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Trump vuelve a la carga y aplica más aranceles a China

Afectarán a bienes del gigante asiático por miles de millones de dólares. Pekín dijo que no cederá

Estados Unidos aplica una salva de aranceles a bienes chinos importados por decenas de miles de millones de dólares, en el marco de la guerra comercial entre las mayores economías mundiales.

Pekín ya anunció que responderá "inmediatamente" imponiéndoles a aranceles similares a exportaciones estadounidenses, en una suerte de espiral de sanciones que siembra alarma en la economía mundial.

Una encuesta divulgada el jueves mostró que el sector de servicios de Estados Unidos ya sufre por los pleitos comerciales internacionales debido a que las medidas tarifarias encarecen costos y afectan la cadena de producción.

"Empezamos a ver signos de inflación, no muy severa, pero inflación al fin", dijo Anthony Nieves, del instituto empresarial IMS.

Para la Casa Blanca, la fortaleza de la economía de Estados Unidos permitirá superar el trance mucho mejor que sus rivales, aun cuando el conflicto se agrave más.

Pero economistas también dicen que el crecimiento de las dos economías puede estar ya empezando a perder fuerza y eleva los riesgos.

La escalada ya ha afectado a la economía, con aranceles vigentes para el acero y el aluminio importados desde sus principales socios comerciales, entre ellos la Unión Europea y Canadá. Además, la Casa Blanca amenaza con imponer aranceles a las importaciones automotrices.



Precios en aumento



Los precios están aumentando, especialmente los del acero y el aluminio, y las empresas estadounidenses ya se muestran reticentes a invertir o planean mover su producción fuera del país, para evitar represalias contra las exportaciones desde Estados Unidos.

Trump dice que las medidas tienen como objetivo beneficiar a las compañías estadounidenses, que, según su visión, podrían volverse más competitivas.

Pero para firmas como Mid-Continent Nail Corporation -la mayor industria de clavos del país- el precio ascendente del acero ha representado una inmediata reducción de empleos y la empresa teme verse obligada a dejar de producir.

Inicialmente, Trump amenazó a China con imponer aranceles de 25% a bienes por 50.000 millones de dólares al año y que Washington considera un robo de tecnología estadounidense.

Pero la lista fue reducida a una cantidad menor de productos, por más de 34.000 millones de dólares, luego de que compañías estadounidenses requirieran exenciones para importaciones clave.

Una segunda parte de bienes valuados en 16.000 millones de dólares -que llevan el total a unos 50.000 millones- serán analizados tras un proceso de revisión y observaciones del público, algo que podría disminuir el total.

Los aranceles apuntan a bienes chinos que para Washington son comercializados en forma desleal. Autobuses, radiotransmisores, piezas para aviones y discos duros para computadoras integran esa lista.



Represalia



Pekín tomará represalias desde hoycon aranceles que afectarán inicialmente a un equivalente de 30.000 millones de dólares en productos estadounidenses. Entre otros, se gravarán vehículos, alimentos y oleaginosas, como la soja, lo cual golpeará duramente a los agricultores estadounidenses.

Los restantes 15.000 millones de dólares corresponderían a una segunda fase, que incluiría al petróleo, gas propano y químicos.

Además de los aranceles, la disputa incluye la revisión de las inversiones chinas en Estados Unidos que Washington considera sensibles para la economía o seguridad nacional. Esto ya ha causado una baja en la inversión china en Estados Unidos.

"Pekín no cederá a la amenaza ni al chantaje", aseguró ayer el vocero del Ministerio de Comercio chino, Gao Feng.

"Estados Unidos inició esta guerra comercial; no la queremos, pero no tenemos otra opción que dar batalla", agregó.

Economistas han advertido por meses el daño potencial que el proteccionismo de Trump puede causar al comercio y la economía mundial. Esa política puede elevar precios y afectar a las cadenas de distribución internacionales.

Washington ha dado poco crédito a estas preocupaciones. El secretario de Comercio, Wilbur Ross, dijo que las advertencias son "prematuras y probablemente muy imprecisas".

Pero los empresarios estadounidenses alertan enérgicamente sobre los perjuicios a los que dicen estar expuestos.