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"Hordas" de motos: señalan que falta tecnología de control y educación

La ONG Luchemos Por la Vida sostiene que el problema está en todo el país y que una respuesta es reforzar los instrumentos de vigilancia. Iván Capellari, licenciado en Seguridad, apuesta a la sensibilización a temprana edad

La problemática de las conocidas como "hordas" de motos sigue alimentado el debate. Los grupos de jóvenes cultores de la conducción peligrosa captaron la atención de las autoridades desde que se pasearon por el centro de la ciudad, días pasados. Pero la problemática atravesó varias gestiones municipales. Con respuestas esporádicas y centradas en lo sancionatorio de parte del Estado local, la vigencia de la problemática sugiere al menos que no fueron eficientes.

En la opinión de María Cristina Isoba, directora de investigación y educación vial de Luchemos por Vida Asociación Civil, la conducción peligrosa como manifestación juvenil es común a muchas ciudades, incluso Buenos Aires, donde aglutina a motociclistas y automovilistas bajo un contexto de nocturnidad.

Las picadas y otras conductas de riesgo se dan en todo el país, dice Luchemos por la Vida.

"Realmente, a juzgar por las dificultades de los hechos, las autoridades tienen muchos inconvenientes para ponerles límites, ya que cuando alguien los denuncia y llega la policía, ellos se escapan y se reúnen en otros lados, volviendo al mismo lugar tiempo después", graficó la especialista.

Desde Luchemos Por la Vida entienden que las posibles soluciones a la problemática desde el sector público pasarían por mejorar los controles, principalmente a partir de sacar un mejor provecho de la tecnología utilizada en las ciudades. Por ejemplo, "por medio de la colocación de radares y registros fotográficos, de manera de poder detectarlos y sancionarlos, pero es una asignatura pendiente en casi todo el país".

Prevención y tecnología

"Una mejor estrategia de prevención requiere la detección de los lugares y horarios en que se reúnen, y poner equipamiento para identificarlos, sancionarlos e ir a buscarlos, lo que en este caso, si no se los pesca in fraganti, es complicado, porque seguramente muchos de ellos no tienen sus vehículos patentados, u ocultan las patentes", agregó la especialista.

En cuanto a los aspectos sociales y culturales, Isoba sostiene que la práctica de las picadas y la conducción peligrosa en ámbitos urbanos no solo es un fenómeno "federal", sino que en su opinión atraviesa varios estratos sociales.

"Es una cuestión que va más allá de las clases sociales; de estas experiencias, en las distintas localidades, participan en mayoría jóvenes de diferentes clases sociales, movidos por la adrenalina, por las hormonas, que los impulsan a probarse en estas situaciones de riesgo", apuntó en tal sentido.

¿Qué salidas se deberían buscar pensando en el mediano y largo plazo?

Ayudaría mucho si se educara a los niños y a los jóvenes en las escuelas acerca de los peligros de la conducción.

Problema complejo

Para Iván Cappellari, abogado y licenciado en Seguridad Pública, el problema de los grupos constituidos en torno a la conducción peligrosa requiere un abordaje integral y la participación de muchos actores sociales, incluido el Estado.

"Es un problema que hay que abordar de manera interdisciplinaria, que no se va a resolver solamente con la educación vial, sino que hace falta el compromiso de toda la sociedad para combatir este flagelo", apuntó.

"Es una cuestión cultural, y hay que generar educación para esos jóvenes y los más chicos que vienen observando estas conductas, para que no las imiten. Hay que hacerles tomar conciencia de los riesgos que generan no solo para ellos mismos sino para el resto de los usuarios de la vía", agregó.

Por otro lado, consideró que es un tema importante para trabajar en el ámbito educativo.

"A eso apuntamos; a que esos jóvenes o esos niños tomen conciencia a edades tempranas de que esas conductas no las deben tener. Tenemos que hacer un abordaje interdisciplinario e involucrarnos todos en la solución", concluyó.

La Defensoría del Pueblo lanzó su programa de educación vial

La Defensoría del Pueblo de Río Cuarto presentó ayer su programa de educación vial, que apunta a la formación de los niños, niñas y adolescentes a través de las escuelas y colegios de la ciudad. Las instituciones educativas pueden solicitarlo, sin costo alguno.

La actividad se desarrolló en la Defensoría del Pueblo y estuvo encabezada por el coordinador del Área de Educación, Juan Pablo Casari.

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Participó también Iván Cappellari, abogado y licenciado en Seguridad Pública.

La iniciativa del Área de Educación del propio organismo, se pondrá en marcha a partir de hoy, 10 de junio, cuando se conmemora el Día Nacional de la Seguridad Vial.

El programa busca que se instalen desde la niñez y la adolescencia las buenas prácticas en materia seguridad vial con el fin de “prevenir, disminuir y evitar siniestros viales”.

En este marco, está prevista una serie de actividades, como talleres de formación y capacitación, difusión de material audiovisual de concientización y educación vial, disposición de herramientas digitales de formación mediante estrategias lúdicas de abordaje.

Vehículo de concientización

También, dentro de este marco, existe una articulación con Rotary Club Río Cuarto Sur y Fundación Sancor para la colocación de un vehículo de concientización vial.

Respecto a la educación vial, Juan Pablo Casari, coordinador del Área de Educación, mencionó que “es importante generar hábitos saludables, pero que tengan impacto en el sistema de tránsito. Si percibimos al tránsito como un sistema y lo vemos como parte de esa interacción, podemos mejorar cada una de las acciones”.