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En Córdoba, las energías renovables cuestan el doble que las convencionales

El estudio de María Belén Donadoni, de la Facultad de Ciencias Económicas en la Universidad Nacional, dio cuenta de lo que implica el uso de la generación distribuida

De acuerdo con el estudio realizado en el consumo de hogares de Córdoba por parte de la estudiante de la Facultad de Ciencias Económicas María Belén Donadoni, en el marco de su trabajo final de graduación para acceder al título de Licenciatura en Economía, se observó que en la provincia generar energía fotovoltaica mediante lo conocido como “Generación Distribuida” podría llegar a costar el doble que la energía convencional.

En diálogo con Puntal, Donadoni, estudiante de la Universidad Nacional de Río Cuarto, explicó que “la motivación es analizar una arista del cambio climático, con los gases invernaderos y el aumento de temperaturas medias a nivel mundial, algo que está presente en todos los medios”, y comentó:“Eso se puede analizar desde lo económico, siendo que se lo viene haciendo desde la ingeniería”.

El estudio, que empezó como un trabajo de tesina, dejó abiertas líneas de investigación porque es el primer trabajo que se desarrolla desde las ciencias económicas en este sentido, incluso el primero que desarrolla una mujer puesta como autora. Además, está anclado en Córdoba, donde no existe mucho material anterior para analizar.

- ¿Qué realidad observaron que fue disparadora de este análisis?

- Cuando hablamos de cambio climático siempre hablamos de los gases del efecto invernadero y uno de los principales generadores es el sector de la energía eléctrica. Una de las formas de producir energía, ahorrando esa emisión de gases, es la forma distribuida, mediante energía fotovoltaica. En la generación tradicional se genera en un punto y se consume en otro, y en la distribuida se achican esos dos puntos, las une en el mismo lugar. Mi hipótesis se basa en la comparación de esas dos energías y plantea que el costo de generarlas no es igual, sino que es más caro hacerlo con la fotovoltaica, por lo que se debería generar una facturación que resulte como incentivo para poder invertir en estas tecnologías, considerando que para comenzar con estas hace falta una inversión inicial muy elevada.

En este sentido, Donadoni explicó que “la generación distribuida usa sistemas bidireccionales, tiene la facilidad de recibir la energía de la red eléctrica y la de inyectar energía. No son paneles solares que convierten la radiación solar en energía eléctrica, sino que recibe energía de la red e inyecta lo que le sobra”.

- En términos económicos, ¿cuál es el impacto que tiene el uso de estas tecnologías?

- Como resultado principal, en la provincia de Córdoba, con un usuario residencial básico, un kilovatio por hora con energía distribuida cuesta $ 15, mientras que la tarifa de Epec promedio para este kilovatio es de $ 7,52. Por lo tanto, la energía sustentable prácticamente duplicaría el sistema tradicional.

Esto se desarrolló con datos del mes abril de 2021 y a partir del diseño y validación de un modelo económico, resultados que se dieron de un modo similar a los hallados para sistemas de escala similar y con generación distribuida reportados en otros países y relevados por la Agencia Internacional de la Energía.

Ante la no paridad de red, Donadoni desarrolló dos propuestas de financiamiento para la adopción de esta nueva tecnología hasta alcanzar el reemplazo del 1,5% de la demanda de energía de la Provincia de Córdoba provista por el sistema convencional que permitiría reducir aproximadamente 600.000 toneladas de CO2 equivalentes durante los 20 años del proyecto:

- una alternativa de financiación por usuario de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba que no adopten la tecnología solar a partir de un pago adicional en la factura de energía eléctrica. Sin embargo, en términos de equidad, esta opción podría considerarse como regresiva.

- una alternativa factible podría ser el acceso a financiamiento externo mediante un crédito del Fondo Verde del Clima (Fondo de las Naciones Unidas para ayudar a países en desarrollo en adopción de prácticas de adaptación y mitigación al cambio climático).