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El pesimismo de los productores, en nivel muy alto

Un informe elaborado por la Universidad Austral muestra el impacto de la sequía en las expectativas presentes y futuras

La persistente sequía que se consolidó en los últimos meses terminó de cambiar el humor de los productores agropecuarios que por primera vez en mucho tiempo identificaron al clima como la preocupación central hoy para su actividad, por encima de las habituales dificultades como las políticas para el sector o la macroeconomía.

De acuerdo al habitual trabajo que realiza la Universidad Austral denominado AgBarometer, a través del cual “mide la temperatura” entre los productores de las principales regiones productivas del país, se recorta con nitidez la fuerte preocupación por el clima que se sostienen en una profunda fase de sequía y con un calendario que sigue corriendo.

El informe de la Austral comienza con una conclusión contundente: “Drástica caída en la confianza de los productores agropecuarios. La misma se encuentra en los menores niveles de los últimos cuatro años”. Así, el AgBarometer de noviembre 2022 marca un valor de 67, representando una caída del 19,2% con relación a la medición de septiembre de este año.

Esta caída es contundente, frena la incipiente recuperación de septiembre y coloca al Índice Ag Barometer entre los más bajos y pesimistas de su historia. El deterioro de la confianza se da en todos los sub índices, pero es mucho más evidente en las “Condiciones Presentes”, donde se evidencia una caída del 36% con relación a la medición de septiembre 2022.

Al efectuar una comparación interanual con los datos del informe de noviembre 2021 la caída también es significativa tanto en los índices Ag Barometer Austral (67 versus 79) y “Condiciones Presentes” (45 versus 75), mientras que las “Expectativas Futuras” influidas por la confianza a cinco años permanece igual (82 a 82).

El índice de “Condiciones Presentes”, con un valor de 45 es uno de los más bajos de la historia y si se analiza la situación financiera actual comparada con la de un año atrás, es la peor de la historia (44).

Por otra parte, el 77% de los productores piensan que no es un buen momento para realizar inversiones con un Índice de 46, que contrasta con el optimismo reinante hasta el mes de mayo 2022 (109); ahí hubo un desplome. “A partir de ese mes comienza un deterioro constante en los incentivos para invertir que parece no tener un piso aún, continuando su franca caída”, dice el informe.

Pensando en los próximos 12 meses, las expectativas son francamente negativas tanto en lo referido a las proyecciones de la situación financiera del productor como en lo referido a su percepción de la situación del sector agropecuario en los próximos 12 meses.

En lo referido a las expectativas de la situación financiera de la empresa en los próximos 12 meses, un 51% de los productores piensan que la situación va a ser peor que la actual, llegando a un valor de 65, que se ubica entre los más bajos de la historia del Índice.

Respecto a las expectativas del sector agropecuario en los próximos 12 meses, un 68% piensa que el sector va a estar en una situación peor que la actual, dando lugar al Índice más bajo de la historia (44).

En una pregunta con respuestas múltiples, por primera vez en la historia del Ag Barometer Austral, el clima constituye la principal preocupación para el próximo año (58%) seguido, como es habitual, por las preocupaciones relacionadas con la incertidumbre política (39%) e inestabilidad macroeconómica (27%). Entre las restantes preocupaciones se destacan la falta de financiamiento y acceso al crédito (20%) y en menor medida la rentabilidad (14%) y otros temas tranqueras adentro.

Finalmente un 71% de los productores manifiestan que han sufrido ya pérdidas estimadas en la producción de trigo que exceden el 20% y, por otra parte, un 61% de los productores manifiestan que no van a modificar sus planes de siembra de soja.