El impacto de la sequía y fuerte ola de calor que azotó a los cultivos en el arranque del verano en la principal región productiva del país empieza a tener cifras concretas. La Bolsa de Cereales de Córdoba dio a conocer ayer un minucioso trabajo en el que estima que al menos habrá un recorte de 1.100 millones de dólares en el valor bruto de la próxima cosecha provincial tomando sólo soja y maíz, los dos grandes protagonistas de la gruesa.
Es el resultado de menores rindes y algunas pérdidas totales que dejó el clima adverso de fines de diciembre y comienzos de enero. Las lluvias posteriores lograron recuperar a la gran parte de los lotes, pero las mermas igual se sentirán. Incluso hay una advertencia de los técnicos de la Bolsa: el recorte del valor bruto de producción podría escalar hasta los 2.600 millones de dólares dependiendo de esa capacidad de recuperación y de cómo siga el clima. En ese punto, febrero viene con lluvias muy menores a las históricas para el segundo mes del año en general en la provincia.
El informe detalló además que, en el caso de la soja, la pérdida del valor bruto de producción será de US$ 445 millones, mientras que en el maíz llegaría a los US$ 665 millones. Para los productores van a significar pérdidas por US$ 69 millones en soja y US$ 114 millones por el maíz.
Esta situación derivaría en una ecuación con alto riesgo de pérdida para muchos agricultores. Según la Bolsa, la soja podría generar un rojo de hasta US$ 62 por hectárea, mientras que el maíz tardío podría alcanzar un margen neto negativo similar. En el caso del maíz temprano cerraría con un balance positivo de al menos 105 dólares.
Pese a eso, no habría gran deterioro en los ingresos por retenciones para el Estado nacional, que se aseguraría una cifra muy similar a la del año pasado: US$ 8.900 millones.
Los técnicos reiteraron a lo largo de la presentación que se organizó para periodistas agropecuarios que es una campaña muy compleja para realizar proyecciones y de gran variabilidad, máxime en una provincia con muchas diferencias de climas y suelos.
Lo cierto es que, en general, se espera un impacto importante por las características que tuvo el arranque del año y más allá de que la enorme mayoría de los cultivos lograron recuperarse después con la llegada de las lluvias. De todos modos, aclararon allí que, aunque los cultivos siguieron su desarrollo, la merma se notará cuando sea la hora de cosechar.
Por otra parte, un dato central hoy que se sigue muy de cerca es el valor de los granos en los mercados internacionales, más allá de que al productor no sea el precio que le llega por efecto de las retenciones y la brecha cambiaria.
Pero en ese plano, Gonzalo Agusto, economista de la Bolsa de Cereales, explicó que hay una serie de variables que pueden ser claves para el futuro de los precios más allá de lo climático y lo que finalmente pueda ocurrir con la cosecha de Sudamérica, en especial de Brasil, Argentina y Paraguay. Y remarcó entre los puntos a tener en cuenta el conflicto en Ucrania, debido a que, junto con Rusia, son dos grandes productores de trigo, y en particular Ucrania lo es también en maíz. Si escala el conflicto eso seguramente tendrá un correlato en las pizarras de Chicago. Por otro lado, el manejo que decida Estados Unidos sobre las tasas de interés pueden provocar una baja en el valor de los granos. Hasta aquí la especulación es que puedan subir las tasas y generar un atractivo para los fondos de inversión que podrían desarmar sus posiciones en granos y generar un recorte en los precios de las commodities. Incluso, en ese sentido, Agusto mostró un gráfico en el que hay una fuerte correlación inversa entre tasas en Estados Unidos y precio de las commodities en los últimos 20 años.
Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal

