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Trump declaró la emergencia nacional en los Estados Unidos

Es una medida excepcional que sólo se ha aplicado dos veces en los últimos sesenta años.

El presidente Donald Trump declaró ayer la emergencia nacional para frenar la propagación del coronavirus en Estados Unidos, lo que en la práctica le permite movilizar más recursos públicos para estados y municipios.

Trump anunció la medida ayer por la tarde en una rueda de prensa en la Casa Blanca, en plena escalada de la pandemia en todo el mundo que obligó a cerrar escuelas, cancelar eventos públicos y dejó a millones de personas trabajando desde sus casas.

“Otorgaremos 50.000 millones de dólares, una suma importante, para los estados y municipios”, declaró el mandatario.

La medida permitirá utilizar unos 50.000 millones de dólares disponibles en el fondo especial para desastres. Con la declaración, la Agencia Federal de Gestión de Emergencia (Fema, en las siglas en inglés) se encargará de coordinar la respuesta.

El anuncio llegó en medio de una controversia porque Trump, quien estuvo en contacto con personas diagnosticadas con Covid-19 -como un funcionario de la delegación de Brasil que visitó los Estados Unidos días atrás-, reveló que no se hizo ningún estudio para ver si había contraído la enfermedad.

“No tengo ninguno de los síntomas”, afirmó en una rueda de prensa en la Casa Blanca. “Hay muchos médicos en la Casa Blanca, les hice la pregunta y me dijeron ‘No tiene síntomas’”, dijo.

La declaración de emergencia por motivos de salud es una medida excepcional que en los últimos 60 años sólo se ha aplicado dos veces debido a un brote infeccioso: lo hizo el presidente Bill Clinton en Nueva York y en Nueva Jersey en el año 2000 a raíz del virus del Nilo Occidental.

Ahora Trump podrá contar con fondos casi ilimitados para hacer frente a la pandemia por coronavirus que tiene en vilo a todo el planeta y que ya provocó 33 muertes a lo largo de su territorio.

La decisión de la Casa Blanca llega 48 horas después de que dispusiera la cancelación de los vuelos hacia y desde Europa y de que el jueves se vivieran momentos de incertidumbre financiera por el colapso de los mercados bursátiles a nivel mundial.

A pesar de estos anuncios, la Casa Blanca se mantuvo en silencio respecto de la acusación que ayer hizo un vocero de la Cancillereía china, Zhao Lijian, quien sugirió que Estados Unidos podría haber desatado deliberadamente el coronavirus en China.

La acusación llegó en momentos en que China busca descargarse de culpa y presentarse como el país que tomó medidas decisivas que dieron tiempo el mundo para prepararse para la crisis, al poner en cuarentena a grandes porciones de su inmensa población.

Con los casos en disminución en China pero en aumento en el extranjero, Beijing ahora ha empezado a rechazar la idea de que la ciudad de Wuhan fue el lugar donde se originó la pandemia, que ya ha afectado a más de 135.000 personas en más de 110 países.

Lijian avanzó en este sentido al señalar en su cuenta de Twitter que "podría haber sido el Ejército de Estados Unidos el que trajo la epidemia a Wuhan", aunque no mostró ninguna prueba.

Estados Unidos era hasta ayer un país poco afectado en términos relativos, con 1.700 casos confirmados y 41 muertes en una población de 327 millones de personas, pero los expertos advierten que la cifra crecerá y las quejas por la falta de tests para personas con síntomas se han multiplicado.

Mientras, demócratas y republicanos ultimaban su acuerdo en el Congreso para aprobar un paquete de medidas económicas que alivie el descalabro que esta crisis supone para millones de familias, en un país donde la mayor parte de los trabajadores no goza de licencias por enfermedad.

Además, muchos empleados cobran por horas, con lo que, por ejemplo, restaurantes a mitad de capacidad o cerrados pueden suponer un grave agujero económico para los trabajadores.

Ayer, la calma en Wall Street se reflejaba en sus números. Los mercados de acciones abrieron con fuertes alzas el viernes debido a que los inversores apostaban a una nueva ronda de estímulo fiscal para evitar una recesión global de cara a la epidemia del coronavirus.

Luego de que en la víspera Wall Street registró su mayor liquidación en más de tres décadas, los índices recuperaban parte de sus pérdidas impulsados por el optimismo de que demócratas y republicanos anuncien un paquete de estímulo a la economía.

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