Aunque hubo muchos lotes que lograron una recuperación muy importante con las lluvias de la segunda quincena de enero, la fuerte ola de calor y la prolongada falta de lluvias entre diciembre y comienzos de año causaron pérdidas en los cultivos que ayer empezaron a tener cifras concretas y contundentes: según la Bolsa de Comercio de Rosario, la cosecha de soja tendrá casi 5 millones de toneladas menos que el año pasado por la situación climática y se ubicaría en torno a las 40,5 millones; en tanto que la producción de maíz, según la Bolsa de Cereales porteña se recortó en 6 millones de toneladas. Allí hay diferencias entre ambas entidades porque la primera de ellas sigue manteniendo una cosecha de 48 millones mientras la porteña daba mucho más y ahora ajustó a 51 millones. Este no es solo un problema argentino, sino que también se expande a Brasil y eso empeora las cosas aún más para la oferta internacional por su volumen de producción. Allí hubo un recorte en las estimaciones de producción de 15 millones de toneladas de soja. Ambas realidades mantienen encendidas las cotizaciones internacionales, especialmente de la oleaginosa que, aunque ayer retrocedió en las pizarras de Chicago, sigue merodeando los US$ 600.
Lo que reveló la Bolsa rosarina
La producción de soja a nivel nacional de la campaña 2021/22 caerá respecto al ciclo anterior 10% al posicionarse en torno a las 40,5 millones de toneladas.
Así, la Bolsa de Rosario prevé que haya una caída productiva de 4,5 millones de toneladas en comparación a la cosecha 2020/21 como consecuencia de la sequía que afecta a vastas zonas productoras del país.
Pero hay un dato no menor: más de la mitad de esa caída la aportará Córdoba. Según ese mismo informe, el año pasado, que fue una campaña complicada, Santa Fe y Córdoba superaron la valla de los 30 quintales por hectárea, siempre en promedio. “Esta vez, Córdoba hace punta con solo 29,3 quintales, casi 4 quintales menos que los obtenidos en el anterior ciclo. En producción, teniendo en cuenta la menor área sembrada y la gran caída en rinde, significa que este año habrá 2,75 millones de toneladas menos de soja en la provincia”, explicó la Bolsa rosarina.
Un escalón por debajo, le siguen Santa Fe y Buenos Aires con rindes de 28,3 y 28,2 quintales respectivamente. Comparando con el año pasado, Santa Fe pierde 2 quintales y un millón de toneladas de producción. Buenos Aires sí recupera producción respecto al mal año que tuvo en el 2021, subiendo 3 quintales y ganando un millón de toneladas.
“Si las lluvias acompañan al cultivo en los próximos 15 a 20 días más puede haber algunas mejoras, pero también nuevas caídas si se confirman los pronósticos de escasas lluvias. Las sojas de segunda también están en una situación muy vulnerable y necesitan de agua en forma urgente para no seguir perdiendo potencial de rinde”, advierte la entidad.
En su primera proyección de trilla, la entidad bursátil previó un área total a ocupar por parte del cultivo de 16,1 millones de hectáreas, de las cuales se estima que el 28% de la soja se encuentra en condiciones regulares, que en números absolutos representa 4,5 millones de hectáreas.
Por su parte, los lotes que se encuentran en condiciones malas alcanzan 1,1 millones de hectáreas, un 7% del total sembrado, de las que no llegarían a cosecha 750.000, vaticinó la BCR.
Además, por falta de agua no se sembraron en su momento 100.000 hectáreas en el norte argentino y sur de Buenos Aires.
“Teniendo en cuenta que buena parte de la soja de primera de la región pampeana está atravesando el período crítico en estas condiciones agroclimáticas, se estima un rinde nacional de 26,4 quintales por hectárea, 1,3 quintales menos que el año pasado, y una producción de 40,5 millones de toneladas”, sostuvo la Bolsa rosarina.
Incluso el informe descarta que alguna provincia productora supere los 30 quintales en promedio. En ese contexto, Córdoba hace punta con sus 29,3 quintales.
El maíz, también con impacto
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), en tanto, recortó ayer la estimación de producción de maíz de la campaña 2021/22 en 6 millones de toneladas, hasta las 51 millones, debido a las altas temperaturas y la falta de agua durante el período crítico del cultivo.
De concretarse la actual proyección, la cosecha de este año se ubicará 1,5 millones de toneladas por debajo de lo obtenido en la campaña anterior y da por tierra las posibilidades de alcanzar un récord productivo.
Con 7,3 millones de hectáreas implantadas, las labores de siembra culminaron durante la semana a nivel nacional.
Pero más allá de que la superficie que ocupa el cultivo es 500.000 hectáreas mayor a lo implantado en el ciclo 2020/21, los efectos de las altas temperaturas de la primera quincena de enero en conjunto con la falta de lluvias, afectó a los planteos tempranos del cereal, que para esa fecha atravesaban momentos críticos para definir su rinde.
A pesar de las lluvias que acontecieron de manera heterogénea durante febrero, el 24 % de los lotes de maíz con destino grano comercial mantiene una condición hídrica Regular/Sequía, mientras que el 85% de los lotes de maíz tardío y de segunda ocupación presenta una condición del cultivo Buena/Normal.
Respecto a la soja, a la fecha el 32,3% del área implantada se encuentra atravesando estadios críticos de inicio de diferenciación de vainas, mientras un 83% del área reporta una condición de cultivo Normal a Excelente, según la Bolsa porteña. Sin embargo, el 34% del área implantada de soja reportó una condición hídrica Regular/Sequia siendo el NEA, centro-norte de Córdoba y Santa Fe, el Núcleo Norte y el sudeste de Buenos Aires “las regiones más afectadas, como consecuencia de lluvias acumuladas por debajo a lo esperado y de distribución heterogénea”, marcó la BCBA. Por último, ya se cosechó el 22,5% del área sembrada con girasol, con un rinde promedio nacional de 20,9 quintales por hectárea, por lo que la entidad mantuvo la proyección de producción en 3,5 millones de toneladas.
Por toma de ganancias, la soja no pudo superar los US$ 600: cayó 1,28%
Los granos cerraron a la baja en el mercado de Chicago tras una fuerte toma de ganancias por parte de los fondos especulativos, que impidieron a la soja superar los US$ 600 la tonelada tras conocerse un nuevo recorte para la producción brasileña.
El contrato de marzo de la oleaginosa cayó 1,28% (US$ 7,53) hasta los US$ 578,44 la tonelada, a la vez que el de mayo lo hizo por 1,19% (US$ 6,98) para cerrar a US$ 579,26 la tonelada.
Los fundamentos de la baja radicaron en la toma de ganancias y el cierre de posiciones por fondos especulativos, que comenzó cuando la oleaginosa rozaba los US$ 600 la tonelada, tras que se conociera el recorte a la estimación de producción brasileña por parte el Ministerio de Agricultura de dicho país. La Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), dependiente de la cartera agropecuaria del país vecino, ajustó en 15 millones de toneladas hasta las 125 millones.

