Opinión | Vicentin

La presión a la Justicia como alternativa a la expropiación de Vicentin

El presidente Alberto Fernández parece dispuesto a dejar masticando bronca al sector más radicalizado de la militancia kirchnerista, incluso dentro de su propio gobierno, y dar marcha atrás con la idea original de expropiar la compañía Vicentin.

Está claro que Fernández tomó nota del revuelo que generó la decisión anunciada el 8 de junio pasado, cuando dijo que el Estado iba a intervenir por decreto a la empresa santafecina y anticipó que la Casa Rosada se aprestaba a mandar al Congreso un proyecto de ley para su expropiación.

Desde entonces, el mandatario consumió largos minutos en entrevistas periodísticas en el intento de aclarar que se trataba de una medida excepcional, y de que la idea había surgido de él y de su grupo de colaboradores más cercanos, y no de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

En este contexto, el Presidente parece haber prestado atención al riesgo que supone para su imagen y ponderación de gestión la decisión de expropiar Vicentin, en momentos en que incluso el humor social comenzó a caldearse debido a la extensa cuarentena por la pandemia de Covid-19.

Lo cierto es que Fernández se mostró abierto a analizar una "propuesta superadora" del anuncio original, y así fue como Omar Perotti, gobernador de Santa Fe, la provincia en donde tiene su sede central Vicentin, presentó un proyecto de intervención de la firma que deja de lado la expropiación.

Perotti se reunió con Fernández en la Quinta Presidencial de Olivos después de entregar la propuesta al juez del Concurso Preventivo de Acreedores de la compañía, Fabián Lorenzini, de la ciudad de Reconquista, que el viernes dispuso reponer de manera temporal al directorio de la firma.

El magistrado también resolvió que el interventor designado por el Ejecutivo, Gabriel Delgado, cumpla meramente el rol de veedor en la empresa, que acumula un pasivo de casi 100 mil millones de pesos, según consta en el expediente a cargo de Lorenzini.

"El gobierno nacional ha trabajado junto con nosotros en esta presentación", dijo a la prensa Perotti tras la reunión en Olivos con Fernández, que horas más tarde salió a presionar a la Justicia, más específicamente al juez de la convocatoria, para que acepte la "propuesta superadora", a la que dio -en principio- su aval.

Después de que Perotti le arrojara un salvavidas y lo ayudara a preservar su capital político en medio del desgaste ocasionado por la polémica en torno de Vicentin, el jefe de Estado sostuvo: "Si el juez dice que no, nosotros estaríamos obligados (a expropiar), porque no hay otra solución".

Lo peor por venir

Si bien la polvareda que levantó este asunto es voluminosa, el preocupante aumento de los casos de coronavirus que se registra por estos días en el AMBA podría contribuir, políticamente, para que Fernández logre salir con rapidez de la posición incómoda en la que se encuentra por el conflicto con Vicentin, si la Justicia le otorga luz verde el proyecto de Perotti.

La situación sanitaria, en especial en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), demanda plena atención de las autoridades nacionales, provinciales y de la Ciudad, cuyo ministro de Salud, Fernán Quirós, aseguró incluso que "lo peor" aún está por venir.

Con el incremento de casos, aumenta la ocupación de camas de terapia intensiva y crece la incertidumbre -y el temor- sobre la respuesta que el sistema hospitalario ofrecería frente a un avance más vigoroso de la enfermedad en plena temporada invernal.

Asimismo, en el AMBA se analiza la posibilidad de regresar a la Fase 1 de la cuarentena, una decisión que, en el caso de tomarse, requerirá un mayúsculo esfuerzo adicional de la población, después de más de 90 días de aislamiento social, preventivo y obligatorio, y también de los gobiernos para conseguir que se cumpla efectivamente con esa medida.

Toda esta situación ha generado cierto hartazgo en la ciudadanía y verdaderamente se observa un mayor movimiento social en la región metropolitana, justo en momentos en los que parece que el AMBA se está aproximando a ese "pico de contagios" acerca del que tanto venían advirtiendo especialistas sanitarios.

Así las cosas, asesores médicos de Fernández recomendaron al jefe de Estado permanecer "recluido" en Olivos, luego de que la pandemia de Covid-19 comenzara en los últimos días a golpear las puertas de la clase política, con una serie de funcionarios y exfuncionarios que contrajeron el virus.

Tras sus bullangueras visitas a Formosa y a Villa La Angostura, en Neuquén, Fernández se mantendrá "guardado" en la Quinta Presidencial, mientras preocupa el estado de salud del intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, y generó revuelo la noticia de que la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal también se había contagiado.

Vidal no desempeña cargo político alguno en estos momentos, por lo que no debería ser considerada como "esencial" su presencia, por ejemplo, en la Jefatura de Gobierno porteño días atrás, donde se sospecha que propagó el virus.

La exmandataria provincial también contagió probablemente a su pareja, el periodista Enrique "Quique" Sacco, que durante su propio programa de radio informó que el hisopado le había dado positivo (insólito) y cuya madre, de 88 años, fue diagnosticada en las últimas horas con coronavirus.

Así como se le demanda compromiso a la sociedad frente a las normas dispuestas para prevenir el avance a la pandemia, la clase política también debería mostrar responsabilidad y sensatez, evitar encuentros "no esenciales" y postergar la "rosca" al menos hasta que amaine la emergencia.