“Los números son reales. Se nota un pedido desesperado de alimentos y algún tipo de trabajo. Una parte la podemos cubrir nosotros con los alimentos, pero hay otra parte para la que se necesita dinero, como el caso de pagar una factura de luz o comprar una garrafa o medicamento. Hay una situación de mayor desesperación en este momento. La gente empieza a notar la carencia de un montón de cosas y a vivir con miedos de no poder esto o de no llegar a aquello”, opinó el cura.
-¿Hay nuevas personas buscando algún tipo de asistencia o ayuda?
-Hay casos en los que sí. La Iglesia llama nuevos pobres a la gente que está con ingresos menores a los necesarios para cubrir la canasta básica. Hay gente que nunca tuvo la costumbre de pedir o de ir a un centro comunitario, pero está y es mucha. Lo que vemos es que ahora se ha frenado mucho el trabajo y la demanda de mano de obra.
-¿Están los recursos necesarios para enfrentar la situación?
-Sí, estamos más organizados. Estamos en permanente contacto con los organismos del Estado. Ellos cuentan con nuestros teléfonos y nosotros con los de ellos. Los bolsones que se entregan no le van a solucionar la vida a nadie, pero sí le dan una respuesta a la familia ante una situación de urgencia. Hay una buena categoría de alimentos. Antes de que se desencadenara todo esto nosotros nos reunimos con otras organizaciones y autoridades de los distintos gobiernos previendo lo que finalmente pasó.
Nicolás Cheetham. Redacción Puntal