Pasaron tres días del cordón sanitario en el Santa Rosa, y también venció el plazo original de la medida, pero por ahora todo sigue igual. Por el contrario, la continuidad del cerco perimetral sobre cinco manzanas al este del barrio fue acumulando malestar entre los vecinos, por la imposibilidad de desarrollar sus actividades habituales y por la incertidumbre que esto les genera. Ayer, hubo quejas de algunos de ellos por la situación y, más tarde, se vivieron momentos de tensión durante el reparto de garrafas.
A lo largo de la mañana, un grupo de vecinos fueron en busca de los medios de prensa para manifestar su descontento con las medidas que mantienen al sector este del barrio Santa Rosa bajo aislamiento.
La lista de reclamos era extensa: desde la amplitud del perímetro hasta cómo llega la ayuda social, pasando por situaciones especiales de cada vecino.
Muchos de los vecinos que se acercaron a los micrófonos sostenían que no tenían por qué seguir en cuarentena, y su principal argumento era que los hisopados les habían arrojado resultados negativos.
Uno de los que esgrimieron esas razonas fue el propio Héctor “El Liso” Márquez, vecino cercano de la vivienda donde se alojó la semana pasada el joven contagiado de Covid-19 que había llegado de Buenos Aires.
Si bien las autoridades sanitarias locales y del país se rigen por un tiempo de observación de 14 días como mínimo -a la espera de eventuales síntomas-, muchas de las familias plantearon airadamente sus quejas por el aislamiento.
Otros, en cambio, aducían que estaban sufriendo fuertes consecuencias por no poder trabajar en estos días, lo que supone que no pueden generar ingresos.
Una tercera queja fue la del punto de ingreso para la ayuda social y de encuentro con familiares y allegados. El único acceso era en Balcarce y 25 de Mayo lo que, según los vecinos, tenía una contra importante: muchos de los que estaban lejos del lugar donde fue detectado el caso positivo y sus contactos estrechos, se veían obligados a acercarse para recibir mercadería y otros enseres.
En este sentido, lo que reclaman es que se monte otro punto de acceso al perímetro, en la intersección de las calles Juan José Paso y Caseros, con las mismas características del ya existente. Ellos creen que, con dos puestos de control de ingreso y salida de elementos, se agilizaría la comunicación con el exterior, y se minimizarían los riesgos para el resto de los vecinos.
Temprano, por la mañana, los vecinos manifestaban cierto estado de incertidumbre por la duración del cordón sanitario en el barrio. El presidente de la vecinal Santa Rosa, Antonio Veliz, como el resto de la gente del barrio, todavía tenían esperanzas de una comunicación con los funcionarios del COE, para tener información oficial de primera mano.
“A medida de que se vayan haciendo más hisopados, más tiempo vamos a tener que esperar para que se levante el vallado. Se había hablado de 7 días, con lo cual entendemos que estaríamos así hasta este fin de semana. Sin embargo, debemos tener en cuenta los reclamos de algunos de vecinos que necesitan trabajar porque viven de lo que generan en el día”, explicó el vecinalista.
“Sabemos que el plazo de espera estipulado por las autoridades sanitarias es de 14 días. Pero por eso se tomaron todos los datos a las personas que se hisoparon, y puede que después les tengan que hacer una contraprueba”, señaló Veliz.
Por la tarde, en tanto, se llevó adelante la entrega de garrafas a las familias del sector. La Secretaría de Políticas Sociales del Municipio había acordado la modalidad de entrega junto a los vecinos, el domingo, luego de un relevamiento de la demanda. Los agentes y voluntarios debían ingresar al interior del vallado, y entregar los elementos uno por uno.
Lo cierto es que, a las 17.30, cuando el camión depositó en el acceso por calle 25 de Mayo el lote de garrafas, todo pareció cambiar de golpe. A los vecinos que mantuvieron diálogo con las autoridades se les agregó otro grupo, que planteó su desacuerdo con la metodología de entrega.
Este grupo, liderado por Héctor “El Liso” Márquez, logró impedir por unos minutos la distribución del combustible, y allí comenzaron las discusiones con la facción de los vecinos dialoguistas. Esos cruces fueron en aumento, hasta que se dieron cruces verbales y hasta golpes de puño entre los vecinos.
El personal de Promoción Social se retiró por unos momentos, hasta que el clima se distendió. Al final, lograron entrar con las garrafas y con los módulos de mercadería y carne, que fueron distribuidos al final de la tarde.

