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Llegó desde Venezuela, es ingeniero aeronáutico y se gana la vida de mozo

Ángel David Guanipa Correa tiene 22 años y está radicado en Río Cuarto junto con toda su familia. Ahora espera homologar su título para poder ejercer su profesión en Argentina. “Nos han recibido muy bien”, contó el joven.

A poco de recibirse de ingeniero aeronáutico, Ángel David Guanipa Correa (22) llegó desde Venezuela a Río Cuarto junto con su abuela materna. Mientras espera conseguir los avales necesarios para poder ejercer su profesión en Argentina, el joven se gana la vida trabajando de mozo en una confitería céntrica de la ciudad. En diálogo con Puntal, contó por qué decidió mudarse y señaló cuáles son los objetivos que tiene por delante. 

-¿De qué lugar de Venezuela sos oriundo?

-Soy de Maracay (una ciudad que se ubica 109 kilómetros al suroeste de Caracas). Compartíamos la casa mis padres, mi abuela materna, mi hermano y yo. Mi papá trabajaba en el Ministerio de Transporte Terrestre y mi mamá como profesora de lingüística y literatura en colegios y universidades. Yo terminé la carrera de Ingeniería Aeronáutica y mi hermano, el secundario. Cuando la crisis se profundizó y empezó a haber dificultades para conseguir alimentos y medicinas, mi papá empezó a ver la posibilidad de irnos a otro país. En ese sentido, Argentina es uno de los más óptimos por la documentación que exige para ingresar y establecerse. Mi papá consiguió un contacto en Río Cuarto y se vino. Él trabajó aquí y al tiempo hizo que vinieran mi hermano y mi mamá. Uno de los motivos por los que nos radicamos aquí es por la Universidad, ya que mi hermano empezó la carrera de Microbiología este año. Yo me quedé con mi abuela para hacer las pasantías, dejé todos mis papeles en regla y hace algunos meses nos vinimos los dos juntos. 

-¿Cómo fue el viaje?

-Fue un viaje bastante tedioso porque no fue todo vía aérea. Tardamos tres días en llegar. De la capital de Venezuela hasta cerca de la frontera con Brasil nos trasladamos en avión. Luego, para cruzar la frontera, nos movimos en auto. Eso fue un desastre porque en la frontera hay problemas. Los militares suelen no dejar pasar a la gente. Si no les pagas, tienes que caminar unas cuatro horas en medio de la selva. Para pasar, nosotros tuvimos que pagar 40 dólares cada uno. Una vez que llegamos a Brasil fue todo más tranquilo. 

-Fue fundamental para ustedes tener un contacto en Río Cuarto…

-Sí, uno de los hermanos de mi papá tenía un conocido y él le facilitó su llegada. Le hizo encontrar sus primeros trabajos aquí. Pintó escuelas y cortó el pasto. Gracias a esa primera ayuda pudimos ir viniendo todos. Cada uno de nosotros ya tiene trabajo. Antes de fin de mes llegará mi título y voy a arrancar con la homologación. Soy ingeniero aeronáutico graduado en la Universidad Nacional Experimental Politécnica de las Fuerzas Armadas de Venezuela. 

-¿Tu idea es ejercer aquí?

-Sí, claro. Sé que hay una unidad militar en Las Higueras. He ido a llevar el currículum, al igual que en otros sitios. De todas maneras, necesito contar con el DNI, por lo que tengo que esperar. Me han dicho que en Córdoba capital hay posibilidades de trabajo también. 

-¿Quedaron familiares en Venezuela?

-Todo el núcleo está aquí en Río Cuarto. También hay una parte en Río de los Sauces. En Venezuela quedaron algunos tíos, primos y los amigos. 

-¿Cómo están ellos?

-La situación está cada vez más complicada. Los últimos 15 días que yo estuve en Venezuela no tuvimos luz ni agua. Había grandes problemas para conseguir alimentos. Mi mamá nos había dejado provisiones, por lo que nos pudimos arreglar con eso. 

-¿Cómo fue dejar todo?

-Es distinto en cada persona. En el caso de mi hermano y de mí, los dos somos personas que no estamos muy apegados a lo material. No me afectó mucho la situación. Lo que más afecta es dejar las amistades. Mi abuela, que tiene 74 años, es la que lo padeció más. Ella es la que más recuerda y quiere volver. Es un tanto difícil. En mi caso, me adapté rápido. 

-¿Lo de Venezuela es una dictadura o una democracia autoritaria?

-Es una dictadura. Los problemas empezaron cuando Chávez estaba en el poder. Él compró a los militares y sumó un fuerte poder. En Venezuela no se puede sacar a Maduro porque, aunque casi todo el pueblo está en su contra, él cuenta con los militares. De esta manera, la gente sale a manifestarse con pancartas y recibe perdigones y armas de todo tipo de parte del gobierno. Hay una dictadura. El sistema electoral está totalmente viciado. Es una trampa. No sé cuánto le quedará (a Maduro). 

-Hace tiempo que se dice que le queda poco a Maduro. Sin embargo, parece conservar el poder… 

-Mientras los militares le respondan, Maduro va a seguir en el poder. Últimamente ha habido algunos que desertaron. Además, están los grupos paramilitares que están muy armados. Va a tener que haber algo radical. Seguramente se van a perder muchas vidas. 

-¿Parte del pueblo aún está con Maduro?

-Sí, pero son cada vez menos. Los cambios no fueron repentinos, no se dieron de un día para el otro. Las consecuencias del régimen no empezaron de un día para el otro. Hoy por hoy, más allá de los problemas para comprar comida y medicinas, la mayor dificultad radica en la inseguridad. Hoy sales a la calle y no sabes si regresas a tu casa con vida. Así están las cosas en Venezuela. 

-¿La idea de ustedes es regresar a Venezuela?

-Mi mamá y mi papá quieren volver, si algún día la situación mejora. En mi caso, si consigo trabajo y demás, puede que me quede en Argentina. 

-¿Tienen comunicación con los familiares y amigos que están en Venezuela?

-Sí, cuando ellos tienen internet, nos comunicamos a través de WhatsApp. 

-Y en Río Cuarto estás trabajando de mozo…

-Sí, hace unas tres semanas. La gente me trata excelente, mejor imposible. Desde que llegamos con mi familia, las personas son súper solidarias, amorosas y cariñosas. No te dejan extrañar.

-Muchas veces, las personas que vienen desde otros países son discriminadas…

-A nosotros no nos pasó nada de eso. Han sido muy amables.

Nicolás Cheetham

Redacción Puntal