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Reloj cultural vs reloj biológico, derribando mandatos sociales

Muchas veces entramos en una dicotomía entre los mandatos sociales impuestos, contra las propias elecciones y lo que uno quiere para su vida. La presión social por ser madres, exige a las mujeres a cumplir un rol que, muchas veces, no desean

Los tiempos van cambiando. La sociedad en su conjunto va evolucionando, y con ella sus estructuras. Vamos revisando algunas normas, replanteándonos diferentes cuestiones y también las formas en las que nos relacionamos. Sin embrago, a lo largo de nuestra vida asumimos sentencias que nos dijeron o escuchamos de pequeños y que asumimos como absolutas verdades, sin cuestionarlo o preguntarnos si es lo que realmente deseamos para nuestra vida.

No es novedad que muchas cosas han cambiado y que el rol de la mujer ha dado un giro radical en los últimos 50 años. Sin embargo, varias estructuras y pre conceptos siguen anidando en el ideario colectivo que siguen siendo una carga, un peso, una especie de mandato ancestral que muchas veces no sabemos cómo lidiar con ellos.

Durante años nuestras antepasadas mujeres no contaban con muchas opciones. La maternidad parecía ser para ellas el único camino posible y una carrera próspera no asomaba ni siquiera dentro de las posibilidades. Gracias a la lucha de muchas mujeres, hoy nosotras tenemos acceso a derechos que nos fueron negados durante siglos. Hoy tenemos infinidad de opciones y la capacidad de decidir sobre nuestras propias vidas y replantearnos también esos mandatos sociales que ya no encajan en nuestro proyecto de vida.

El reloj cultural nos invita a ser dueñas de nuestros tiempos, decidir y asumir las etapas que vamos atravesando a nuestro ritmo. Sin embargo, la realidad biológica y los mandatos sociales, nos indica que nuestro cuerpo también tiene una fecha, una especie de reloj biológico que nos invita a reflexionar y decidir si la maternidad será una de nuestras elecciones.

Pero qué pasa cuando ese reloj cultural, esas ganas de seguir creciendo y desarrollando nuestros hobbies, nuestros emprendimientos y carreras, entra en contradicción con nuestro reloj biológico, que nos va marcando el paso con el correr de los años. Conversamos con la Psicóloga Yamila Dekimpe – M.P: 11289, quién nos invita a reflexionar sobre cómo la cultura, los mandatos sociales y el propio reloj biológico, muchas veces van a contramano de los propios deseos y cuáles son las claves para enfrentar nuestras elecciones sin caer en la ansiedad.

¿Cómo podemos encontrar el equilibrio entre la presión que ejerce en nosotras el seguir los mandatos sociales y culturales que muchas veces va en contra de nuestras ideas y proyectos?

- En el imaginario popular existe la creencia de que todas las mujeres están preparadas y tienen el deseo de ser madres. Hoy en día muchas mujeres deciden postergar su fertilidad tanto por decisiones personales como profesionales, esto se debe a que actualmente el proyecto de vida se ha modificado y está enfocado primero en estudiar, lograr un futuro económico más asegurado, viajar, tener un emprendimiento, entre otras cosas, llevando cada vez más a aplazar y/o repensar la idea de ser madres. Las causas de postergar la llegada de hijos están relacionadas con el desarrollo profesional o laboral, el encuentro tardío de la pareja, miedo a la pérdida de la independencia y la autonomía, entre otras.

Desde lo social está tan naturalizado el “ser madre” que ante la posibilidad de que esto no suceda, o no se desee, solemos escuchar que “cuando llegue el bebé, tu instinto maternal aflorará”. Sin embargo, en realidad no es así, la maternidad no es únicamente una cuestión fisiológica, sino que también está determinada por otros factores como las condiciones económicas precarias, el deseo de hacer carrera en el ámbito profesional o simplemente la falta de disposición para cuidar a un bebé o el miedo a renunciar a la libertad y comodidad de una vida sin cargas familiares, son algunos de los aspectos que pueden mermar o aplazar, el deseo de una mujer de convertirse en madre. Sin embargo, debido a la carga social que conlleva dicha decisión es que resulta normal que afloren emociones intensas y contrapuestas, dando como resultado duda en cuanto a la misma, generando una sensación de “culpa”.

Desde la psicología, ¿Qué herramientas se pueden implementar para manejar la ansiedad que genera este tipo de enfrentamientos?

- Es importante que primero sepamos cuál es nuestro propio deseo. Una vez que lo tengamos claro, entender y tener en cuenta que todos somos personas distintas, con deseos distintos, y evitar, por muy difícil que resulte, dejarse llevar por las presiones sociales, normalmente ejercida por familiares y amigos. Tenemos que dejar de sentir culpa por los deseos que los otros ponen en nosotros y de este modo respetar sin culpa el deseo propio sea cual sea.

¿Qué estrategias se pueden aplicar para evitar sentirse culpable por elegir una opción por sobre la otra?

- No existe una técnica que ayude a paliar la ansiedad o la culpabilidad que dan este tipo de cuestiones, solo se logrará controlarla, cuando uno mismo se logre quitar el peso de prejuicio social y comience a naturalizar que, como seres diferentes, tenemos distintos gustos, deseos y anhelos. Solo así es que es posible quitarse la mochila que representa la elección de no ser madre o de aplazarlo por fuera de las edades “estándar”. Podes decir que NO al mandato social de ser madres a una determinada edad y serlo más adelante y de esta manera, seguir con tu proyecto de vida tal cual lo trazaste.

El concepto de reloj biológico de la mujer hace referencia al momento adecuado para tener hijos. Este no tiene por qué coincidir con el momento en el que la mujer decide ser madre. El reloj biológico determina que la fertilidad disminuye a partir de los 35 años. Por lo tanto, las opciones de concebir se reducen a lo largo de la vida adulta. Sin embargo, es posible lograr el embarazo a una edad distinta a la que marca el reloj biológico gracias a los avances en el campo de la reproducción asistida. Hoy la tecnología y el avance de la ciencia ha permitido que el tiempo reproductivo se extienda, ya sea de forma natural o con tratamiento. Por ello primero necesitas informarte de cuales son todas tus opciones antes de tomar una decisión.

La presión social por ser madres obliga a las mujeres a cumplir un rol que, a veces, no desean. Cada vez son más las mujeres que retrasan el momento de tener hijos, porque priorizan su carrera, el disfrute de su vida sin ataduras ni compromisos, no encontraron la pareja deseada y otras tantas razones más. Sin embargo, suele pender cual espada de Damocles, la presión y los mandatos culturales, que marcan que solo existe determinada edad para ser madres. Es importante que primero sepamos cual es nuestro propio deseo y lo abracemos sin importar las opiniones de otros.

Por Julieta Varroni