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Sueño olímpico: Juan Ignacio Carballo, trabajo y sacrificio por Tokio 2021

Para el lanzador de bala nacido en Villa General Belgrano, número uno del ranking nacional que se entrena en nuestra ciudad, la meta es bien clara: llegar a la máxima cita del deporte postergada para el próximo año.

El sueño de Juan Ignacio Carballo está puesto en Tokio, con todo lo que eso implica en términos deportivos, estar en un Juego Olímpico en una disciplina tremendamente sacrificada como el lanzamiento de bala.

Para el nacido en Villa General Belgrano y número uno del ranking nacional, la meta está bien clara, el sacrificio es su combustible diario y también el optimismo con el cual ha encarado este tiempo de cuarentena, que, para algunos atletas, ha sido moralmente complicado.

Para Carballo, es todo lo contrario, exigirse para conseguir la meta o sumar los puntos necesarios para clasificar son la motivación necesaria de cara al futuro. En diálogo con Puntal comenta sobre su momento y cómo ha transitado los entrenamientos en pandemia: “Desde un primer momento lo primero que pensé fue tener más tiempo para prepararme, venía con lo justo para la clasificación a los Juegos y cuando dijeron que se postergaban era más tiempo que tenía. Para mí fue súper positivo, si sé que es lamentable para la gente que estaba clasificada o que tenía la puesta a punto para hacerlo. Yo lo tomé súper positivo, por ahí no tuvimos las mejores condiciones de entrenamiento pero nos la rebuscamos con mi entrenador, llevé el gimnasio a casa, en la cochera. Por suerte, me mantuve al cien por cien entrenando”.

-Quizá esto que decís contrasta con la realidad de otros atletas que se han visto con dificultades, como los nadadores, por ejemplo.

-En el caso de los nadadores, yo les decía a mis amigos que busquen algo para entrenar, como sea, y se mantuvieron entrenando. Creo que es una cuestión de buscar una solución, comparto lo que ha pasado con amigos míos que se han desmotivado por eso y pasa, por ahí, por buscar la forma de seguir entrenando. Si se entiende que no es lo mismo hacerlo en una casa que en una pileta de cincuenta metros, antes que nada sirve cualquier cosa. He visto videos de nadadores atados de la cintura a una soga y nadando. Si te la rebuscás, podías entrenar y mantener el nivel de competencia.

-¿Cómo planificás lo que queda de año y el año que viene?

-Desde que empezó la cuarentena supimos que era un período sin competencia ni nada, es un tiempo excelente para trabajar puntos débiles. En mi caso la flexibilidad, nosotros durante el año tenemos entrenamientos muy largos, yo suelo estar siete horas entrenando y en ese momento agregar trabajos de flexibilidad que es una hora y media más, era demasiado y ahora tenemos tiempo de sobra, trabajamos sobre eso, sobre la hipertrofia, estamos siempre en aumento de peso. Ese fue el objetivo, como si fuese una pretemporada. No tenemos fecha de competencia ahora, no hay, y seguimos en la misma, creciendo. Tratando de trabajar las debilidades y cosas de cuando no tenemos tiempo. El desafío más grande del entrenamiento es ese: lograr resultados en poco tiempo y ponerse a entrenar.

-¿Para clasificar que marca necesitás?

-Yo estoy tirando ahora cerca de los 19 metros y para estar asegurado en los Juegos debería tirar en por lo menos dos competencias arriba de los 19. Si llego a lograr tirar veinte, seguro clasifico. El nivel en bala hoy es muy alto, es una de las pruebas más fuertes del mundo actualmente. Tenemos mucha competencia, en lo que va del año competí en el Sudamericano Indoor con medalla de plata y logré mi mejor marca, que fue la tercera mejor marca de la historia del país, eso me sumó muchísimos puntos. Tenemos nosotros dos sistemas de clasificación, por puntos y por marcas, y yo apunto a los puntos. En cuanto a la marca es lo que se pide para entrar a una final olímpica, es muy alta, me falta trabajo para llegar ahí y busco la clasificación por puntos. De los cuales entran los mejores 32 del mundo y yo ya estoy dentro de los 100, con un solo torneo. Faltan el Nacional, que da muchos puntos, y los Grand Prix Sudamericanos, que este año no se hicieron. Tengo que ir a participar a esos eventos con buenas marcas y de esa forma logro los puntos.

-Se lo nota con mucho optimismo de cara al futuro.

-Creo que si el problema no fuese la cuarentena, sería otro. Desde que empecé en el deporte estoy solucionando problemas, nunca me dieron nada, nunca tuve implementos ni lugares de entrenamiento, ni entrenador. Yo soy mi propio entrenador, entonces la cuarentena es un problema más y en torno al resto de los atletas veo que están igual que yo, el que no puede ir a la pista se armó un círculo en la casa y el que no tenía bala tira piedras, es literal; estamos todos en la misma, entrenando y cuando esto se libere y empiece la competencia van a haber muy buenas marcas, eso seguro.

-¿Cómo ves la competencia interna en el país?

-Actualmente están Hugo Nieto y Nazareno Sasia. Hay una nivel muy parejo en los 18 metros, yo estoy cerca de los 19 y estamos todos en el mismo nivel. Quizá esté apenas un poco más arriba pero son pruebas en las que aparece un detalle técnico nuevo y eso te mejora bastante, no hay que confiarse, estamos bien, va a haber una linda competencia. No hay muchos competidores cerca de nuestras marcas, por eso te nombre a ellos. Nuestro objetivo está en Sudamérica, en el país somos pocos y nos conocemos mucho, la idea es competir allí.

-Históricamente en los lanzamientos, estadounidenses, europeos del este, alemanes han sido los mejores, ¿tienen el biotipo idóneo?

-Sí, claro. También las nuevas tecnologías, ya sean métodos de entrenamiento, suplementación y demás cuestiones que desarrollan atletas que son monstruos. Hay atletas que son muy particulares. Mi prueba en eso es muy limitante, si sos chiquito no podés tirar lejos, por eso uno de los objetivos es ganar masa, subir de peso corporal. Por eso en este parate tengo tiempo para subir de peso y estar más cómodo cerca del círculo. Hay ahora algunos cambios, antes los lanzadores eran muy altos y esos eran los mejores y hoy los más rápidos son los mejores. Se está derivando el entrenamiento a la velocidad y la técnica, antes eran más fuertes, hoy sigue siendo importante la fuerza claro, pero se trabaja más sobre qué tan rápido se pueden mover esos kilos.

-Hablás de subir de peso, ¿cómo se trabaja eso?

-Eso se lo dejo a Andrés Biassi, mi nutricionista, que es un crack en esto. Desde que yo empecé a trabajar con él hice un salto de calidad enorme, me enseñó a comer básicamente. Tengo la dieta pegada en la cocina y consta de seis comidas y dos suplementaciones. En total son ocho ingestas diarias, bastante grandes. Termino a veces tomando dos litros de yogurt por día por ejemplo, o un kilo de carne u once frutas. Ese es uno de los desafíos más grandes porque la mayoría de las veces como sin hambre, pero tengo que hacerlo porque es la hora en la que me toca. Es otro entrenamiento y hay que dejárselo a la gente que sabe, a los especialistas. Otro especialista que trabaja conmigo es Ariel Celdrán, que siempre lo hacemos en conjunto, me ha guiado mucho en la toma de decisiones, entre los dos vamos viendo cómo nos organizamos, en este momento todo está orientado a la ganancia de masa muscular, en eso estamos trabajando.