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Polémica y cierre de Dánica en Buenos Aires, que es parte del Grupo Beltrán

La empresa cordobesa, identificada con la faena vacuna, había comprado esa planta de Lavallol en 2018 al holding brasileño BRF, que controlaba Avex y que también la vendió ese año en una salida rápida del país de ese gigante alimentario.

En 2018, el grupo brasileño BRF, que había comprado una serie de alimentarias al comienzo de la década pasada y había desembarcado con fuerza en el mercado argentino, comenzó un proceso inverso de desinversión y abandono del país. Entre otras empresas, vendió Dánica, con su planta de Lavallol y en Villa Mercedes, al Grupo Beltrán, un poderoso holding provincial que lidera en la faena de carne vacuna y que exporta a muchos países del mundo. Y que en ese momento avanzó en la diversificación de su cartera adquiriendo la fábrica de margarinas, que además produce aderezos, premezclas y mejoradores. Entre ambas plantas de Dánica trabajan más de 350 empleados, pero 150 están en Lavallol, que aún conserva un cartel de BRF en la entrada.

Pero desde un inicio su incursión no fue fácil y comenzó con dificultades. Ya a principios de este año, ni bien empezó la pandemia, un conflicto con el gremio por despidos llevó a una parálisis de la planta bonaerense. En aquel momento intervino el gobierno provincial de Axel Kicillof para impedir, primero los despidos porque había una disposición nacional en contrario, y luego para recuperar la actividad de la fábrica, cosa que se logró a los pocos días. En aquel momento, Kicillof indicó que había “pocos sectores produciendo y no podemos permitir que se cierren empresas y se pierdan puestos de trabajo. Había un conflicto que venía de antes. Lo hablamos con el sindicato y la empresa, y no estamos en condiciones de tomar otro camino que no sea el diálogo. No se puede dejar de producir ni tampoco que se pierdan fuentes de trabajo. Hay sectores que no tienen permiso y, en los que tenemos, hay que aprovecharlos”, agregó. Era abril, en plena cuarentena dura y con pocos sectores habilitados para trabajar, entre ellos el alimentario.

Sin embargo, las dificultades continuaron y esta semana volvieron a un pico máximo cuando los trabajadores fueron recibidos con un cartel en la puerta que titulaba “cese de producción por tiempo indeterminado”. Allí explicaba: “La pandemia generó una fuerte caída en la demanda de nuestros productos lo que, junto a la incertidumbre económica general, ha empeorado la delicada situación general que atraviesa la empresa”.

Luego agregó que la crisis de representatividad gremial provocó la renuncia de la Comisión Interna que actuaba en nombre del personal y una porción sustancial de los trabajadores optó por afiliarse al Sindicato de la Alimentación”. La mayoría de ellos pertenecía al gremio de los Aceiteros.

Finalmente, en el último párrafo se reiteró que por ese cúmulo de razones se paralizará por completo la actividad de la planta e informó: “Nuestro personal de Recursos Humanos quedará a disposición de los empleados para informarles la situación laboral y los pasos a seguir”.

Los trabajadores no creen en las razones de caída de demanda y conflictos sindicales y denuncian un lock out patronal y aseguran que en la cuarentena se batió récord histórico de producción de margarina. “La empresa nos intima a que nos cambiemos de sindicato, dejemos Aceiteros para pasarnos a la Alimentación, y si no nos amenaza con el cierre. Pasarnos implica perder un 15% de la revisión paritaria adeudada más un 25% del acuerdo 2020, lo que representa una baja del 40% en nuestros salarios. Sólo 28 trabajadores se pasaron y ante las intimaciones de la empresa. Esto es un lock out patronal”, explicaron los trabajadores.

Javier Castillo, trabajador de Dánica, en diálogo con el canal C5N comentó: “La fábrica tiene 80 años en producción de margarina y no tiene competencia. De abril a agosto hicimos producción récord, se hacían turnos de 12 horas y, además, recibe ayuda del Gobierno”.