Opinión |

Termina el dólar soja: la sequía amenaza los dólares futuros

La tercera Niña está causando serias dificultades no ya en el trigo, que tiene un recorte importante en las estimaciones de cosecha, sino también en el comienzo de la gruesa, con un calendario que empezó a correr con panorama incierto

Anoche, antes que los diarios comiencen el cierre de la edición de hoy, el ministro de Economía de la Nación, Sergio Massa, volvió a comunicar por Twitter: esta vez, remarcó que el dólar soja finalizará, tal como se había dicho desde un principio, el próximo viernes. ¿Por qué el funcionario salió a repetir algo que ya se sabía? Básicamente porque siempre hay dudas de que los anuncios se cumplan, no por Massa en particular, sino por la extensa lista de experiencias en las que medidas excepcionales se volvieron permanentes o que determinados anuncios fueron luego modificados. En rigor, este no fue la excepción a esta costumbre. Desde el lanzamiento hubo al menos tres medidas complementarias: la que penalizaba con tasas 120% más caras que las de referencia del mercado a quienes conservaban más del 5% de la soja producida -una medida que buscó empujar a los tenedores de porotos a desprenderse de ellos-, luego vino el bloqueo a la compra de dólar MEP o Contado con Liquidación a quienes habían vendido soja a $ 200 y la posterior aclaración de que esa medida alcanzaba sólo a las personas no humanas. Este último capítulo fue fruto de que la entidad monetaria vio que muchos de los que se desprendieron de sus granos fueron con los pesos a comprar dólar financiero y, como consecuencia, le hicieron subir las cotizaciones.

Hasta el viernes a las 15 se podrán realizar operaciones de acuerdo a valores de pizarra. Luego, solo se podrán completar los trámites administrativos.

El ministro valoró como un éxito rotundo la disposición aplicada por Economía ya que logró con creces alcanzar la meta de sumar 5 mil millones de dólares al comercio exterior. Más allá que el plan de “fomento de las exportaciones” no es un programa que apunte a incrementar el volumen de las ventas al exterior, sino de adelanto de futuras transacciones que venían retrasadas, la duda hoy está asociada a ese futuro.

Porque si bien el ministro se aseguró un fuerte ingreso de dólares, hay una variable que está fuera de su tablero de control y que ya está generando impacto en las divisas a futuro: el clima.

La Argentina sigue dependiendo fuertemente de las agroexportaciones para conseguir dólares que le permitan mantener en funcionamiento su economía. Y hoy el campo sigue esperando lluvias que no sólo están atrasadas, sino que vienen siendo escasas desde el comienzo del otoño. Pasaron dos estaciones completas con fuerte déficit en buena parte de la zona central del país y comenzó la primavera sin que haya cambiado la tendencia, más allá de algunas lluvias muy escasas registradas ayer.

La fuerza de la terceraNiña, que los especialistas insisten que recién perderá fuerza en 40 días, es clave para el plan Massa de tener un Central fortalecido.

Esto está provocando que el trigo, que es el cultivo de mayor extensión en este momento, tenga un marcado impacto negativo, a tal punto que las bolsas del país comenzaron a recortar las previsiones de cosecha de manera significativa. El trigo es, en general, un puente de financiamiento tanto para el productor como para el Gobierno. A ambos les permite cursar el fin de año y el comienzo del siguiente hasta que llega la cosecha gruesa, que aporta el mayor volumen de dólares a partir de abril y mayo.

Ahí habrá esta vez un bache. Según el cálculo de la Bolsa de Rosario, este año habrá 6,5 millones de toneladas menos de trigo en la Argentina. La estimación es sobre el año pasado, cuando se alcanzaron más de 22 millones de toneladas: es decir que habrá una caída superior al 25% en el volumen de cosecha. Así de significativa será la reducción de dólares.

Pero la falta de lluvias no sólo tendrá impacto en el trigo, sino que ya empieza a ser determinante en las proyecciones de la gruesa. Comieza a correr el calendario de siembra y, sin lluvias, no hay posibilidades de avanzar. Eso hace que ya haya un impacto negativo, aun cuando la semilla no llegó al suelo.

Es decir que, si el clima no comienza a ser más benévolo para los ciclos agrícolas, la Argentina podría sufrir un severo golpe para el próximo año calendario.

La fuerza de la terceraNiña, que los especialistas insisten en remarcar que recién perderá fuerza en 40 días -comenzado noviembre- es clave para el plan Massa de tener un Banco Central más fortalecido.

Se sabe, y el ministro lo reconoce con las últimas medidas que adoptó, que sin reservas las posibilidades de maniobra son escasas en un terreno que se asemeja a un desfiladero.

Naturalmente, del ingreso de dólares depende la reducción del déficit y de esto último se desprenden las posibilidades de hacer frente con mayor eficacia a la inflación. Hoy, la suba de precios es la principal preocupación de la población según coinciden todas las encuestas de opinión en el país y el propio Massa lo admite. Por lo tanto, darle respuesta al principal problema que reconoce la gente es clave para enfrentar un año electoral como el próximo. Si el Gobierno no logra mostrar resultados en ese terreno, será difícil que tenga aspiraciones electorales serias.

Lo más inquietante para el oficialismo es que, en la raíz de esto, depende en buena medida del clima, y que al menos a esta altura le garantice un piso de producción no tan alejado de las últimas cosechas.