía hasta el pelo, y después con falta de aire. Tuve un gran proceso inflamatorio, la pase mal, tuve tres o cuatro días de mucha incertidumbre. Transité dos o tres noches haciendo consciente cada ciclo respiratorio, tenía que tratar de acomodarme para respirar bien, la pasas muy mal, uno piensa ¿qué es lo próximo si esto no para?

Gabriel Abrile | Médico Terapista

Hay cosas que nunca vas a olvidar

-Una de las fotos que me queda es cuando me fui a internar, cerré la puerta de mi casa y dije, ‘pueda ser que vuelva’. Me fui solo, estaba aislado, cerré la puerta de mi casa y pensé en eso. Fue una alegría cuando volví.

¿Por qué te internaste en Córdoba?

-Empecé con síntomas un domingo, el jueves me interné en el Hospital local, y sentí que le generaba mucha presión a mi equipo de trabajo, los médicos que me tenían que ver son amigos de toda la vida, yo soy el padrino de sus hijos y sentía que tenían una presión extra que se sumaba a todo lo que generaba el Covid. Entonces decidí irme a un lugar donde yo fuera un paciente más, también me atendió un amigo allá, pero desde otro contexto. Fueron 20 días, tuve el positivo el 6 de septiembre de 2020 y el alta el 26.

¿Qué cosas ya conocían los equipos cuando se venía la segunda ola?

-Principalmente sabíamos técnicas como la ventilación del paciente, y a prepararnos tras ese impacto que había sido la primera ola. En la terapia del Hospital siempre hubo 12 camas, llegamos a tener 50 camas de pacientes Covid. Los pacientes sufren lo que se llama distrés respiratorio, cuando se hace difícil oxigenar la sangre, porque los pulmones están ocupados de líquidos inflamatorios, eso era algo que teníamos 10 veces al año, 10 casos. En la segunda ola teníamos 50 distrés juntos, en simultáneo. Eso nos dio una experiencia hacia el manejo de patologías respiratorias y pulmonares, muy importante. La vacuna ayudó mucho a salvar vidas, ha tenido un impacto muy importe que se suma a la experiencia.

Por Fernanda Bireni