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Víctor Daniele: "Yo también fui señalado como sospechoso"

El testigo fue uno de los comensales del asado de Banda Norte que quedó envuelto en sospechas. "Nunca vi algo así: Daniel Lacase hacía declaraciones estruendosas en los medios y la Fiscalía iba en la dirección equivocada que le marcaban", dijo

“Mi íntima convicción me dice que esto no fue algo espontáneo, fue un homicidio planificado, algo muy bien organizado”.

El que pronunció estas palabras ayer en la sala de juzgamiento de los tribunales riocuartenses fue Víctor Hugo Daniele, uno de los comensales del asado de Banda Norte que en los días que siguieron al crimen de Nora Dalmasso quedó en la mira de la Justicia y en boca de toda una ciudad.

A la vuelta de los años, uno por uno, los asistentes a ese asado están declarando en el juicio que tiene sentado en el banquillo de los acusados a Marcelo Macarrón, el esposo de la víctima. Todos -y Víctor Daniele no fue la excepción- coincidieron en señalar al vocero del viudo, al abogado laboralista Daniel Lacase, como el promotor del rumor que los dejó expuestos.

Tal sería la exposición y el asedio que uno de los asistentes a esa cena, el entonces asesor de Alberto Bertea, Rafael Magnasco, quedaría imputado en la Justicia como probable autor del homicidio de la Villa Golf.

Salpicados por un rumor

Daniele aseguró ayer que aunque su amigo Magnasco resultó el más perjudicado por el rumor, no fue el único. El testigo de un metro noventa de estatura y voz potente aseguró que también fue rozado por la sospecha.

“Después de Magnasco, yo también fui señalado en forma gratuita como sospechoso”, dijo. Agregó que en una oportunidad su hijo se presentó en la oficina donde él trabajaba y le preguntó qué tenía que ver con todo el asunto.

-Nada, hijo, quédese tranquilo, le dije. Fueron momentos muy angustiantes. -Recordó Daniele y, por única vez la voz se le quebró, sobre el final de su testimonio.

A los 59 años, Daniele dejó algo relegada su labor como abogado para dedicarse a la construcción. Por ese motivo, se mudó varias veces. Recordó que por un período de “dos o tres años” vivió en el coqueto complejo “Bosque chico”, en la zona del Nuevo Hospital. Ahí, subiendo el ascensor hacia el departamento que habitaba en el tercer piso tuvo un encuentro fortuito con Macarrón.

“Cuando se cerró la puerta del ascensor, él me dijo: ´Chichilo, en algún momento vamos a tener que hablar´, como queriendo darme explicaciones por las zozobras que me hicieron pasar. Al menos, así lo tomé yo. Pero no le hice ningún tipo de comentario”, declaró Daniele.

Tal como lo hicieran en los días previos Rafael Magnasco, Nicolás Curchod y Alberto Bertea, el corpulento testigo apuntó a Lacase como el responsable del direccionamiento de la investigación del crimen hacia un rumbo erróneo. “Nunca vi algo así: Daniel Lacase hacía declaraciones estruendosas en los medios y la Fiscalía iba en la dirección equivocada que le marcaban”.

En el tramo final de su paso por tribunales, el fiscal de Cámara Julio Rivero volvió al episodio del ascensor que dejó a Daniele y a Macarrón cara a cara. Le preguntó al testigo si en todos estos años que pasaron en algún momento se produjo la charla que Macarrón le habría dicho que debían tener.

-No. - Fue la respuesta breve de Daniele.

-Si eso sucediera, ¿qué le diría usted? -Insistió el fiscal.

-Si tiene alguna respuesta para darme de por qué aparecí yo en ese escenario, por qué fui señalado. -Concluyó, evitando mirar hacia el banquillo de los acusados.

Alejandro Fara. Especial para Puntal