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Vivaldo: "Yo a Chacarita lo amo, es el club más importante de mi carrera"

El mítico arquero Funebrero dialogó con Puntal. Contó lo que siente por esos colores en la previa del partido frente a Estudiantes del próximo sábado

Riquísima por donde se la mire, con el título del Metro 69 como bandera. Más allá de esa gesta, hay grandes equipos que salieron de San Martín y marcaron un antes y un después en el ascenso argentino. El de 1999 lo es y aún se lo recuerda.

Jorge Vivaldo es sinónimo de Chacarita, ama los colores y la gente le brinda un cariño recíproco. No solo por lo hecho bajo los tres palos con un nivel superlativo, pasando los treinta años, sino también por haber reinventado su carrera cuando el destino de Primera División parecía lejano.

El Flaco, como se lo concoe, es muy creyente por una circunstancia familiar que pudo sortear con buena suerte, y a partir de ahí Dios es su aliado.

Pudimos hablar con el mito tricolor, comenzando la charla por lo que significa jugar en el Fuenbrero.

-Chacarita tiene una gran historia, títulos, ascensos inolvidables, mucha pasión, ¿cómo podrías explicar lo que es ser jugador de Chacarita?

-Una de las cosas que le agradezco a Dios fue haber llegado a los clubes en los momentos exactos, me pasó en Colón y lograr el ascenso en 1995, me pasó en Chacarita, en Independiente Rivadavia de Mendoza. Debuté en la vieja B Metropolitana en 1988 jugando para Arsenal, donde ni siquiera hay imágenes, recién en el 92 se comenzó a televisar. Contra Chaca me iba muy bien, siempre me habían querido llevar y no se daba. Cuando llego a San Martín me pasa algo hermoso, desde el primer partido la gente me aceptó. Estaba la necesidad de volver a recuperar una historia perdida de casi quince años. En ese momento estaba Luis Barrionuevo, que había ordenado el club. Formamos un grupo de jugadores maravillosos, en el que más que compañeros éramos familia. Hoy seguimos conectados, te diría en un noventa y cinco por ciento, y el que no lo hace es porque no tiene la posibilidad por sus tiempos, pero fue lo primero que se fue marcando. La gente se identificó muchísimo con ese plantel, de hecho hay muchos hinchas que si le preguntás sobre un equipo del club, sacando el campeón del 69, nos eligen a nosotros y eso es un orgullo.

-Tiempos en que esa B Nacional era muy dura, con equipos muy poderosos.

-Era tremenda, creo que ese año el mejor equipo era Atlético Tucumán, que tenían un gran plantel, Instituto también. Nosotros eliminamos a los tucumanos e Instituto a Arsenal, ambos pasamos por ventaja deportiva. Después perdemos la final con Instituto y ascendemos por el octogonal, el nivel que había era impresionante. Defensa y Justicia tenía también un equipazo o Juventud Antoniana, que le ganamos en la final luego. Pero Atlético Tucumán tenía una selección de la B, con Czornomaz, Bustos, Matos. Nosotros no teníamos tantas figuras, en ese momento, el más rutilante era Silvio Carrario, el resto muchos que veníamos del ascenso peleándola, Fabio Schiavi, Sciaquia, el Huevo Rondina, Boujon, Alex Rodríguez. Uno de las cosas que logramos era el ADN de lo que la gente quiere de un equipo de Chacarita. El hincha no se va a volver loco porque tu equipo juegue bien, pero le gusta ver un equipo aguerrido, sólido, hacíamos un gol y ganábamos. Defensivamente éramos muy prolijos y adelante teníamos a esos dos monstruos como el Tweety (Carrario) y Alex Rodríguez que ganaban los partido solos.

-Un jugadorazo era el uruguayo Alex Rodríguez, tenía todo.

-Era un jugador de Primera División, tenía mucho gol. De hecho al otro año juega en primera y luego lo venden a Ecuador. Un delantero moderno para ese tiempo, se movía mucho por todo el frente de ataque y asistía mucho.

-Y con un técnico referente como Rivoira, ¿cómo lo recordás al Chulo?

-Por sobre todas las cosas un conductor extraordinario, una persona que no necesitaba levantar la voz para hacerse escuchar, un tipo al que nosotros queríamos y le creíamos, todo lo que nos decía era palabra santa. Tenía una virtud enorme para elegir jugadores, nos fue seleccionando de diferentes lugares, todos tipos con hambre de gloria de conseguir cosas importantes y él siempre lo manejó muy bien. Sobre todo en primera, nosotros ascendemos y a ese equipo llegan los hermanos Capria, los uruguayos Robert Lima y Serafín García que venían de Peñarol, Cordon de Ferro, Carucha Muller de Colon y después todos pibes y jugadores del ascenso. Hicimos 27 puntos, por eso es un equipo que la gente recuerda tanto.

-De hecho le gana a Boca, que venía de ganarle al Real Madrid, en cancha de Vélez.

-Fue 2 a 1, un gol de Carrario otro de Moreno y descontó el Patrón Bermúdez de cabeza. Boca venía con el viaje de Japón encima, le dejamos el título servido a River hasta que apareció Derlis Soto jugando para Huracán. Ese año le ganamos a River también, con Chiche Sosa como técnico, juagaba el Negro Gamboa, el Pacha Cardozo, Gustavo Zapata, estuvo Latorre, Hugo Brizuela, un equipo maravilloso.

-En 2005 y en otro contexto sos héroe en un desempate para no descender a la B Metro ante Defensores de Belgrano en cancha de Huracán.

-Esos años fueron los más raros de mi carrera. Me iba a ir a Boca, me llama Bianchi para presentarme y tengo la desgracia de que renuncia después de la final perdida con Once Caldas, y el nuevo entrenador que vino (Brindisi) no contó conmigo. En esos diez días perdí el lugar en Olimpo, donde estaba muy cómodo y el dueño de mi pase era Chacarita que había descendido de la B Nacional. Volví con el corazón, con la promesa de que se iba a armar un equipo importante. Fue un año horrible, la gente que se quedó, tras irse Barrionuevo, no tenía las espaldas para poder afrontarlo. Estuve un año y medio sin cobrar el contrato, jugué el apertura y los cinco partidos del clausura, hasta que entendí que había una cuestión personal conmigo porque era el único que no cobraba y dejó de entrenar. Comienza a atajar Coldeira y llegan a las últimas tres fechas con la obligación de ganar los tres partidos para mantenernos. Resulta que los ganamos y a Coldeira lo expulsan contra Racing de Córdoba en un partido que ya estaba liquidado sobre el final. Ahí igualamos en puntos con Defensores y había que jugar un final para ver quién descendía y quien jugaba la promoción. Vuelvo y juego ese partido, entrene cuatro días y jugué esa final. Yo a Chacarita lo amo, es el club más importante de mi carrera y fui gratis, a jugarme la vida. Dios quiso que pude atajar penales y salvarnos del descenso, ese fue mi último partido en el club como jugador, por eso tanto cariño, y es la imagen que le quedó a la gente.