Milei ha venido descargando su furia contra los industriales argentinos luego de que el titular de Fate, Javier Madanes Quintanilla, decidiera el cierre de la planta, horas antes de que el Congreso aprobara la reforma laboral. A Madanes Quintanilla lo apodó "Gomita", mientras que al titular de Techint, Paolo Rocca, lo bautizó "Chatarrín".
Pero la realidad es que las industrias están soportando una carga inviable para competir contra productos importados, lo que está llevando al cierre de pymes y firmas.
Esta vez, las uniones industriales del norte del país se reunieron con el Comité Ejecutivo de la UIA, la mesa chica que preside Martín Rappallini, para expresar su preocupación ante el contexto altamente desfavorable. Luego de ello, la entidad respondió al primer mandatario con un duro documento titulado con un eslogan tradicional del sector fabril: "Sin industria no hay Nación".
Proceso de adaptación
"Desde la Unión Industrial Argentina expresamos nuestra preocupación por la situación de diversos sectores industriales y de distintas provincias. La transición hacia un nuevo esquema económico implica un proceso de adaptación profundo que no es homogéneo ni inmediato. Muchas empresas, especialmente pymes, están atravesando una situación crítica, con bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para financiarse y caída del empleo", dice el documento.
La nota se conoce tras los duros conceptos del primer mandatario contra los industriales en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Algunas entidades empresarias, como Idea y la Cámara de Comercio, respaldaron el discurso presidencial, sin solidarizarse con la UIA. La central guardó silencio 48 horas para luego salir con una respuesta.
"En esta etapa de transformación, queremos ser claros: el respeto es condición básica del desarrollo. Respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país. El respeto es el punto de partida para reconstruir la confianza que la Argentina necesita, tanto puertas adentro como frente al mundo", señaló la central fabril en un texto que no alude directamente al Gobierno.
Al rechazar la idea del oficialismo libertario de que los industriales argentinos "cazan en el zoológico" y que por eso apoyan medidas de protección, la UIA afirma que "es importante señalar que el empresario argentino no diseñó el marco económico previo ni es responsable de las distorsiones estructurales acumuladas durante décadas".
Se trata de la primera y más seria respuesta de los industriales al Gobierno desde que Milei llegó al poder. De hecho, Rappallini participó de la mesa del Pacto de Mayo que elaboró la reforma laboral. Durante ese período, la entidad mantuvo bajo perfil, aun con la seguidilla de datos respecto del cierre de fábricas. El caso Fate partió aguas. Anteriormente hubo otro cortocircuito por el caso de la licitación del gasoducto que llevará gas de Vaca Muerta a Río Negro, que Techint perdió frente a una empresa de la India que presentó un precio 40% inferior.