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“Hace tres años que la situación es complicada y no se ve una salida”

Lo asegura Antonio Labrador, un venezolano hoy radicado en Huinca que trabaja para traer a su mujer e hija.

Antonio Labrador es ingeniero agrónomo y salió de Venezuela buscando una oportunidad para él y su familia. Dice que su país está altamente convulsionado y que cada vez se hace más difícil la vida allí. Actualmente trabaja en una empresa de Huinca Renancó y mantiene la ilusión de que su mujer e hija puedan viajar a la Argentina en breve para rearmar sus vidas.

Se formó como profesional en Venezuela, pero dice que hace tres años la situación se complicó de tal manera que no pueden trabajar para ganarse el pan o comprarle las cosas para la escolaridad de su hija.

Labrador (33) se desempeña en una empresa agrícola huinquense que le ha dado trabajo gracias a contactos que hicieron en Venezuela con los propietarios de la firma.

"En Venezuela hoy la situación esta muy complicada y en los últimos tres años parece que se complica aún más. No se ve una posibilidad de salida, desmejora el sistema de salud, el transporte público, los hospitales se quedan sin médicos y las escuelas, sin docentes por lo poco que están ganando", señala Antonio.

 "Conocí unos amigos allá en Venezuela justamente por el cultivo de maní, que acá se hace mucho más que en Venezuela. Básicamente la historia de cómo pude venir es el cultivo de maní que me trajo, tengo toda mi familia allá, mis padres, mi esposa y mi hija de tres años, y la idea es traerlos como pueda", dice el joven, que por ahora no pretende regresar a Venezuela.

"La verdad es que hace tres años la situación está muy complicada y parece que no hay salida para la persona que trabaja todos los días, desmejora el sistema de salud, desmejora el transporte público, no hay repuestos para una moto o un auto. Los hospitales se quedan sin médicos y sin enfermeras porque ganan un salario mínimo de 30.000 bolívares, 10 o 9 dólares. Siempre se sigue devaluando día a día", subraya.

Las horas convulsionadas por las que atraviesa su país lo angustian, pues teme por sus seres queridos.

El apoyo de otros países

“La única diferencia que tenemos en comparación con años atrás es que ahora hay un montón de países que nos apoyan y no están de acuerdo con las cosas que están pasando allá, se dieron cuenta de la realidad que está ocurriendo", sostiene.

Y agrega: "Mi familia está bien y vive en una zona hacia el occidente de Venezuela, donde no es tan complicado como el centro del país. Tenemos a Colombia cerca, donde a pesar del diferencial cambiario con ese país el venezolano va a comprar comida, primero porque no hay que hacer una cola tremenda para buscar alimentos. El Gobierno reparte alimentos cada dos meses, pero cada vez menos. Nosotros querríamos que esto no fuera subsidiado sino, que pudiéramos comprarlas trabajando".

En cuanto a si avizora una solución próxima para su país, indica: “No sé si la salida está cerca en Venezuela, pero nosotros hemos esperado y sacrificado mucho por un cambio y uno se cansa. Yo salí por Colombia. Estoy haciendo los trámites con la embajada para la documentación, sería bueno que se agilizaran los trámites para obtenerla", resalta.

“Todos queremos trabajar y conseguir las cosas de nosotros, tener la oportunidad de trabajar, cosa que se nos dificulta en Venezuela. No le deseo a nadie lo que estamos pasando, salimos prácticamente huyendo porque no podemos comprar la comida a la familia, mi hija va a entrar en edad escolar y con lo que ganamos no nos da para comprarle las cosas. Además los profesores no van a las escuelas porque no les alcanza ni para sobrevivir", concluye.

Ignacio Castro

Redacción Puntal