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Por ahora, la UNRC no dará marcha atrás con la vuelta a la presencialidad

El secretario académico, Sergio González, dijo que la situación se analizará en febrero, de acuerdo con el contexto epidemiológico. A la vez, destacó que no perciben un fuerte impacto en la deserción producto de la pandemia

Por ahora, la Universidad Nacional de Río Cuarto no prevé dar marcha atrás con la vuelta a la presencialidad anunciada a finales del 2021 para el 2022. Sin embargo, el secretario académico de la casa de altos estudios, Sergio González, admitió que la situación será analizada en febrero y que, de acuerdo con el panorama sanitario, se ratificará o rectificará la medida.

Por otro lado, el funcionario comentó sobre el avance de las preinscripciones para el próximo inicio del ciclo lectivo.

“Estamos con un 20% de la matrícula promedio de los últimos 5 años. Aunque el número puede parecer bajo, es similar al de los últimos años para esta fecha. En general, las preinscripciones se incrementan entre finales de enero y los primeros 15 días de febrero. Después, viene la etapa de la presentación de la documentación para hacer efectivo el ingreso. Este año, el ingreso comenzará los días 3 y 4 de febrero. Se va a realizar un acto con todos los cuidados del caso y a cielo abierto en el anfiteatro San Martín. Con respecto a la presencialidad, cerramos el 2021 con la definición de iniciar el 2022 con un esquema presencial. Eso se está manteniendo debido al receso. En febrero evaluaremos la situación epidemiológica y en base a eso tomaremos definiciones. El 2022 va a ser un año especial. Si bien no se espera que la pandemia finalice, sí se especula con que nos dará un respiro”, explicó González.

-¿Notan un incremento en la deserción a causa de la pandemia?

-El año pasado las actividades en la Universidad se iniciaron con 5.800 aspirantes (que recién pasan a ser ingresantes cuando finalizan las actividades de ingreso y presentan toda la documentación exigida). En tanto, en el último año de presencialidad plena, es decir, en 2019, los aspirantes fueron alrededor de 4.800. Es decir, la intención fue mayor durante la pandemia. De todos modos, aún no tenemos una evaluación final sobre la deserción. En el transcurso de este año vamos a tener un informe exacto. Más allá de eso, los números que manejamos nos indican que, a pesar de que podría esperarse un elevado nivel, la deserción no ha sido tan alta. Entendemos que eso ha sido fruto de la posibilidad de cursar de manera virtual, ya que posibilitó que los estudiantes estén activos. Hemos hecho una encuesta a 4.800 estudiantes y, aunque nos faltan los datos finales, el 96% ha dicho que han cursado en forma remota. Asimismo, en el caso de los que no han estado activos, la situación responde, en general, a la falta de tecnología para acceder a las clases o a dificultades con la conectividad, la falta de internet o la imposibilidad de conectarse.

La Universidad Nacional de Río Cuarto ha estado a la altura de las circunstancias, ya que ha garantizado el derecho a la educación. Si bien es prematuro hacer conjeturas finales en base a los números y a las estadísticas, creo que se ha cumplido con el objetivo de garantizar el derecho a la educación La Universidad Nacional de Río Cuarto ha estado a la altura de las circunstancias, ya que ha garantizado el derecho a la educación. Si bien es prematuro hacer conjeturas finales en base a los números y a las estadísticas, creo que se ha cumplido con el objetivo de garantizar el derecho a la educación

-El año pasado se hicieron varias críticas por el no retorno a la presencialidad, ¿cómo las tomó?

-La Universidad Nacional de Río Cuarto, al igual que todas las universidades públicas de la Argentina, ha estado a la altura de las circunstancias, ya que ha garantizado el derecho a la educación. Si bien es prematuro hacer conjeturas finales en base a los números y a las estadísticas, creo que se ha cumplido con el objetivo de garantizar el derecho a la educación. En estos dos años ha habido diversas críticas sobre el rol de la Universidad, pero en general se les ha garantizado a los estudiantes la posibilidad de que puedan terminar sus carreras. Asimismo, las actividades de tipo prácticas que no se habían podido cumplir en la etapa de mayor aislamiento social se han ido recuperando.

-Por otro lado, les han pedido a los miembros de la comunidad universitaria que informen cuál es su estado frente a la vacunación contra coronavirus, ¿qué se puede decir al respecto?

-En este momento no tenemos datos. La consulta se habilitó los primeros días de diciembre para docentes, no docentes y estudiantes.

-¿Qué expectativas tiene para el 2022?

-Es importante recalcar que este año va a ser importante en cuanto a los desafíos que tenemos por delante. Tenemos que garantizar el derecho humano universal a la educación. Vamos a seguir trabajando en ese sentido. Uno de los objetivos a trabajar cuando nos reintegremos a las actividades académicas pasa por la reconfiguración de las modalidades de enseñanza-aprendizaje para tener en cuenta todo el camino recorrido durante la pandemia y poder consolidarlo a través de nuevas modalidades. Entendemos que tenemos que dar un salto en ese sentido, más allá de que sabemos que puede ser un proceso prolongado. También tenemos que seguir trabajando con el proyecto de innovación curricular que fue aprobado en 2017 y que se detuvo por la pandemia. Asimismo, para octubre tenemos planificado la organización del primer congreso nacional sobre innovación curricular y formación docente. En síntesis, tenemos una agenda bastante nutrida con grandes desafíos de cara al 2023.