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El conflicto en Ucrania y el vínculo de Estados Unidos con Rusia hechos novela

El abogado Alejandro Carrió presenta su nuevo libro, en el que desde la ficción trata la relación de Donald Trump con los rusos para llegar a ser presidente. Una antesala a la guerra que tiene a todo el mundo pendiente y secretos de Estado que pueden salir a la luz

“Esa noche de martes, ya tarde, la redacción del diario sabía a descontrol. En especial, la sección de política exterior. Julián, el editor a cargo, recorría los escritorios de los periodistas más jóvenes que, sin disimular su ansiedad, escribían notas que iban modificando en función de números que aparecían en las gigantescas pantallas digitales. Los pasantes buscaban, aceleradamente y con inocultable cara de pánico, algunos datos en Internet”, dice en el primer párrafo de su última novela “Favores de Estado”, el abogado y escritor Alejandro Carrió.

“Un periodista investiga los vínculos de Trump con Rusia para llegar a presidente de los Estados Unidos”, reza la bajada del título de esta novela que tiene un tiempo de escrita pero que ha publicado Penguin Random House en un contexto que, tal como indica el autor, “quien quiera leer el libro podrá encontrar algunas semillas para empezar a entender el conflicto actual”.

En diálogo con Puntal, Carrió comentó cómo fue la experiencia por la que fundó la ONG que ahora dirige como vicepresidente, la Asociación por los Derechos Civiles, “un gran sueño que tuvimos en el ’94 junto a un grupo de abogados, de que existiera una ONG destinada específicamente a la defensa de derechos”, comentó sobre su labor social, y agregó: “En ese momento había otras organizaciones importantes como el Cels o la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, que estaban muy focalizados en otros temas, y a nosotros nos parecía que faltaba un área a la que pudieran ir personas con problemas en la defensa de sus derechos y que estuviera a su disposición una especie de estudio jurídico serio y que les diera la mejor atención posible de manera gratuita”.

En este sentido, destacó que la ONG fue una de las primeras en la lucha por los derechos de personas con discapacidad, “exigimos rampas para personas con movilidad reducida, fueron años de mucha actividad”, dijo.

Desde la agrupación fueron convocados a participar en un debate en lo que se trató la causa de Natalia De Negri en su pedido por el derecho al olvido: “Nuestra posición es a favor de la libertad de expresión, porque nos parece que no se pueden seleccionar del pasado de uno las cosas con las que no se está tan orgulloso, y pedir que se eliminen de los archivos, quién puede decir que algo del pasado de uno es lo que vale y qué tiene interés periodístico o qué no, distinto sería que fuera algo para lo que la hubieran forzado, por ejemplo”, señaló el escritor.

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“Favores de Estado” es una novela que alerta sobre algunas cuestiones que marcaron al mundo.

“Favores de Estado” es una novela que alerta sobre algunas cuestiones que marcaron al mundo.

- El derecho a la libertad de expresión ha sido siempre fuente de un gran debate, ¿es uno de los pilares de la ONG?

- Es de los que más trabajamos, pero allí nos ha ayudado la jurisprudencia de la Corte Suprema argentina, sobre en qué casos se puede decir algo, si se identifica la fuente o no, si se plantea con una forma potencial o si es algo de interés público, son temas con menor protección porque de lo contrario sería imposible el debate. Si a un periodista al publicar algo no le alcanza con identificar la fuente o usar el potencial, entonces no se puede difundir nada.

“El periodismo siempre me interesó, esa intersección en los casos donde el periodismo cumple una función de control de los abusos del poder público, es la razón de hacer el periodismo”, indicó el escritor, quien tuvo parte de su formación como abogado en Estados Unidos y con un período como investigador y docente, y que rescató algunos hechos de investigación periodística históricos como Watergate o los papeles del Pentágono; “esa veta del periodismos siempre me pareció maravillosa, porque combinan cosas difíciles de cómo sacar la información a tiempo y que sea lo más confiable posible, porque es distinto a publicar un trabajo de años y ahí sí es todo chequeado hasta el infinito, pero al tener que hacerlo a diario y con la competencia con otros medios, es muy complicado”, consideró Carrió.

- ¿Cómo se presenta en el libro esta arista del periodismo y su rol en la campaña de Donald Trump en relación a Rusia? Una situación que ha tomado mucha actualidad con los hechos en Ucrania.

