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Los desafíos del mundo laboral por la tecnología y la pandemia

En un nuevo conversatorio del Consejo Económico y Social, las entidades de la ciudad analizaron los nuevos tiempos en materia de ocupación, obstáculos y potencialidades.

La tecnología como nueva cuarta etapa de la revolución industrial adoptada por las empresas internacionales ha iniciado un proceso de cambio en las modalidades del trabajo manual que se ve reducido por la robótica y que la pandemia hará más dificultoso su futuro.

Las transformaciones que impulsará el Covid serán universales por sus características globales que asume el fenómeno sanitario en 215 países. A este panorama se enfrentarán los trabajadores que deberán asumir una sofisticación de su labor que repercutirá en su remuneración y en sus derechos.

El tema fue abordado en otro de los conversatorios desarrollados por el Consejo Económico y Social de Río Cuarto, atento a sus implicancias sociales, disertando en esta oportunidad José Luis Oberto, Maria E. Pedernera y Javier Cané.

“El comercio electrónico que domina hoy el mundo de las empresas perjudica a sus trabajadores porque apunta a la flexibilización del empleo, son antisindicales y pagan salarios que apenas alcanzan para sobrevivir”, sostuvo José Luis Oberto, titular del gremio de comercio local, presidente de UNIAMERICAN Asociación Latinoamérica de trabajadores Mercantiles y uno de los impulsores de la creación del CEyS local.

El dirigente aclaró que “hay empresas como Zara que reconvierten las condiciones laborales de sus empleados para mantenerles su empleo, pero son las menos. Las otras -añadió- como Amazon, que han generado cuantiosas riquezas, consideran que no son necesarios los sindicatos y no se allanan a los convenios colectivos de trabajo”.

“Esta última situación hace que en el comercio electrónico los trabajadores sean independientes, al argumentar las empleadoras que por las características del trabajo puedan hacerlo en varias empresas al mismo tiempo, pero sin estabilidad”, agregó.

“El mundo de las empresas que ha adoptado el comercio electrónico ha avanzado rápidamente sobre las condiciones del trabajo humano, debate que debemos asumir por la dignidad del trabajo, como atributo de la persona, porque hay que transformarlo teniendo en cuenta un nuevo modelo laboral”, reflexionó el gremialista, miembro también de la conducción local de la CGT.

“El comercio electrónico prosperó. En 2018 facturó por 2,9 millones de dólares; en 2019 por 4,9 millones, y en 2020 ya se comercializó por más de 5 millones de la misma moneda”. Agregó el dirigente sindical que “los grandes centros de distribución crecieron exponencialmente, como Amazon y el gigante chino AliBaba, un 26% y un 60%, respectivamente. En Brasil y México, el crecimiento ha sido menor al de la Argentina”.

“El cliente se adhiere al sistema online porque compra más barato, elige previamente los productos sin necesidad de asesoramiento y luego se adquiere vía electrónica”, reconoció Oberto.

“El teletrabajo tiene sus bondades e inconvenientes para el trabajador. Promueve la inclusión social para los discapacitados y mejora la calidad de vida y el trabajo en equipo. Pero debe garantizar -señaló Oberto- cobertura de las ART en los accidentes de trabajo, igualdad de condiciones con los trabajadores presenciales, el derecho a la desconexión y reversibilidad, provisión de elementos necesarios, reconocimiento de los derechos de la Ley de Contrato de trabajo, entre otras”.

Aclaró que “las empresas deben contratar a trabajadores dentro del país, porque de lo contrario se incorporarán trabajadores flexibilizados de otros países. Todos sabíamos que las relaciones laborales iban a cambiar, pero la pandemia aceleró el proceso. Los gobiernos y los consejos económicos y sociales -reclamó Oberto finalmente- deben cuidar a los nuevos trabajadores”.

Ordenador social

Javier Cané, secretario gremial de SADOP, abordó en su exposición el concepto de trabajo. “El trabajo es toda actividad -sostuvo- para la consecución de algún objetivo o fin, actividad que requiere un esfuerzo -físico-mental- para la satisfacción de necesidades que hacen a la vida personal y social”.

“Esfuerzo -aclaró el disertante- no es lo mismo que sacrificio, sino energía y voluntad que conlleva cierta satisfacción y placer, goce, que hacen a una vida de relación y humana”.

Para Cané, “el trabajo es el ordenador social por excelencia; por un lado, subyace en él una acción movida por la necesidad de subsistencia y de expresión natural; por el otro, permite el desarrollo de una comunidad a favor de la paz social y la posibilidad de realización del ser humano”.

El que más aporta al PBI

Marita Pedernera, secretaria de formación de la CTA Río Cuarto, sostuvo que “la mujer es el sector de la economía que más aporta al PBI. Las mujeres -añadió- nos dedicamos al trabajo doméstico y a los cuidados no pagos e invisibilizados, que importan una contribución del 15,9% más que los sectores de la industria y del comercio”.

En otro momento de su charla, Pedernera dijo que “las mujeres dedicamos miles de horas en el trabajo de nuestras casas y no recibimos ninguna retribución económica por ello”. Al referirse al teletrabajo, pidió “ser regulado porque para las mujeres se vuelve una carga extra”.

El trabajo informal y el

sostenimiento de la vida

Con el aporte de diversos participantes, el conversatorio cerró con la puesta en valor de sectores y trabajadores/as históricamente invisibilizados. Así encontramos tareas que se desarrollan en la informalidad pero que por su naturaleza e impacto social, político y económico debieran contar con el reconocimiento necesario para garantizar la dignidad de vida de quienes lo ejercen y los beneficios para la comunidad que su labor implica. Aquí hablamos, por ejemplo, de quienes se dedican al cuidado de otras personas o quienes trabajan en tareas de cuidado del ambiente (cartoneros, cirujas, recolectores y recicladores), labores que durante la cuarentena demostraron su esencialidad por ser tareas que mantienen parte de la economía funcionando y porque apuntan al sostenimiento mismo de la vida.

Los cambios en el campo laboral solo se vieron agilizados por el contexto de pandemia mundial. Sin embargo, es imperiosa la necesidad de contemplar todas las dimensiones que atraviesan a la vida para definir políticas públicas justas y equitativas, para que la tecnología y la modernización sean herramientas de la humanidad y no amenazas para la misma.