Hace ya 18 meses que las ventas vienen cayendo y, lejos de mostrar señales de recuperación, el consumo continúa debilitado.
Octubre volvió a dejar resultados flojos para los comerciantes locales, que advierten sobre una realidad cada vez más difícil: entra menos gente a los negocios y las operaciones no alcanzan para revertir la tendencia negativa.
La caída del poder adquisitivo y las dificultades económicas de las familias siguen condicionando el movimiento comercial.
Los consumidores restringen sus gastos, priorizan las compras indispensables y dejan de lado otros productos, una conducta que impacta en los pequeños y medianos establecimientos.
Los datos provinciales confirman este panorama: las ventas minoristas registraron en octubre una caída interanual del 5,6% y la situación fue todavía más complicada para los comercios de proximidad, donde la contracción alcanzó el 8,7%.
El escenario genera inquietud entre los comerciantes, que observan cómo mes tras mes se mantiene la retracción del consumo.
La menor circulación de clientes, las ventas insuficientes y los costos que deben afrontar los establecimientos configuran un cuadro complejo para sostener la actividad comercial.
Así, el comercio local acumula un año y medio de resultados negativos, sin que aparezcan señales claras de recuperación.
La preocupación ya no pasa solamente por cuánto se vende, sino también por la pérdida constante de movimiento en los locales.