En su informe del mes de mayo sobre el impacto de la pandemia en la salud mental de niñas, niños y adolescentes, Unicef dio un párrafo especial a la educación y cómo se desarrolla la enseñanza en el contexto actual. Entre otros aspectos, destacaron que más de la mitad de los estudiantes no contaron con un espacio donde estudiar tranquilos desde la virtualidad.
Unicef recomendó a las escuelas ante la pandemia transmitir la valorización que los niños tienen de la función docente y la importancia del vínculo en el desarrollo emocional.
“Para las niñas, niños y adolescentes de todos los sectores sociales, la suspensión de las clases presenciales tuvo un impacto emocional”, inicia el capítulo referido a la temática en el relevamiento del área de Naciones Unidas. Consideraron que “el vínculo educativo se vio afectado especialmente por el distanciamiento con las y los docentes, así como con sus pares”.
Esto se debe, precisaron, a la valoración del docente como mediador para el aprendizaje, el crecimiento y la construcción identitaria, en especial en las infancias en situación de mayor nivel de vulnerabilidad social.
“A pesar de la continuidad pedagógica virtual, las niñas y los niños de 3 a 12 años extrañan las posibilidades de afectividad propias de las manifestaciones corporales con sus pares, que la escuela virtual no permite”, dice el estudio y añade: “A esto se agregó la dificultad que presenta la virtualidad en la experiencia escolar, motivo de valoraciones negativas por parte ellos: se sienten agobiados por la cantidad de tareas que no comprenden o no pueden realizar solas y solos”.
Acceso a la educación
Desde Unicef aseguraron que hubo diferencias en el proceso de aprendizaje entre los hogares con espacio para estudiar y aquellos que no lo tenían. “El tamaño de las casas y la existencia o no de espacios propios, además de los comunes, permitieron visualizar las relaciones entre las condiciones habitacionales y la salud mental”, indica el informe, que completa:“Mientras que el 61% de las niñas y los niños en hogares con déficit habitacional no contaban en el hogar con un espacio para estudiar tranquilos, este porcentaje desciende al 39% en hogares sin déficit habitacional”.
Considerando que las plataformas virtuales fueron las herramientas más utilizadas para la educación en este contexto de pandemia, la importancia del acceso a Internet en el hogar se hizo evidente. “En especial entre los adolescentes de sectores populares se profundizaron brechas y desigualdades que condicionaron el acceso, la permanencia y la finalización del ciclo escolar, lo que impacta en su constitución subjetiva y en su construcción identitaria, y compromete sus posibilidades futuras”, explican desde Unicef.
Respecto del anuncio sobre el regreso a las aulas, desde el organismo internacional consideraron que resultó “un acontecimiento de vital importancia para el desarrollo socioafectivo, en tanto permitiría recuperar y reconstruir las tramas vinculares, y posibilitar procesos de autonomía y construcción de ciudadanía”.
No obstante, a la par del deseo de reencontrarse con los compañeros, en muchos niños y adolescentes surgió el miedo a contagiarse o contagiar a sus seres queridos, especialmente a las abuelas y los abuelos. “Estas emociones, junto a la posibilidad de un rebrote que conlleve nuevamente el cierre de las escuelas, expresan sentimientos ambivalentes frente a la presencialidad”, dice el estudio, que agrega: “Este temor se asienta especialmente en la dificultad que implica la discontinuidad en la cotidianeidad de vínculos afectivos una vez que se establecen y que constituyen un sostén emocional, y un trabajo de duelo por lo que no es posible conservar”.
Se entiende que la presencialidad en la actualidad será diferente que antes de la pandemia, “pero manifiestan que la información resulta fragmentada y confusa y dudan si las instalaciones edilicias de las escuelas puedan garantizar el mantenimiento de las pautas de cuidado”, subraya el estudio.
Finalmente, desde Unicef afirman que en aquellos estudiantes que durante el 2020 terminaban su etapa escolar, primaria o secundaria “se observó el fuerte impacto subjetivo que producen los ciclos que no cuentan con su correspondiente rito de despedida. Similar necesidad la presentan las ceremonias de inicio, en este caso en el 2021, ya que posibilitan sentirse incluidos y recibidos por la institución educativa, comprender y anticipar las formas que adquiere en este contexto el proceso de enseñanza aprendizaje”.
Señalaron, que en todos los grupos etarios aparecen temores a potenciales escenas de violencia en el aula, como peleas, burlas o exclusiones.
Recomendaciones
Unicef, como cierre del informe presentado este mes, propuso una serie de recomendaciones para las escuelas para intervenir en la situación del alumnado durante la pandemia. Entre otros puntos, recomendó:
- Garantizar espacios para alojar la necesidad de niños, niñas y adolescentes de ser escuchados y comprendidos en los procesos del regreso a las aulas.
- Reconocer a niños, niñas y adolescentes como agentes activos de cuidados y procesos de aprendizaje.
- Implementar estrategias que les ayuden a simbolizar la situación de la pandemia a través de espacios lúdicos y de historización, así como también utilizar y estimular la lectura como recurso elaborativo.
- Anticipar las modificaciones que se pueden presentar frente a eventuales suspensiones de la presencialidad en la escolaridad de acuerdo con el desarrollo de la pandemia.
- Promover la participación y protagonismo de niñas, niños y adolescentes en las decisiones referentes a sus vidas en el ámbito escolar.
- Transmitir la valorización que las y los niños tienen de la función docente y la importancia del vínculo en el desarrollo emocional, en especial cuando se encuentran en situación de vulnerabilidad social.
- Promover el sostenimiento de la dimensión socio-afectiva de los procesos de enseñanza en actividades sincrónicas virtuales cuando no sea posible la escuela presencial.

