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"La centralidad está en el trabajo humano, más allá de la tecnología"

La especialista Claudia Figari advierte que faltan regulaciones para el teletrabajo que "se nos impuso"

Al calor del desarrollo de las nuevas tecnologías digitales, el mundo del trabajo viene sufriendo profundas transformaciones desde las últimas décadas del siglo XX. De los dispositivos electrónicos a la tecnología digital, del trabajo humano a la robotización, el empleo, la producción y la clase trabajadora han cambiado. Y las innovaciones parecen estar lejos de detenerse.

La indagación, análisis y perspectivas de esos procesos, que incluyen tanto al trabajo urbano como rural, son la materia prima con la que el Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (Ceil), dependiente del Conicet, se convirtió en una referencia nacional e internacional desde su nacimiento en 1971, hace casi medio siglo. Además, el Ceil pertenece a la red de institutos del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. “El Ceil se caracteriza por un trabajo colectivo, colaborativo, multidisciplinario y plural. Desde este lugar se ha creado comunidad y se ha hecho escuela”, dice Claudia Figari, quien dirige dicho centro desde 2019 y es además doctora en Ciencias de la Educación y magíster en Ciencias Sociales del Trabajo.

En cuanto a los desafíos que hoy enfrenta el mundo del trabajo, ¿la robotización e informatización de la producción amenazan con terminar con el trabajo tal como lo conocemos?

Ya en los años 90 discutíamos mucho sobre la incorporación de las nuevas tecnologías en las diferentes actividades productivas y cómo afectaba el trabajo humano. Se debatía entonces sobre el fin del trabajo a partir de las “bondades” de esas nuevas tecnologías. Y, más allá de estos cambios tecnológicos, hoy hablaríamos del teletrabajo, de las tecnologías digitales, línea de investigación que seguimos en el Ceil, siempre planteamos la centralidad del trabajo humano. La producción de riqueza es realizada a partir del aporte del trabajo de los y las trabajadoras. Esto, más allá del uso de determinadas tecnologías que, sin lugar a dudas, han reconfigurado nuevos roles.

A partir del aislamiento que supuso la pandemia, el teletrabajo salió de la discusión académica para instalarse en la sociedad, ¿con qué resultados?

Las tecnologías digitales y la economía de plataforma han permitido comunicarnos estando cada uno en su casa. Digamos también que este trabajo remoto no se está realizando en todas las actividades productivas. Pero, más allá de esto, observamos que el teletrabajo tiene dos caras. Por un lado, no podemos desconocer que ha permitido sostener, por ejemplo, la educación en todos sus niveles, además de múltiples actividades laborales. Esto hubiera sido impensado en los 80. Pero hay una contracara de este fenómeno y es que aún faltan muchas regulaciones, que hay mucha gente desbordada por esto, ya que está todo el tiempo conectada y dando respuestas. Se trabaja y se trabaja muchísimo. Faltan regulaciones porque el teletrabajo se nos impuso.

Con relación a la educación, ¿qué observan que sucede allí?

Se puede hacer una educación virtual de altísimo nivel pero hay que comprender que esa educación no sólo tiene que ver con estar online, sino con un conjunto de actividades asincrónicas que contribuyen con ella. Antes se hablaba de la educación a distancia. Hoy la educación virtual ligada al teletrabajo es una especialidad dentro del campo de la pedagogía. Implica no sólo tener una comunicación a tiempo real, sino también generar materiales en formatos diversos que permitan acompañar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Y los docentes han hecho un esfuerzo fundamental para sostener esos procesos.

¿En qué aspectos del mundo laboral se observan las mayores desigualdades entre varones y mujeres?

Las vinculadas a la remuneración, la conducción, de por qué una mujer no puede manejar una máquina que siempre estuvo reservada para el varón, asumiendo trabajos de alta complejidad en diferentes actividades. El tema es cómo se llevan estas reivindicaciones del movimiento de mujeres al conjunto de la clase obrera, ya que tienen mucho que ver con los derechos sociales adquiridos por el conjunto de los trabajadores.