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Una inquietante proximidad con el país que nos merecemos

Lunes 16.- Eugenio Zaffaroni consideró “imprescindible” que sea legalizada la prostitución.- Afortunadamente, entre tanta hojarasca mediática sobre los avances en las vacunas que en cualquier momento alcanzan una efectividad del 105%, el posible rebrote de los contagios y el seguro rebrote del dólar, el “aporte solidario” de los ricos con el impuesto a la riqueza y el no menos “solidario” aporte de los jubilados gracias a la nueva fórmula de actualización -de lo cual la noticia de que el próximo aumento va a ser del 5 por ciento no es más que un estimulante anticipo-, el debate elevado y respetuoso que se viene entre verdes genocidas de inocentes bebés nonatos y celestes retrógrados antiderechos odiadores de personas gestantes, el alentador cálculo de que cuando reabran las escuelas ya no habrá problemas de matrícula porque hay un millón y medio de alumnos que no vuelven más a clases, y la temporada turística que se avecina con casinos abiertos, que los timberos vuelven todos seguro, hay quien todavía se da maña para advertir qué es lo que realmente importa. En efecto, con la prohibición ponés a les trabajadores sexuales “en manos de un Estado cafishio, que justamente vive de la explotación, la corrupción, en vez de pagarles a sus funcionarios”, como bien dijo Eugenio que en realidad estuvo moderado. Seguramente por pudor no advirtió sobre otras cosas horribles que pueden pasarles a les trabajadores sexuales, como que se les descubra el domicilio laboral en cuatro departamentos alquilados a un señor juez de la Corte Suprema de Justicia, por un descuido -o cuatro descuidos, habría que decir- del señor apoderado del señor juez, que si la prostitución se legalizara no se vería expuesto a que el derecho punitivista del Estado cafishio lo convierta en sospechoso de trata de personas justamente a él.

Martes 17.- En el Día del Militante, una multitud apoyó al Gobierno con caravanas en todo el país.- Nueve días después del fragote desestabilizador autodenominado 8N, una más de esas marchas manipuladas políticamente que son una invitación a contagiarse de coronavirus, organizadas por una minoría intensa de terraplanistas que no sólo se ponen en peligro sino que arriesgan las vidas de sus seres queridos convivientes al llevar el bicho a sus hogares, y si por ellos fuera estaríamos apilando cadáveres en las morgues y en los geriátricos; nueve días después, decíamos, de esa movilización psicopatológica de psicópatas odiadores seriales que se oponen a una cuarentena inexistente, reconforta ver a la militancia saliendo a la calle con tanta alegría y espontaneidad en defensa no sólo del gobierno nacional y popular, sino de las juiciosas políticas con que éste se ha empeñado en cuidar la salud y la vida de los argentinos y las argentinas. A ver si esos enajenados que de manera irresponsable y temeraria participan de aglomeraciones que son caldo de cultivo para el virus se dan por enterados y aprenden algo de las conmovedoras imágenes que dejó la memorable jornada en que el pueblo festejó unido estrechamente por los lazos de hermandad militante, con besos y abrazos y pogos y lo que hiciera falta para reforzar la lección de lealtad, compromiso y coherencia. Sobre todo coherencia.

Miércoles 18.- Alberto Fernández mandó al psicólogo a un periodista que le preguntó por la inseguridad.- Desde luego, el amuchamiento desaprensivo y bullanguero no es el único síntoma de la presencia de severos problemas de salud mental que el Gobierno ha detectado entre aquellos que lo cuestionan: a veces, la patología se expresa a través de la formulación de preguntas impertinentes a quien por mucha buena voluntad que ponga no puede arreglarle los traumas existenciales a cada periodista que no tiene todos los patitos en fila. Si te angustia la perspectiva de que un recién liberado por algún aplicado discípulo de Zaffaroni te meta dos tiros a las dos de la tarde para afanarte el celular; o la de que tu ex tenga tanto respeto a las órdenes de restricción judicial como a la santidad del matrimonio; o de que tu hijo se cruce en la línea de tiro de un policía obsesionado por cumplir el juramento de proteger al ciudadano, mientras más joven más sujeto de protección; si cualquiera de esas cosas te causa angustia, pues andá al diván a tratarte la angustia. Un consejo que bien mirado también podría ser útil si lo que te perturba el ánimo es la inflación, la posibilidad de perder el laburo, el cierre del kiosquito con el que dabas de comer a tu familia y las cartas a través de las cuales Alberto recibe periódicamente el firme e irrestricto apoyo de su vicepresidenta. Nos quedaría el tema de cómo tratar la angustia de no poder juntar la plata para pagarle al psicólogo, a lo mejor si no lo incordiás demasiado con preguntas absurdas Alberto te tira un subsidio con lo que se ahorra con la supresión del IFE.

Jueves 19.- Elisa Carrió criticó a Cristina Kirchner por cambiar de posición sobre la elección del procurador.- Un poco más rigurosa en el ejercicio de la memoria que en averiguar el origen de los informes de inteligencia que le pasaban sobre lo que hablaban los presos en las cárceles con sus abogados -bueno, tampoco se va a asustar por un pedido de indagatoria más o menos-, Lilita recordó que ayer nomás, el siglo pasado, su entonces amiga decía que al jefe de los fiscales había que elegirlo con mayoría de dos tercios, y el cargo debía ser para siempre, mientras ahora le alcanza con mayoría simple y sólo le asegura cinco años de laburo. Bueno, son matices, cualquiera puede cambiar de opinión, por ejemplo cuando la que ha pasado a tener la manija sobre el tema de que se trata es la de la opinión cambiante, lo importante es que el celo por la salud institucional y las ganas de brindar lo mejor para el país son siempre permanecen incólumes. Como cuando te hacés amiga del que opinabas que era un contrabandista y pasó a ser el salvador de la República y después alguien a quien hay que negarle el saludo, por dar un ejemplo cualquiera.

Viernes 20.- “El desafío es que de una vez por todas, en unidad, construyamos el país que nos merecemos”.- Lástima, Alberto, lo bien que venías con los elogios a la entusiasta militancia antiterraplanista del martes, los consejos psicoterapéuticos del miércoles, el asadito con Lacalle Pou del jueves -¡en el que por una vez no se sacó el barbijo para abrazar al anfitrión! ¿Habrá empezado a prestar atención a sus propios consejos?- y los hisopados negativos de él y de todos sus colaboradores presuntamente expuestos al virus en las tertulias con Evo -¿será que a Béliz, por más que esté, nadie le da ni la mano?-, para terminar patinando justamente en el Día de la Soberanía con un acto fallido. Lo de “en unidad” vaya y pase, todos sabemos que nadie lo dice en serio, así como “todos” son en realidad “algunos” y “juntos” es apenas una forma de declararnos separados de los otros. Pero lo de “el país que nos merecemos” es imperdonable. Un verdadero patriota, sensible a los deseos, los anhelos y las necesidades del pueblo no puede ser tan cruel como para desearnos lo que nos hemos ganado con nuestra lucidez, nuestro esfuerzo y nuestra astucia para aprender de nuestros errores. Creíamos que Alberto, con eso de despreciar el mérito, la tenía clara en cuanto a que un país acorde con nuestros merecimientos es lo último a lo que deberíamos aspirar, aunque a veces todos juntos, los del 8N y los del Día de la Militancia, sugieren que es justamente lo que están buscando.