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“El trabajo sobre la historia oral implica ponerse del lado de los perdedores”

Un taller de la Universidad Barrial, coordinado por Romina Nuñez Ozán y Marina Spinetta, busca recuperar relatos que no han sido contados sobre nuestro pasado. Con una amplia convocatoria, llegan a docentes, organizaciones sociales y órganos públicos.
 
En un trabajo junto con el instituto de los Hermanos Ábalos, el programa Universidad Barrial, de la Universidad Nacional, desarrolla desde el comienzo del año un novedoso taller referido a la historia oral. Se trata de un espacio del que participan referentes de organizaciones sociales, de escuelas y de organismos públicos que buscan recuperar la historia que no ha sido contada .

Romina Nuñez Ozán y Marina Spinetta son las docentes a cargo de este espacio, que cuenta con más de 40 alumnos y que ha despertado la curiosidad de quienes desean conocer un poco más de nuestro pasado.

“Surgió a instancias del instituto, que había hecho una serie de entrevistas y tenía vinculación con gente que practicaba oficios en desuso, y les nació el interés de poder registrar esas experiencias, aunque no contaban con formación específica en lo que son las metodologías y técnicas de investigación”, explicó Nuñez Ozán, y agregó: “En ese marco tuvieron relación con el equipo de la Universidad Barrial y presentaron esta inquietud. Así se originó el taller”.

Ambas son docentes del departamento de Historia, Marina en la cátedra de Metodología de la Investigación Histórica y de las Ciencias Sociales, y Romina, en la de Antropología Social y Cultural. “Tanto desde las técnicas de investigación de las ciencias sociales y del trabajo de campo de antropología es que se armó la propuesta de este taller”, comentó Nuñez Ozán, quien indicó que es una iniciativa que se definió de manera semestral y que está pronto a concluir. “Han sido varios encuentros con mucha concurrencia, en los que hablamos sobre la historia oral, la relación de la memoria con la historia, problemáticas culturales y cuestiones más técnicas de entrevistas, registros, transcripciones, y todos los participantes están muy enganchados con varios proyectos”, explicó la docente.

Por su parte, Marina Spinetta consideró que la historia como disciplina “se ha aggiornado permanentemente, y la historia oral como campo específico ha venido ganando campo desde los 60 o mayormente de los 80, en América Latina, en contacto con otras disciplinas como la sociología y la antropología, con vínculo con lo popular, con sectores relegados, esos que no aparecían en las fuentes tradicionales o las oficiales”. En este sentido, precisó que han trabajado sobre esta línea, “articulando memoria con la historia y recuperar voces que no han sido escuchadas”, sostuvo.

- Está el dicho de que la historia la escriben los que ganan, aquí cambiaría el paradigma.

- Sí, justamente se sostiene que la historia oral es ponerse del lado de los perdedores, rescatar los testimonios de las clases subalternas, de la gente “común”, de las mujeres, de las minorías. Por lo que implica un posicionamiento ético y político

Las docentes indicaron que han estado trabajando con la entrevista como herramienta para recuperar fuentes orales, “distinguiendo que la entrevista que se hace acá es diferente a la que se hace en otro lado, como en el periodismo, por ejemplo, o la investigación policial o la literatura”, afirmó Spinetta, quien agregó que hay una empatía en el historiador que lo obliga a posicionarse “de manera participativa en lo que se investiga, a diferencia de ese pensamiento de tomar distancia de esos hechos”, explicó.

- ¿Qué valor tiene el relato que las personas pueden hacer desde su experiencia, distinto de los registros documentados oficiales?

- La riqueza está justamente allí, no se puede seguir sosteniendo la idea de que en la fuente escrita está lo verdadero o lo objetivo –expuso Spinetta–. La fuente escrita también es construida y está socialmente condicionada, posicionada políticamente desde el origen. De todas formas, cuando se reconstruye la historia, en especial la local, resulta difícil que supere la mera historia institucional o de referentes políticos o culturales. Por eso se plantea hacer una historia desde los márgenes: sociales, culturales y también materiales, marginalidad en un sentido positivo, pero en todos los espacios.

- En general se observa un tratamiento de hechos muy distantes, y al pasado más reciente, del siglo XX, por ejemplo, no se le da un valor histórico. En este taller, ¿qué han elegido los alumnos para trabajar?

- Hay intereses variados, todos tienen un objetivo claro de lo que buscan en el taller –sostuvo Nuñez Ozán–. En algunos casos, los miembros del instituto buscan rescatar prácticas culturales, oficios y juegos; en otros casos, hay docentes a los que les interesa la perspectiva de la historia oral para trabajarla en el aula con los estudiantes, porque es una temática atractiva para los adolescentes ser parte de la reconstrucción del pasado. Por otra parte, hay miembros de organizaciones sociales y personas que trabajan en espacios del Estado que quieren rescatar hechos concretos, prácticas culturales, saberes tradicionales, como  la historia del carnaval reciente.

Por su parte, Spinetta comentó que los alumnos han planteado la posibilidad de recuperar “voces específicas, algunas vinculadas con veteranos de Malvinas, o del Cordobazo, lo interesante es que posibilita al estudiante a ponerse el traje de historiador, como práctica democratizadora de la historia oral”.

Construir la identidad

Mariela considera que la voz testimonial, los documentos u objetos son testigos de una época y se retroalimentan en esta historia. “La idea de ser historiadores, tanto adultos como jóvenes, está vinculada con la construcción de la identidad”, sostuvo Spinetta, en relación con lo que es la identidad colectiva o en comunidad.

- ¿Está previsto realizar un trabajo final para dar a conocer las investigaciones de los alumnos?

- Los participantes del taller, para acreditar el curso, tienen que preparar un proyecto basado en estas técnicas, secuencias didácticas o entrevistas –señaló Nuñez Ozán–. Hay muchas aspiraciones, pero recursos limitados.

Luis Schlossberg

Redacción Puntal