- Cuando escribí el libro tomé los hechos vigentes de aquel momento, cuando Trump había sido electo, y que había sospechas de que lo había hecho con ayuda rusa, por reuniones secretas entre sus principales jefes de campaña y el embajador ruso, todo informado por el Wall Street Journal y el New York Times, y ahí fue cuando me puse a ponerle la lupa al tema, de por qué Trump podía aceptar ayuda rusa y qué estaría prometiendo a cambio. Lo que había sucedido en aquel momento fue la invasión a Crimea en 2014, por lo que toda la primera parte de la novela se enfoca en eso, si pudo haber habido una connivencia entre los principales asesores de Trump y los rusos para que les dieran información dañina para superar a Hillary Clinton. Algo que también me llamó la atención en aquel momento fue que Trump criticara a los países que formaban parte de la Otan, algo que me pareció como un guiño a los rusos, y más ahora que se discute sobre el status de Ucrania en relación a la Otan. Ucrania genuinamente no quiere participar más del ejido de Rusia, sino no se justifica la resistencia que están poniendo.

- ¿Qué le ha dado su formación vinculada al Poder Judicial para el desarrollo de este libro que, si bien cuenta con un periodista como personaje, tiene una fuerte relación a problemas de Estado?

- Yo soy abogado penalista y relacionado a derecho constitucional, y siempre me pareció relevante para el periodismo aquello que se puede plantear como hipótesis y qué como hecho comprobado, hay que ser muy cuidadoso. Entonces, yo imaginaba algo de cómo son los debates en las salas de redacción, qué fuentes se tienen y cuáles no, qué se puede plantear, y ahí me ayudó haber vivido parte de mi vida en Estados Unidos y haber tenido vínculo con algunas investigaciones sobre el sistema judicial norteamericano. Después hay un tema que me interesó mucho, y está desarrollado en el libro, y es que en un momento Trump fue investigado por el FBI mientras era presidente, para conocer si había o no promesas hechas desde la campaña a Rusia para el levantamiento a las sanciones que se les había impuesto, justamente, por la invasión a Crimea. Son todos temas que ahora toman mucha actualidad.

Carrió recuerda que en aquel momento el FBI estaba realizando una investigación intensa, incluso con encuentros con el mismo Trump. Allí, el expresidente les habría dicho que “levantaran el pie del acelerador pero continuó el Rusiagate, y él despidió al director del FBI, algo que fue una noticia que resultó ser una bomba”, sostuvo el escritor.

“Ucrania no quiere participar más al ejido de Rusia, sino no se justifica la resistencia que están poniendo”, sostiene Alejandro Carrió.

- Si bien el libro está ubicado antes temporalmente, sigue un escenario mundial que se mantiene y que puede ser útil para el lector que lo encara en este momento.

- Creo que quien quiera leer el libro podrá encontrar algunas semillas para empezar a entender el conflicto actual. Puede llegar a entender por qué Trump pudo lanzar estas señales de debilitamiento de la Otan para cumplir con los pedidos de Putin. Trump es una persona que en materia de política exterior tuvo una visión hacia adentro, le parecían innecesarios los acuerdos con otros países, y me da la sensación de que era una persona de pocos escrúpulos. Si se piensa, personas muy relevantes de su campaña, que son quienes tuvieron esos encuentros con el embajador ruso, terminaron teniendo puestos muy importantes: uno como procurador general, otro como subjefe de asesores en política exterior, y otro como jefe de campaña (Paul Manafort) y fue justo a quien le probaron que había recibido dinero de un partido prorruso de Ucrania.

Quién es Carrió

Alejandro Carrió es abogado especializado en Derecho Penal y Constitucional de la Universidad de Buenos Aires (UBA) desde 1976. Es además master of laws de la Universidad de Luisiana, Estados Unidos, fue investigador y profesor visitante en esa universidad y en la de Syracuse, y académico visitante en la Universidad de Columbia, ambas de Nueva York.

Actualmente es profesor de la Maestría en Derecho de la Universidad Torcuato Di Tella y fue profesor adjunto en la UBA. Fue también docente de posgrado en la Universidad de Palermo. Es miembro fundador y vicepresidente de la Asociación por los Derechos Civiles, ONG establecida en 1995 para la afirmación de derechos y principios constitucionales, con actividad en áreas de litigio de interés público, defensa de la libertad de expresión y privacidad y monitoreo del funcionamiento de los poderes del Estado. Integra el Consejo de Administración de Cippec.

Es autor de numerosas obras jurídicas y de ensayos sobre sus principales casos judiciales. Colabora con periódicos de la ciudad de Buenos Aires y también escribe ficción.