Qué dicen los afectados
Marcelo Cabral es uno de los afectados por la situación. Con su vivienda ubicada a pocos metros de la casa de preegreso, un lugar donde residen aquellos internos que están más cerca de recuperar la libertad y donde no están sometidos a un régimen de encierro.
Por el contrario, allí, las personas privadas de la libertad suelen realizar tareas productivas, como por ejemplo de granja, y el límite con el exterior está marcado simplemente por un cerco de baja altura.
En rigor, el principal obstáculo para una eventual fuga no viene del alambrado, sino que a los internos les conviene terminar de cumplir su condena en buenos términos.
Más allá de esto, el principal problema que tienen los vecinos no tiene que ver con esta situación. Tal como relata Marcelo Cabral, los inconvenientes están relacionados con el manejo de los residuos que origina la misma cárcel.
“Hay días en los que el olor a podrido es insoportable, sobre todo cuando empieza a hacer calor, o después de que llueve. Esta es la peor época para nosotros. Muchas veces nos vemos forzados a cerrar toda la casa, porque el olor nauseabundo invade todos los ambientes. Es asqueroso”, apuntó.
“Es como si hubiera animales muertos. Pero no. Es la basura que genera la cárcel”, amplió.
En otras oportunidades, detalló el vecino -que incluso tiene registros fotográficos y en video- hay quemas de residuos, lo que también genera complicaciones a los vecinos, por las grandes emanaciones de humo contaminante.
Sobre estas situaciones, Cabral indicó que varias veces intentó hablar con el jefe de la Unidad Penitenciaria 6 para plantearle el problema, pero aseguró que nunca lo atendió.
Según él, todo se podría evitar si Cotreco hiciera un retiro diario de los desechos generados en la cárcel y si no se realizaran quemas de basura.
Problemas de convivencia
Finalmente, Cabral planteó que también hay problemas de convivencia. En este sentido, dijo que los vecinos no se sienten del todo tranquilos con internos del área de preegreso. Sostuvo que lo ideal sería que esa fase del tratamiento penitenciario se hiciera en otro lugar y no en una zona residencial, como lo es el barrio Pizarro, donde está ubicada la cárcel.