Río Cuarto | UNRC |

Pablo Rossi, el primer abanderado con promedio 10 en la historia de la UNRC

El estudiante de Ciencias de la Computación de la UNRC fue agasajado en un desayuno esta mañana junto a los escoltas Santiago Gutiérrez y Paula Garais

Pablo Rossi, Santiago Gutiérrez y Paula Garais, quienes serán abanderado y escoltas de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) de mediados de junio 2024 al mismo momento del año próximo, fueron agasajados este miércoles con un desayuno en un encuentro que presidió la rectora, Marisa Rovera.

Del encuentro, en la sala Pereira Pinto, también fue partícipe Ana Díaz, abanderada saliente; por cuestiones particulares no se sumaron los escoltas 2023/2024.

Rossi estudia la Licenciatura en Ciencias de la Computación y accede a portar la enseña patria con un promedio de 10. Suena raro y lo es, pese a la simpleza del joven.

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Garais será la primera escolta merced a su rendimiento académico de 9.65 en la carrera de Trabajo Social. El segundo escolta, Gutiérrez, con 9.31, ejercerá la Ingeniería Agronómica.

Antes de sentarse a la mesa a departir junto a pares, autoridades de facultades y rectorales más directivos de los colegios secundarios donde cursaron, Rossi manifestó que será “un grandísimo honor” llevar el pabellón celeste y blanco y que al ver “tan contentos a los familiares” siente que el esfuerzo “ha valido la pena”. Cuenta que llegó al 10 de promedio como quien no quiere la cosa.

Estudiando, claro, madrugando para rendir exámenes finales, aunque sin enloquecer. A él le ha servido una rutina literalmente diaria de estudiar mucho y “el compromiso de cumplirte a vos mismo”. Y compartió su agradecimiento “a la UNRC y al grupo docente” que desde la Facultad de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales guió sus pasos en el aprendizaje informático.

Diez en computación, puntaje perfecto en una carrera de las que habitualmente se dice que son difíciles. Al respecto, el secretario académico de la UNRC, Pablo Pizzi, expresó que “todas tienen niveles de dificultad, la diferencia se hace al estar comprometido con la carrera para dar lo mejor y concretar un proyecto”.

El docente acotó que el logro de Rossi revela que no solo es posible, también deseable, un rendimiento notable en teóricos, prácticos, clases y pruebas conjugado con acciones extracurriculares.

“Hay que tomar los libros, dedicar momentos para estudiar y desarrollar actividades buenas para cuerpo y mente, con compromiso social”. Valores como “disciplina y perseverancia” son ayudas capitales en pos de la consecución de objetivos en un esfuerzo que es “personal y colectivo”. “Hay obstáculos”, desde ya, y para superarlos es útil determinar “qué quiero ser a futuro”, propuso el titular de Secretaría Académica.

Garais coincide en que el 9.65 emerge de “un proceso colectivo y personal” y entiende que el actual es un momento de “varios golpes en lo social”, máxime siendo estudiante de “la universidad pública”. En efecto, su llegada a Trabajo Social empezó a gestarse “durante la toma de 2018”, a la que arribó al campus como alumna del colegio Santa Eufrasia. Se nutrió de ese clima tan efervescente de nueve días de fines de agosto a inicios de septiembre y meses más tarde ya estudiaba en la Facultad de Ciencias Humanas una carrera que la tiene feliz más allá de “la incertidumbre” nacional. Su pasión por la labor en el territorio se canaliza desde ya a través de “la educación popular en El Galponcito”, centro comunitario cercano al Mercado de Abasto.

Gutiérrez también va saboreando el futuro. Lo hace asesorando a su familia como estudiante avanzado de Ingeniería Agronómica. “El tiempo dirá”, dice respecto de su ejercicio profesional, que desea no difiera mucho del de sus pasos actuales “dando una mano” arremangándose y valiéndose de lo incorporado en tantas horas de clase en la Facultad de Agronomía y Veterinaria y “salidas a campo”, que para él han sido “lo más lindo de la carrera” junto a “las relaciones con amigos y compañeros”.

Quien ya tenía experiencia en desayunos en rectorado antes de las 9 era Ana Díaz, quien dejará de portar la bandera mayor de la UNRC, por cuyas aulas ha transitado la Licenciatura en Filosofía. Estima que llevar la celeste y blanca en la universidad pública es “un orgullo y una responsabilidad por ser representante de los compañeros”. Su carrera le refuerza “la importancia de pensar” y “reconocer cuánto se les debe a quienes hacen posible” los estudios. Considera que la filosofía es provechosa toda vez que ayuda a “pensar quiénes somos” y lamenta que a veces al referir al desarrollo argentino se dejen de lado las humanidades y se priorice lo económico.

Para el final, un detalle que ha de henchir de gozo a la gente del colegio San Buenaventura: Díaz y Rossi, abanderados de la UNRC de 2023 a 2025, estudiaron allí; más aun, fueron compañeros de curso.

Fuente y fotos: Prensa de la UNRC